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La desaparición de las masías catalanas pone en riesgo de eliminar

Crisis rural

Un deterioro pausado, callado y constante: Catalunya presencia la desaparición de un perfil fundamental destinado al estudio del pasado de su región.

Rehabilitación integral de masía para uso hotelero por Oliver Segura Arquitectura

Rehabilitación integral de una finca rústica con propósitos de hospedaje a cargo de Oliver Segura Arquitectura.

Marío Martínez

El entorno campestre de Catalunya abandona, de manera casi inadvertida, las edificaciones que lo han definido por centurias. Se trata de una obra constructiva espontánea que, habiendo sido erigida por sus propios pobladores, actualmente colapsa ante su falta. Al carecer de utilidad, su mantenimiento se vuelve una tarea casi inalcanzable. No se trata de que su desaparición pase desapercibida, sino que la degradación ocurre de forma tan pausada y constante que apenas se nota. 

El elevado número de masías deterioradas y las complicadas leyes vigentes provocan que resulte inviable intervenir en gran parte de ellas. Los profesionales de Oliver Segura Arquitectura, especialistas en la recuperación de estas viviendas, indican a Guyana Guardian que: “conservar no es congelar una imagen romántica del pasado, sino permitir que la masía continúe su ciclo de vida”.

Preservar no consiste en inmovilizar una visión idealizada de tiempos pretéritos.

Oliver Segura, arquitecto

En su más reciente trabajo de restauración completa de una antigua finca rústica destinada a hotel en el Maresme, el reto no consistió en decidir entre el pasado o la funcionalidad, sino en actuar sobre una estructura donde gran parte de la construcción se había perdido. “Cuando finalmente fue posible actuar, la masía ya había colapsado parcialmente y solo se pudieron recuperar los muros estructurales de mampostería. En ese caso, el tiempo administrativo jugó claramente en contra del edificio”, afirma el arquitecto.

La intención ya no era meramente adaptar, sino rehabilitar basándose en lo que aún existía, sin desvirtuar aquello que se perdió. De ahí nace una de las discusiones fundamentales: ¿se estima que mantener una masía supone asignarle una utilidad distinta? “El uso hotelero encajó con naturalidad en la lógica espacial original. Lo verdaderamente complejo fue reconstruir desde esos muros que aún permanecían en pie, evitando caer en una recreación escenográfica del pasado”, indica Oliver Segura a Guyana Guardian.

El estado de la masía antes de la reforma.
El estado de la masía antes de la reforma.Marío Martínez

El enfoque de esta intervención se basa siempre en respetar el volumen primigenio. Sin embargo, la conservación conlleva igualmente descartar elementos incorporados sin sentido. “En el interior se mantiene la morfología espacial, y los cambios estructurales son puntuales y siempre justificados. Se ponen en valor elementos originales —como cocinas antiguas, hornos, huecos, arcos o cups— integrándolos de forma natural y coherente en la nueva propuesta”, sostiene el arquitecto. 

No consiste únicamente en reforzar unas paredes, sino en impedir que el entorno se quede sin uno de los componentes que le otorgan significado. Debido a que si la masía se desvincula de su terreno, pierde su esencia de masía. El arquitecto Oliver Segura lo detalla de este modo para Guyana Guardian.

El estadio de la masía antes de la reforma.
El estadio de la masía antes de la reforma.Marío Martínez

¿A qué se debe que las masías catalanas se estén esfumando discretamente, sin que surja una discusión social relevante acerca de su extinción?

Debido a que su extinción no es repentina ni escandalosa, sino pausada y prácticamente imperceptible. Las masías no acostumbran a derribarse, sencillamente se quedan vacías. La humedad progresa, surgen grietas, el tejado comienza a hundirse y, cuando alguien repara de nuevo en ellas, ya no existe una estructura que rehabilitar, sino solo unas paredes desprotegidas ante el clima, como si todavía guardaran el recuerdo de lo que fueron.

