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Manuel Vilas

Manuel Vilas

No me hables de Trump

La belleza del mundo

Compré unos altavoces en Madrid Hifi y uno me llegó roto. No me hables de Trump, estoy solucionando mi vida. Mi mujer me ha dejado porque se nos rompió el amor de usarlo poco. No me hables de Maduro, estoy solucionando mi vida. Compré por Amazon una lámpara, una batidora, una almohada y un libro de Goethe el 15 de diciembre del 25 y estamos a 18 de enero del 26 y no me ha llegado ni el libro. No me hables de Putin, estoy intentando leer un libro que no tengo. Cogí un AVE para ir a ver a un amigo agonizante que vive en Barcelona, y yo vivo en Madrid, pero el AVE se retrasó cinco horas y cuando llegué, mi amigo ya estaba en el paraíso y no pude decirle ni adiós ni te quiero mucho, hermano. No me hables de Trump, estoy con mis problemas a solas. 

Intenté devolver los altavoces rotos, pero Madrid Hifi se esfumó con mi pasta. No me hables del chavismo, estoy sin un chavo. Me regalaron por Navidad un jamón Navidul, lo puse en el maletero de mi coche un par de horas y, al regresar, alguien rompió la cerradura y se llevó mi jamón. No me hables de Pedro Sánchez, estoy intentando no morirme de hambre. Me compré un vinilo de segunda mano de villancicos de Frank Sinatra y estaba tan rayado que casi se muere del susto mi aguja del tocadiscos. No me hables de Milei, estoy sin música, sin tango y sin plata. 

 
 Alex Brandon / Ap-LaPresse

No me hables del mundo de fuera, tengo un mundo dentro que solucionar. Pedí en mi trabajo un aumento de sueldo nada más empezar el año y me dijeron que me bajase la aplicación nueva de la empresa y lo hice y cuando ya estaba a punto de hacer la petición, dijo un robot “error, inténtalo más tarde”. No me hables de las noticias internacionales. No me hables de Maduro. No me hables de política. No me hables de lo que ya habla la televisión. Regálame una televisión para ver películas buenas que nunca ponen en la televisión.

 Me compré una novela de William Faulkner en una tienda de libros usados y el libro estaba tan usado que no se leía la letra. No me hables de las guerras del mundo, estoy en plena guerra propia con todos los robots de la Tierra. Como me dejó mi mujer el 27 de diciembre, me hice de Tinder el 28 de diciembre y nadie me tomó en serio. No me hables del Gobierno porque mi vida es un mal gobierno. Aun así, no sé por qué, mañana voy a intentar ser feliz de nuevo. Lo primero que haré es acicalarme, ponerme mi mejor traje y llevarle un ramo de flores al amor de mi vida. Con suerte igual volvemos, y entonces nada tendrá importancia, y nos daremos al fin el mejor beso del mundo.

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