Patricia Urquiola, asturiana de nacimiento y arquitecta de formación, dirige desde 2001 su estudio en Milán. Para ella, el diseño va más allá de la función: debe despertar curiosidad, generar emociones e invitar a la interacción. Urquiola combina sensibilidad humana, técnica y tradición artesanal, creando piezas que transmiten memoria y contexto. Comprometida con la sostenibilidad, utiliza materiales ecológicos y reciclados, una muestra de que creatividad y ética pueden ir de la mano. Su obra —desde mobiliario a arquitectura, interiorismo o diseño industrial— siempre tiene un enfoque poético y funcional que transforma la experiencia cotidiana. Una trayectoria que le ha valido el premio Nacional de Diseño 2025.
Patricia Urquiola propone una selección de regalos que combinan creatividad, sensibilidad y un toque de humor. Desde un cuaderno de Loewe para anotar ideas hasta el espejo de Pietro Terzini para Cassina, que juega con la percepción y el humor visual. La naturaleza también está presente, con un escáner portátil para capturar texturas del entorno y una sudadera ligera con flor bordada.
Regalos con creatividad, sensibilidad y un toque de humor
Entre las piezas de diseño destacan su jarrón Sestiere, con delicada estructura de cristal y cuerdas, y el icónico taburete Mezzadro de Zanotta. Explica que las zapatillas de Santoni le ofrecen una sensación de ligereza única, mientras que el panettone de Marchesi 1824 aporta un toque gourmet a su mesa. El diseño solidario también tiene su lugar con el Valencia Stool, cuyos beneficios apoyan el proyecto Rena100do, y para crear un ambiente de calma, un quemador de palo santo en cristal de Murano aporta serenidad y ritualidad al hogar.











