Casa

La decoradora Ana Hernández sugiere emplear cajas en los hogares.

En un hogar con hijos

Ana Hernández, junto a su labor como interiorista, es también madre y aplica sus métodos para lograr estabilidad en una casa donde la falta de orden tiende a ser frecuente.

Ana Hernández, interiorista 

Ana Hernández, interiorista 

Cedida

Al ingresar en un hogar habitualmente resulta sencillo distinguir las aficiones, las preferencias y las costumbres de quienes habitan bajo el mismo techo. Aunque la organización logre mitigar parte de esos datos, existen escenas cotidianas que no se pueden ocultar: los platos sobre la encimera tras el almuerzo, las sábanas revueltas después del descanso o los juguetes —y el material deportivo— distribuidos por el suelo tras un periodo de ocio familiar o personal. Todo esto se acentúa notablemente cuando conviven niños de corta edad.

Según Ana Hernández, diseñadora de interiores, cofundadora y directora académica de Insenia Design School Madrid y además madre, el hogar ideal para familias con hijos no es aquel que luce siempre impoluto, sino el que aguanta el ajetreo cotidiano: las actividades lúdicas, el desorden y la rutina compartida. De esta forma lo relata en una conversación con Guyana Guardian.

Un dormitorio infantil debe facilitar a los pequeños la tarea de ordenar
Un dormitorio infantil debe facilitar a los pequeños la tarea de ordenarJordi Canosa Interiorismo: Pia Capdevila Estilismo: Mar Gausachs

Debes aceptar que la vivienda no se mantendrá siempre tal como desearías

Ana Hernández, interiorista

Cuando llegan los niños, las casas experimentan una fase de transformación, ¿qué ajuste o remodelación resulta más determinante para que la vida cotidiana con menores sea más sencilla?

La transformación más relevante no sucede precisamente en la vivienda, sino en el interior de cada uno. Resulta fundamental aceptar que el domicilio no se mantendrá permanentemente de la manera deseada, y en realidad, eso no supone un problema. Pues se entiende que se trata solo de una fase transitoria. No obstante, sobre las medidas que podemos tomar en la propiedad para facilitar la rutina diaria, yo pongo en práctica fundamentalmente tres en mi residencia:

  • Muebles de almacenaje cerrado. Porque si no lo ves, no estorba.
  • La menor cantidad de elementos ornamentales. Es posible contar con algún detalle específico, lógicamente, aunque al reducir los bártulos, disminuye la suciedad por retirar y hay menos artículos que corran el riesgo de quebrarse por un balón (o juguete).
  • Colocar canastos o recipientes en diversos lugares clave del hogar para fomentar la armonía estética en aquellos espacios que suelen desordenarse. 
La importancia de dejar cestos en puntos clave, según Ana Hernández
La importancia de dejar cestos en puntos clave, según Ana HernándezJordi Canosa Interiorismo: Pia Capdevila Estilismo: Mar Gausachs

Mis elementos fundamentales consisten en un recipiente sobre la mesa principal de la estancia para los controles remotos y artículos menudos, además de un canasto situado en la transición entre el área diurna y la de descanso, o bien en los peldaños si existen diversos niveles, con el fin de almacenar aquello que debe trasladarse a dicho sector (prendas, juegos, etc.) Y que se amontona al no poder llevarlo de inmediato, permaneciendo en un lugar intermedio. El concepto fundamental reside en que el caos persistirá mientras existan infantes, por lo que la meta es ocultarlo. Se trata de la fase de organizar el propio desbarajuste.

¿Podría el diseño o la organización de las estancias optimizar el comienzo de la vida compartida?

Efectivamente. La mayor parte de los enfrentamientos familiares suelen deberse a la falta de orden o a la presencia de elementos poco útiles. El caos visual en la vivienda causa una fatiga mental debido a que genera un sentimiento permanente de tener labores por hacer, independientemente de la estética, dado que nos incomoda ver el domicilio sin arreglar. 

