Pedro Lirola, arquitecto: “Pintar tu casa de fucsia o naranja hace que se vea barata. Para hacerla más elegante, opta por el beige o los blancos rotos”
Interiorismo
No es necesario realizar una gran inversión para elevar la elegancia de una vivienda. El arquitecto propone decisiones sencillas y asequibles capaces de transformar por completo el espacio

Pedro Lirola, arquitecto y diseñador

Una vivienda puede parecer más amplia, cálida o sofisticada sin necesidad de grandes reformas ni inversiones desmesuradas: basta con comprender cómo interactúan los elementos que la componen y qué sensaciones generan para conseguir resultados que eleven nuestro hogar. En conversación con Guyana Guardian, el arquitecto y diseñador Pedro Lirola, especializado en arquitectura residencial, comparte algunas claves prácticas para conseguir interiores más elegantes, acogedores y atemporales.
Desde las paredes que definen la atmósfera hasta los acabados que elevan la percepción de calidad, pasando por el papel del olfato o la elección de los materiales, estos son cuatro de los elementos capaces de transformar por completo una casa.
Paredes: la base que define la elegancia
Adiós a los colores chillones y a separar las habitaciones cromáticamente. Durante años fue habitual pintar cada estancia de un color distinto: el baño de rosa, el salón de verde o las habitaciones infantiles del color preferido de los pequeños que duermen en ellas. ¿Te suena? Hoy, esa tendencia ha quedado cada vez más desfasada, algo que arquitectos como Lirola celebran.
La madera natural o la piedra aportan una calidez que los materiales sintéticos no pueden igualar
La clave, según el especialista, está en crear una base neutra que genere armonía visual y permita jugar con la decoración. “Pintar tu casa de fucsia o naranja hace que se vea barata. Mejor opta por colores como el beige o los blancos rotos para que parezca acogedora. También puedes usar un verde salvia o un azul petróleo para que se vea más premium”, explica el arquitecto.
Los tonos arena, señala, consiguen aportar la misma calidez que los beige o los blancos rotos sin resultar fríos. Eso sí, el arquitecto recomienda evitar el blanco puro: “Hace tiempo dejamos de utilizar el blanco nuclear, incluso en techos. Ahora pintamos paredes y techos del mismo tono para crear continuidad”. Esta base neutra permite introducir color en elementos fácilmente sustituibles, como cojines, obras de arte o piezas decorativas, evitando así reformas innecesarias cuando cambian los gustos.

Textiles: di adiós a los acabados brillantes
La elección del mobiliario y los textiles va mucho más allá de una cuestión estética: define cómo se percibe y se vive el espacio. Por ello, materiales equilibrados, texturas agradables y proporciones armoniosas contribuyen a crear un entorno acogedor y visualmente sereno. “Los textiles deben ser agradables no solo a la vista, sino también al tacto”, señala Pedro Lirola, quien aconseja evitar aquellos excesivamente brillantes o estridentes que rompan la calma del ambiente. “Los terciopelos, por ejemplo, se pusieron muy de moda, pero chirrían con la serenidad que debería transmitir una vivienda”, añade.
Es algo en lo que muchos no piensan, pero las casas deberían oler a algo característico
Siempre que el presupuesto lo permita, apostar por materiales naturales marcará la diferencia. “La madera natural o la piedra aportan una calidez que los materiales sintéticos no pueden igualar”, afirma el arquitecto. “Quien entiende, con solo echar un vistazo, puede saber si se trata de madera natural o melamina, o si una piedra es natural o porcelánica. En este sentido, incorporar elementos naturales contribuye a crear un ambiente más sofisticado”, señala Lirola.

Puertas y carpinterías: mejor integrarlas en el espacio
En cuanto a elementos estructurales como puertas y carpinterías, la integración visual también resulta clave. “En nuestro estudio, intentamos hacer las puertas de suelo a techo, con marco oculto; y si van lacadas, del mismo color que la pared”, explica. Esta continuidad elimina interrupciones visuales, genera sensación de amplitud y aporta una estética contemporánea y cuidada.
El olfato: el sentido olvidado del diseño interior
Más allá de lo visual, el olor también construye la identidad de un hogar. Las grandes firmas de lujo lo saben y aplican lo que se conoce como marketing olfativo para reforzar la experiencia del espacio. “Es algo en lo que muchos no piensan, pero las casas deberían oler a algo característico”, afirma el arquitecto. “Añadir el sentido del olfato ayuda a transmitir lo que queremos que se sienta en ese espacio”. Para ambientes relajantes Lirola recomienda aromas suaves como vainilla, canela o notas dulces, mientras que fragancias frescas pueden reforzar la sensación de limpieza y ligereza. Velas aromáticas, difusores o aceites esenciales permiten introducir esta dimensión sensorial sin sobrecargar el ambiente.
Elegir una paleta neutra para las paredes, cuidar los aromas, apostar por textiles agradables y prestar atención a los acabados son decisiones que no suponen un gran gasto a nuestro bolsillo y pueden darle un cambio radical a nuestro hogar.


