Relatos

María José Garrido, mando con la categoría de comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más ‘mami’, usando la empatía como herramienta de investigación”

Perfiles

La especialista en criminología refuta una creencia común sobre los interrogatorios policiales, señalando que la conexión afectiva, la expresión física y el poder de sugestión representan elementos fundamentales dentro de las labores de indagación.

Daniel Fontana, investigador particular: “Si estás de baja no es que no puedas salir de casa ni ir al cine, es que hay cosas que no puedes hacer”

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

A lo largo de los años, las producciones audiovisuales nos han mostrado que los interrogatorios operan bajo un método casi exacto: un par de agentes, un escritorio, una iluminación intensa y una dinámica bien distribuida entre el policía bueno y el policía malo. Uno presiona mientras el otro ofrece consuelo, lo cual constituye un modelo identificable, útil para las historias y muy asimilado por el público.

No obstante, la situación resulta considerablemente más enrevesada. Y mucho más cercana a lo humano. De esto es plenamente consciente María José Garrido, comandante de la Guardia Civil, doctora en Psicología, especialista en criminología y conducta delictiva, y una de las figuras con mayor trayectoria en España empleando la psicología dentro de la indagación policial directa.

Nos ajustamos con gran facilidad al carácter que se nos presenta (...) En ciertos casos, es preciso mostrarse más ‘maternal’.

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

Garrido lo detalló con precisión en una de las recientes entregas de Tengo un Plan, el podcast conducido por Juan Domínguez y Sergio Beguería. Al ser consultado sobre si la conocida dualidad del oficial bueno y el oficial malo es real, su contestación resultó franca e iluminadora. “Yo puedo hablar de mi experiencia. A lo mejor un poco, pero no tan de cajón como poli bueno y poli malo”, inició.

Según su visión, el secreto reside en el ajuste permanente. “Las personas son tan diferentes que muchas veces adoptamos distintos roles. Nos adaptamos muy bien al perfil que tenemos delante”, comentó. No resulta igual, puntualiza, aquel que mantiene la vista segura que el que desvía la mirada, se retrae en su asiento o elude el encuentro ocular. “Cada gesto dice algo, y cada gesto exige una respuesta distinta”, indica.

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más 'mami', usando la empatía como herramienta de investigación”
María José Garrido, mando con la categoría de comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más 'mami', usando la empatía como herramienta de investigación”YouTube | @tengounplanpodcast

Dentro de las habitaciones de interrogatorio, la labor no se realiza de forma solitaria ni espontánea. “Nosotros nos cambiamos, e incluso muchas veces nos hablamos entre nosotros y ya sabemos cómo actuar”, relata Garrido. Se trata de una coordinación muda fundamentada en el examen y el entendimiento previo de las características del carácter. Inicialmente se estudia, para después determinar la manera de persuadir.

“Todo es una combinación de rasgos”, señala. “Si veo que alguien no me mira a los ojos, que me está mostrando arrepentimiento, pero no tiene capacidad de sostener la mirada, entonces me pongo más ‘mami’, por así decirlo”. Precisa que consiste en una proximidad táctica. “Le puedes decir cosas como: ‘Si me cuentas esto, o aquello, no se van a enterar tus hijos…’”, ilustra. Reitera que es meramente un recurso adicional en las indagaciones de la policía.

Frente a individuos con tales rasgos, lo único que se ha demostrado es el camino de la adulación.

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

De acuerdo con lo que se indica en el podcast, el proceso es nítido: primero analizar y distinguir el temperamento; luego, emplear la sugestión y el convencimiento. “Si no haces bien la primera parte, es difícil que funcione la segunda”, sintetiza Garrido. Expone que ejercer el poder de manera instintiva carece de utilidad; lo esencial es captar qué estrategia es válida para cada sujeto. Y reconocer que, frecuentemente, la severidad por sí misma no es bastante.

Esa idéntica perspectiva se aplica al tratar con personalidades sumamente difíciles, tales como los narcisistas o los psicópatas. Garrido rememora situaciones que permanecen en la memoria. “Hemos visto a personas desde el espejo retrovisor, espatarradas en el asiento, como si no hubiese pasado absolutamente nada”. Dicha expresión física, señala, aporta datos de gran importancia. “Tú no le puedes decir: ‘¿qué van a pensar tus amigos o tu familia?’, porque quizás le da igual. Son personas a las que les da igual el daño a los demás”.

Bajo tales situaciones, de acuerdo con la especialista, las investigaciones científicas han evidenciado que solo existe un camino viable de aproximación. “Con personas con estas características, lo único que está comprobado es la vía del halago”, señala Garrido de manera directa. Las sanciones no resultan efectivas e incluso podrían generar una reacción opuesta. “Si vas por la vía del castigo, se va a reír de ti”.

Según Garrido, hasta aquellos que se muestran fríos o inflexibles poseen vínculos comunes. Saber localizarlos, analizar y modificar el enfoque conlleva comprender al interlocutor con el fin de proceder con eficiencia y empatía. Tal enseñanza trasciende el ámbito de los interrogatorios: atender, observar y amoldarse resulta siempre determinante.

Etiquetas