Moda

La moda (americana) en la era del caos

Análisis

La forma de vestir ha llegado a un punto dicotómico en un país enfermo de brutalidad policial, el contraste se nota en las calles y las pasarelas

Alice+Olivia celebró el 250.º aniversario de EE.UU. con su última colección

Alice+Olivia celebró el 250.º aniversario de EE.UU. Con su última colección

Roy Rochlin

Agarre con firmeza la lupa sobre la sociedad estadounidense. Día a día se enfrenta a la posibilidad de vivir entre la normalidad y el caos absoluto, y esa indefinición, como todas, se manifiesta en la forma de vestir. Como muestra, el atuendo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Tal ha sido su crecimiento que ha resultado imposible repartir un uniforme universal: unos lucen parches cuadrados con la leyenda “ICE Police”; otros ostentan “ERO”, siglas de Enforcement and Removal Operations (operaciones de ejecución y deportación).

A los agentes del ICE se les exige dejar claro quiénes son y qué representan. Esto, sin embargo, muchas veces no ocurre. Muchos llevan gorras de béisbol y pasamontañas. El código de vestimenta del ICE, del 2020, dedica una página entera a los viernes informales en la oficina. Hay, en cambio, poca claridad sobre qué deberían vestir los agentes sobre el terreno. Evidentemente, esto no constituye un delito, ni de moda ni reglamentario. Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York, publicó un vídeo instructivo dirigido a los tres millones de inmigrantes de la ciudad sobre sus derechos. “El ICE está legalmente autorizado a mentirte, pero tienes derecho a guardar silencio”.

El ICE está legalmente autorizado a mentirte, pero tienes derecho a guardar silencio”

Zohran Mamdani

Alcalde de Nueva York

Algunos de los crímenes de moda que el ICE persigue ya son bien conocidos en Nueva York, donde tan importante como la Quinta Avenida es Canal Street, en Chinatown; allí, los mismos productos que Gucci y Louis Vuitton venden uptown aparecen duplicados downtown por vendedores en su mayoría inmigrantes. Este otro mundo del buen vestir se desvanece en la era del ICE, para quien es presa fácil, informa Documented. “¿Vamos a tener miedo de trabajar en la calle? ¿La gente de todo el mundo va a seguir viniendo a visitar la ciudad de Nueva York?”, expresó un vendedor.

Las pasarelas estadounidenses, más brillantes, llamativas y en ocasiones patrióticas, se han quedado cortas. El regreso del desfile de Victoria’s Secret ha sido objeto de burlas como una reliquia desconectada de la realidad. Mientras tanto, la esposa de Mamdani, Rama Duwaji, ha irrumpido en la conciencia pública. Su preferencia por la ropa vintage y diseñadores locales transmite un mensaje de accesibilidad para quienes la toman como referente.

Una de las subversivas camisetas de Willy Chavarría
Una de las subversivas camisetas de Willy ChavarríaWWD via Getty Images

La moda ha llegado a un punto dicotómico en un país enfermo de brutalidad policial. En las protestas en Los Ángeles este verano, tras las redadas del ICE en la ciudad, nadie podía dudar de la gravedad del momento. Los atuendos de los manifestantes eran de lo más variados. Megáfono en mano y con camisetas tan estridentes como los cánticos: “Fuck ICE”. En esas protestas, donde patinadores se deslizaban junto a coches en llamas, aparecía un hombre disfrazado de muñeco Labubu. Cuando una amenaza es al mismo tiempo tan totalitaria como cotidiana, las reacciones frente a ella están destinadas a ser diversas. Ya sea seguir con la ropa ordinaria o inclinarse por algo más surrealista.

En Minnesota, este mes, los manifestantes contra el tiroteo de Renée Good también mostraron un frente diverso. Muchos, vestidos completamente de negro, llevaban máscaras antigás a la espera de una respuesta inevitable, y en una calle de Minneapolis apareció una imagen sorprendente: un hombre con un disfraz de alienígena verde.

Protestas con Labubus y máscaras antigás
Protestas con Labubus y máscaras antigásPacific Press

La dicotomía también se aprecia en los afectados por el ICE. En una sala con 40 personas esperando una cita judicial que decidiría su destino en el país, Liz Veazey describe un contraste de estilos, pero no de esperanzas. M., el hombre al que la periodista acompañó, “llevaba zapatillas limpias, pantalones caqui y una chaqueta de ante marrón sobre una camisa azul con botones”. Contrasta su apariencia con la de alguien que llevaba una camiseta de los Lakers. Ambos esperaban lograr aplazar el proceso para más adelante

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