Ana Iglesias, madre de 10 hijos a sus 42 años: “En España hay un problema de natalidad, pero está mal visto ser familia numerosa”
Así es criar a 10 hijos a la vez
Ana Iglesias habla sin idealizar la maternidad, desmonta prejuicios y explica por qué tener muchos hijos no significa renunciar a una vida propia

Ana Iglesias junto a su familia, en una de las primeras fotos de los 12 juntos tras el nacimiento de Daniela, la más reciente incorporación

Cuando Ana Iglesias sale a la calle con sus hijos, sabe que no pasa desapercibida. Miradas de reojo, susurros, comentarios que no siempre se dicen en voz alta… No lo percibió con el primero ni con el segundo, empezó a notarlo cuando su familia creció y, con ella, el juicio ajeno. “Te das cuenta cuando ves que no son miradas de complicidad, sino miradas de crítica”, explica.
Tiene 42 años, diez hijos y una vida que rompe muchos esquemas. Trabaja, ha emprendido, crea contenido en redes sociales y ha recibido premios por ello. Y, sin embargo, sigue escuchando la misma pregunta: cuánto gana su marido. “Se da por hecho que yo no trabajo y que es él quien trae todo el dinero a casa, cuando no es así”, dice. Su historia no encaja en los moldes habituales ni en los prejuicios generalizados, y es precisamente por eso por lo que genera rechazo y admiración a partes iguales.
En esta entrevista con Guyana Guardian, Ana habla de dinero, de conciliación, de cansancio, de pareja, de maternidad real y de una idea que repite varias veces: tener muchos hijos no es una irresponsabilidad si hay amor, organización y recursos. Y, sobre todo, no debería ser un motivo de señalamiento social.
Así es criar a 10 hijos a la vez
La gente se sorprende cuando escucha que trabajan ambos
¿Qué es lo que más sorprende a la gente cuando conoce su historia?
Que yo también trabaje. A partir de cierto número de hijos, la gente da por sentado que no tienes capacidad para trabajar fuera de casa y que te tienes que quedar en casa cuidando a los niños. Y, sobre todo, dan por hecho que es mi marido el que sale a trabajar y el que trae el dinero a casa.

¿Algo que no es así, verdad?
No. Nosotros necesitamos trabajar los dos. No somos millonarios ni muchísimo menos, pero queremos mantener un determinado nivel de vida: poder salir a comer, viajar alguna vez, no vivir constantemente ajustándonos al céntimo. Con lo caro que está todo ahora, quedarte en casa supone renunciar a muchas cosas.
¿Cuándo se dio cuenta de que ser familia numerosa generaba tanto rechazo social?
Cuando empecé a notarlo en la calle. Miradas, cuchicheos, comentarios fuera de lugar. Yo no era consciente de esto cuando tenía uno o dos hijos. Te das cuenta cuando ves cómo te miran de reojo y no son miradas de complicidad.
No fui consciente del rechazo hasta que lo viví en primera persona
¿Qué cree que se juzga exactamente?
No lo entiendo. Nadie sabe cuál es mi situación económica, si puedo mantenerlos o no. Vivimos en un país con un problema grave de natalidad y, aun así, está mal visto ser familia numerosa. Es una contradicción enorme.
¿Entiende alguna crítica?
Entiendo que se critique a alguien que no tiene recursos y decide tener muchos hijos sin poder mantenerlos. Eso sí me parece irresponsable. Pero cuando ves una familia que cuida a sus hijos, que les da una buena vida, no entiendo por qué se juzga.

