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Daniel Colino, experto en diseño de cocinas: “No deberías instalar una isla en tu cocina si no cumple la regla de los 90 centímetros. Hay mejores alternativas como la península”

Interiorismo

La isla es la reina indiscutible de las cocinas abiertas. Sin embargo, no todas tienen el espacio suficiente para instalarla, y existe una regla básica que lo confirma

Daniel Colino, experto en cocinas

Daniel Colino, experto en cocinas

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La cocina no es solo el lugar donde se prepara la comida, sino también el corazón de una casa: es donde se conversa, se comparte tiempo y se reúnen la familia y los amigos. Aunque durante décadas lo habitual fue mantener esta estancia separada del resto de la vivienda, las nuevas construcciones tienden cada vez más a derribar ese “cuarto muro” e integrarla con el salón, dando lugar a espacios abiertos más conectados con la vida cotidiana.

En este tipo de distribuciones, donde la cocina queda completamente a la vista, el diseño cobra aún más importancia. El objetivo es evitar que el espacio parezca desordenado y apostar por una estética más limpia e integrada con el resto de la casa. Para entender qué decisiones pueden marcar la diferencia en una cocina abierta, Guyana Guardian conversa con Daniel Colino, experto en diseño de cocinas, que comparte algunas claves para conseguir un espacio funcional y con estilo.

Las nuevas construcciones tienden cada vez más a integrar la cocina con el salón
Las nuevas construcciones tienden cada vez más a integrar la cocina con el salónCocinas cjr

Electrodomésticos integrados para evitar el desorden visual

En las cocinas abiertas al salón, una de las principales recomendaciones de los diseñadores es integrar los electrodomésticos. “Lo ideal es apostar por campana, frigorífico, lavadora, lavavajillas o microondas integrados, de forma que queden ocultos tras los mismos paneles que el resto de los muebles”, explica Colino.

Esta solución permite que la cocina se perciba como un conjunto más limpio y uniforme, evitando la sensación de estar ante una acumulación de electrodomésticos a la vista.

Cocina de madera con electrodomésticos integrados y muebles escamoteables
Cocina de madera con electrodomésticos integrados y muebles escamoteablesCocinas cjr

Además, cada vez son más habituales los muebles escamoteables. Se trata de módulos cuyas puertas se abren de forma convencional hasta los 90 grados y, una vez alcanzado ese punto, se deslizan hacia el interior del propio mueble a través de un sistema de guías laterales, quedando completamente ocultas. Este sistema permite esconder zonas de trabajo o electrodomésticos como el horno o el microondas cuando no se están utilizando. De esta manera, la cocina mantiene un aspecto más limpio y ordenado.

Cuándo colocar una isla: la regla de los 90 centímetros

Cuando se apuesta por una cocina abierta, otra de las dudas más frecuentes es si conviene instalar una isla. Este elemento se ha popularizado enormemente en los últimos años, ya que puede funcionar como superficie adicional de trabajo, zona de desayuno o incluso como punto de encuentro dentro de la casa.

No todas las cocinas tienen el espacio suficiente para incorporar una isla
No todas las cocinas tienen el espacio suficiente para incorporar una islaCocinas cjr

Sin embargo, no todas las cocinas tienen el espacio suficiente para incorporarla. Según el experto, existe una regla sencilla que permite saber si una isla es viable y funcional: la regla de los 90 centímetros. “Porque no se trata de si la quiero o no la quiero, sino de si realmente cabe o no en la cocina”, señala.

“Para que una isla funcione bien es necesario dejar al menos 90 centímetros de paso alrededor. Esa distancia permite moverse con comodidad, cocinar sin obstáculos y que dos personas puedan cruzarse sin problema”, explica Colino. Si no se respeta esa distancia, la isla puede acabar convirtiéndose en un obstáculo en lugar de una solución.

La península, la mejor alternativa para cocinas pequeñas

En las cocinas donde no es posible mantener ese espacio de paso, el experto recomienda una alternativa que funciona muy bien: la península.

A diferencia de la isla, que está completamente separada del resto de muebles, la península queda conectada a una pared o a uno de los módulos de la cocina. Esta solución permite ganar superficie de trabajo o incorporar una pequeña barra sin necesidad de dejar espacio de paso por todos los lados. “Muchas veces la península funciona incluso mejor que la isla en cocinas medianas o pequeñas, porque permite aprovechar mejor el espacio. Por ejemplo, si una isla pequeña tendría inicialmente unos 1,20 metros de longitud, al convertirla en península se pueden añadir esos 90 centímetros y alcanzar unos 2,10 metros. Con esa medida ya es posible crear una barra amplia, con espacio para tres o cuatro taburetes, e incluso incorporar elementos como un fregadero o un lavavajillas. Cambia mucho la película”, señala Colino.

Cómo decidir qué instalar en la isla o península

Una vez decidido si instalar isla o península, surge otra duda habitual: qué funciones conviene incorporar en ella. Según Colino, la elección depende sobre todo del espacio disponible y del presupuesto.

Una de las opciones más llamativas es colocar la placa de cocción en la isla, ya que permite cocinar mirando hacia el salón o hacia los invitados, algo muy valorado en cocinas abiertas. Sin embargo, también suele ser la alternativa más costosa. “Si colocas la campana en el techo, una campana puede costar de media unos 1.500 euros, mientras que una integrada en un mueble puede rondar los 400”, explica el experto. A esto se suma el precio de la propia placa: “una placa de inducción básica puede costar unos 400 euros, pero una con sistema de extracción incorporado puede alcanzar los 2.000 o incluso 3.000 euros”.

Cocina con peninsula y barra
Cocina con peninsula y barraCocinas cjr

Otra opción bastante habitual es situar el fregadero en la isla. Esta solución permite mantener la zona de cocción en la pared, lo que facilita la instalación de la campana extractora y, en muchos casos, reduce el coste de la reforma. Además, convierte la isla en un punto central de la actividad diaria en la cocina, ya que se puede lavar alimentos, aclarar utensilios o preparar ingredientes mientras se mantiene el contacto visual con el resto de la la estancia.

En muchas cocinas, no obstante, la solución más práctica es dejar la isla completamente libre. De este modo se convierte en una amplia superficie de trabajo para preparar alimentos, colocar pequeños electrodomésticos o incluso comer de forma informal. “Una isla limpia puede ser muy práctica: permite cocinar con más comodidad y funciona muy bien como punto de encuentro cuando hay invitados”, concluye Colino.

Más allá de las tendencias, el experto insiste en que el diseño de la cocina debe adaptarse siempre a la forma de vivir la casa. Una buena distribución no solo debe resultar atractiva a nivel estético, sino también facilitar el uso diario del espacio. Porque, al final, la cocina sigue siendo el lugar donde más vida sucede dentro del hogar.

Periodista en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.