En el Maresme, a modo de ilustración, donde el entorno rural coexiste con una intensa expansión de las ciudades, esta degradación resulta sumamente manifiesta. La masía deja de ser útil para la producción y, simultáneamente, se desvanece la discusión social acerca de su importancia y porvenir.

Las masías no acostumbran a ser derribadas, sencillamente se desocupan.

Oliver Segura, arquitecto

¿Las leyes vigentes contribuyen a la protección de la herencia rural o, de forma contradictoria, están acelerando su desaparición?

La dificultad real radica en la excesiva demora y la desarticulación del trámite. Cualquier actuación en una masía suele desencadenar una serie de dictámenes de diversas áreas —patrimonio, paisaje, agricultura, medio ambiente, bomberos, carreteras, cultura o la ACA—, analizando cada cual un aspecto diferente, pese a que la masía constituye una unidad inseparable, en la que arquitectura y territorio se integran plenamente.

El otorgamiento del permiso suele demorarse, en el escenario más favorable, de seis meses a un par de años. Dicho periodo, que teóricamente aparenta ser un simple trámite, es determinante para la ejecución de la obra. Se trata de meses —o incluso años— durante los cuales el agua continúa filtrándose y las estructuras terminan por colapsar.

Interior de la masía ya reformada.
Interior de la masía ya reformada.Marío Martínez

¿Qué significa realmente conservar una masía en la actualidad?

Preservar una masía en nuestros días no equivale a detenerla en una estampa romántica de otros tiempos. Supone facilitar la extensión de su existencia, cuidando su volumen, su ubicación en el entorno, su sistema estructural y su coherencia de espacios, reconociendo simultáneamente que precisa de utilidades actuales para asegurar su permanencia. 

A lo largo de los años, la masía ha evolucionado, se ha expandido y se ha ajustado a los requerimientos de cada periodo. Privarle actualmente de dicha facultad de cambio constituye, esencialmente, rechazar su esencia misma. Sin una utilidad real, resulta inviable su preservación.

La antigua cocina se actualiza conservando los elementos originales.
La antigua cocina se actualiza conservando los elementos originales.Marío Martínez

¿Se corre el peligro de transformar las masías en simples decorados turísticos y que se desvanezca su conexión con el entorno?

Efectivamente, ese peligro surge cuando la actuación se focaliza solo en la apariencia pintoresca de la construcción. La masía jamás fue un elemento solitario, sino una obra arquitectónica íntimamente vinculada a los terrenos, los senderos, el relieve y la labor del campo que le otorgaba su razón de ser.

Si la propuesta desatiende tales vínculos y solo busca ornamentar la edificación, el desenlace termina convirtiéndose en una escenografía carente de fondo. Dentro del proyecto del Maresme, este planteamiento se mantuvo constante, y se procuró conservar la claridad de su conexión con el contexto, justamente con el fin de eludir dicho extravío de sentido.

La masía funciona como pequeño hotel rural con cinco habitaciones dobles y una amplia zona común con sala, comedor y cocina.
La masía funciona como un sencillo hospedaje rural que dispone de cinco habitaciones dobles y una amplia área compartida con salón, comedor y cocina.Marío Martínez

Si nada se transforma, ¿qué aspecto presentará el paisaje catalán en unos 20 o 30 años sin contar con estas estructuras?

El entorno no se verá desolado, sino que perderá su identidad. Las tierras y las rutas permanecerán, no obstante se desvanecerán las estructuras que justifican su presencia y el relato histórico que ha ido moldeando dicha región.

El menoscabo resultará arquitectónico, aunque también afectará al paisaje y la cultura, dado que se desvanecerá el rastro físico de un estilo de vida y de trabajo que ha moldeado a Catalunya por siglos. En cuanto el territorio deja de narrar su crónica mediante sus edificios, pierde igualmente su sentido de pertenencia para quienes residen en él.