Reconocible al instante por sus curvas suaves y su silueta minimalista, La D de Dior se ha erigido desde el 2003 como uno de los tesoros icónicos de la casa francesa. Este reloj joya —el primero soñado por Victoire de Castellane— encarna las infinitas facetas de la feminidad, uniendo con audacia materiales, colores y dimensiones en un perfecto equilibrio. Desde el 2023, su deseo se reinventa bajo el nombre de La D My Dior, adornada con la líneas gráficas del motivo Cannage, tan apreciado por monsieur Dior.
Desde aquel histórico 12 de febrero de 1947, cuando el new look conquistó el mundo, este motivo emblemático adorna los sillones Napoleón III que dan la bienvenida a los visitantes en la boutique del número 30 de la Avenue Montaigne. Hoy la pieza se reimagina en nuevas expresiones preciosas que exaltan su diseño único. En un fascinante contraste, una versión de acero se viste con una esfera de nácar gris, disponible en 19 mm o 25 mm. Esta última se ilumina aún más con un bisel de oro amarillo y nácar blanco.
Representando el lujo silencioso, esta creación exquisita puede lucir una correa de satén negro o un brazalete de oro amarillo —grabado a mano por los artesanos de la casa— y engalanado con diamantes que atrapan la luz. La sorpresa final llega con dos ediciones limitadas que combinan la fuerza del oro y la vibración de una laca turquesa, testimonio del ingenio de Dior. Un icono que entrelaza tradición y vanguardia, belleza y osadía.
Entre la tradición y la metamorfosis se encuentran los relojes de la línea Chiffre Rouge. Modelos que se visten con los códigos más emblemáticos de la casa, como si cada uno guardara un secreto heredado del tiempo. Su atrevimiento se encuentra en una aguja segundera roja que late como un destello intenso en el tono que Christian Dior llamaba “el color de la vida”. El número ocho —su amuleto predilecto— y la corona se iluminan también, y se convierten en talismanes de un encanto mágico.
La caja revela una asimetría que respira carácter y modernidad. Esta temporada, la extraordinaria colección se expande con ediciones limitadas que celebran el tono gris. Son objetos de deseo nacidos de la alta costura, ofrecidos en tres interpretaciones profundamente contemporáneas. La primera se presenta con una caja de 38 mm y un diseño depurado. La segunda está disponible en una versión cronógrafo de 41 mm, capaz de medir una décima de segundo.
La última se sublima con una pieza de la que solo existen veinte ejemplares. Engastada con diamantes, esta joya relojera une un bisel de oro rosa con una esfera de oro blanco decorada con el motivo Cannage. Cada marcador horario, engastado con piedras preciosas de colores, es un guiño minucioso a todos los artesanos