Un diseño adecuado y una planificación decorativa acertada logran impedir la presencia continua de objetos que provoquen saturación visual. Como muestra, contar con una entrada equipada con mobiliario específico para organizar mochilas, prendas y calzado fácilmente al volver de la escuela, elimina el caos al cruzar la puerta. Asimismo, una cocina práctica donde todo posea su ubicación y resulte alcanzable permite que los menores asuman la tarea de tomar y devolver los utensilios a su lugar. Si todos los integrantes del hogar comprenden dónde almacenar cada objeto al tener un sitio asignado, la armonía familiar progresa notablemente.

¿Qué resulta esencial en una vivienda con niños de corta edad, aparte de la habitación de los niños?

Por lo general, el almacenamiento es imprescindible. Los niños acumulan bastantes pertenencias y sus prioridades se transforman mientras se desarrollan, por lo cual es vital, como señalé antes, contar con lugares de guardado para asegurar la organización. Por otra parte, estimo esencial prever un espacio de recreación, principalmente cuando son de corta edad. Los más chicos no acostumbran a jugar aislados en su habitación, de modo que acabamos con un “rincón de juguetes” en la sala. Por tal motivo, resulta atractivo diseñar este punto de juego y vínculo con los pequeños, ya sea en el salón principal o destinando un cuarto exclusivo si la superficie disponible lo consiente.

Ordenar el desroden
Ordenar el desrodenJordi Canosa Interiorismo: Pia Capdevila Estilismo: Mar Gausachs

La falta de orden resulta habitual... ¿Es necesario solucionarlo o existe la posibilidad de incorporarlo a la decoración de algún modo?

Creo que es mejor para el bienestar psicológico aceptar la desorganización e incorporarla, antes que buscar una solución. Si bien intuyo que esto cambia en cada hogar. En mi situación particular, corregirlo es bastante más complejo.

La falta de orden resulta habitual en un hogar con pequeños y es posible gestionarlo de manera bastante simple: identifica los puntos de tu vivienda con mayor caos y analiza qué mobiliario podría remediarlo. 

Lo fundamental no es que la vivienda luzca siempre perfecta, sino que resulte sencilla de organizar.

Ana Hernández, interiorista

¿Qué le aconseja a sus clientes con hijos pequeños?

Mantener la organización constante es imposible con hijos chicos… Y no pasa nada. Lo fundamental no radica en tener un hogar perfecto, sino en que resulte sencillo recogerlo. Mientras menos objetos queden expuestos, será superior, pues habrá menos que asear y organizar. Resulta vital que cada objeto posea un sitio definido y que los menores lo comprendan sin dificultad. Entre más simple sea el proceso, mejor será el resultado. Una caja o un cesto siempre resultarán más eficaces que cualquier armario con puertas. Se deben buscar alternativas donde almacenar las cosas les tome casi el mismo tiempo que arrojarlas al piso. 

Desde su perspectiva, uniendo su rol de madre y profesional del interiorismo, ¿de qué forma definiría el hogar ideal para familias con hijos de corta edad?

Bajo mi punto de vista, el hogar ideal es ese sitio al que deseo regresar y donde disfruto mi tiempo. Un espacio donde puedo gozar, habitar y compartir juegos con mis pequeños. Principalmente, debe ser una vivienda práctica que se ajuste a mi rutina cotidiana. Empleando tonalidades y texturas que me brinden serenidad y faciliten cambios simples a medida que mis hijos crezcan (y yo con ellos). Con mobiliario útil y sencillo de cuidar que se amolde a nuestras necesidades, incluyendo sofás desenfundables, baldas a poca altura para que los niños lleguen a sus pertenencias solos y superficies fáciles de asear que disimulen la suciedad. En definitiva, la morada excelente es la que resiste la diversión, el caos y la convivencia en familia… manteniendo siempre un ambiente acogedor, estético y confortable.

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