Se asocia tener muchos hijos con renuncia personal. ¿Qué no ha tenido que sacrificar?
Mi vida laboral. Yo trabajaba en un banco con horario fijo, pero cuando la familia empezó a crecer decidimos que necesitábamos flexibilidad. Emprendí, primero con una tienda de puericultura, luego con otros proyectos, y ahora con redes sociales.
No he renunciado a trabajar, he cambiado cómo trabajo
¿Fue una renuncia o una adaptación?
Una adaptación. No dejé de trabajar, cambié la manera de hacerlo. Hay muchas cosas que no dejas de hacer, simplemente las haces de otra forma.
¿Qué sí ha cambiado?
Viajar. Antes viajaba mucho más. Ahora es más caro y más complejo. Pero el resto… sigo viendo cine, aunque ya no vaya tanto al cine; sigo saliendo a comer, aunque ahora busque sitios con menú infantil. No he dejado de vivir, he cambiado el cómo.
Así es criar a 10 hijos a la vez
El horario fijo, el mayor obstáculo para la conciliación
¿Cuál ha sido el mayor obstáculo real de conciliación?
Mantener un trabajo con horario fijo fuera de casa. Con tantos hijos es inevitable que alguno se ponga enfermo, que tengas que ir al médico, que el colegio te llame. Eso no encaja bien en muchos trabajos.
¿Por eso decidió emprender?
Sí, por ilusión y por necesidad. Podría haber sido mi marido el que cambiara, pero valoramos quién tenía más recorrido profesional y qué nos hacía más ilusión a cada uno.

¿Cuál es el obstáculo más mental que real?
La organización. La gente piensa: “Yo tengo dos y no llego, ¿cómo voy a llegar con diez?”. Pero nadie pasa de dos a diez de golpe. Te adaptas poco a poco. Igual que no pasas de comprar dos tarros de legumbres a seis de un día para otro.
Mostrar solo la maternidad perfecta genera frustración
En redes enseña el cansancio y los días difíciles. ¿Por qué?
Porque es la realidad. Mostrar lo malo no significa que no te guste ser madre. La maternidad es una balanza: hay cosas duras, pero hay muchísimas cosas buenas que compensan.
¿Cree que la gente agradece esa sinceridad?
Mucho. Cuando todo es perfecto, la gente se frustra y se siente mala madre. Cuando ven algo real, se sienten identificados y comprendidos.
¿Por qué cree que cuesta tanto mostrar la parte difícil?
Porque parece que reconocerlo es incompatible con amar la maternidad. Y no lo es. Yo puedo estar agotada y, aun así, mirar a mi hijo y sentirme feliz.

Hay quien dice que tener muchos hijos hoy es irresponsable. ¿Qué responde?
Que el escenario perfecto no existe. Si pensáramos así, nos extinguiríamos. Tener uno o diez hijos implica la misma responsabilidad: educarlos, cuidarlos y darles herramientas para la vida.
En casa no se ayuda: se comparte responsabilidad
¿Qué le preocupa más como madre?
Enseñarles a hacerse valer, a quererse, a afrontar los problemas. No se trata de evitarles el mundo, sino de prepararles para él.
¿Cómo se organizan en casa?
Cada hijo tiene tareas adaptadas a su edad y mi marido y yo funcionamos como un equipo. No contamos quién hace más. Algo que no nos gusta nada es cuando la gente pregunta: “¿te ayuda tu marido?”. Como él mismo dice, no es que ayude, sino que hace lo que le corresponde. Hablar de ayuda implica que la responsabilidad es solo mía, y no lo es.
¿Cómo se cuida una relación con diez hijos?
Nuestro momento es por la noche, cuando los niños duermen. Vemos una serie, cenamos juntos, hablamos. Es poco tiempo, pero es fundamental.

Ha llegado a redes con casi 40 años y ha ganado premios. ¿Qué mensaje le gustaría dejar?
Que ser madre y tener hijos no te limita. Yo he adaptado mi vida para seguir creciendo profesionalmente. Tengo 10 hijos, pero también soy mujer, trabajo mucho y sigo persiguiendo mis sueños.
Por último, la pregunta del millón: ¿se plantearon tener alguno más o esta etapa ya está cerrada?
Siempre había sentido que la puerta de la maternidad quedaba un poco abierta. Con el décimo pensamos que quizá era el momento de decir basta, pero cuando nació Daniela volvió esa sensación de nostalgia, de pensar que podía ser la última vez que viviera todo eso. En principio creemos que no vamos a tener más, pero no me atrevo a decir un no rotundo.

