Daniel Fontana, detective privado: “Si estás de baja no es que no puedas salir de casa ni ir al cine, es que hay cosas que no puedes hacer”
El trabajo de un detective privado
El detective explica un caso real avalado por una sentencia judicial y recuerda la importancia de tratar con responsabilidad los casos de salud mental

El detective privado habla abiertamente en su canal de Youtube sobre la profesión

Durante mucho tiempo, las bajas laborales se han asociado a muletas, escayolas o reposo en casa, pero hoy, cada vez más, llevan otro nombre: el de ansiedad, depresión y agotamiento mental. Son palabras invisibles, difíciles de medir, pero profundamente reales. También son, según algunos empresarios, las más complicadas de gestionar, y, en ocasiones, las más conflictivas, por lo que a veces deben intervenir agentes externos, como los detectives privados, para categorizar si son ciertas o no.
El detective privado Daniel Fontana, que habla abiertamente en su canal de Youtube sobre un oficio que, en ocasiones, parece sacado únicamente de las películas, asegura que hace unos meses tuvieron un caso que finalmente acabo resolviéndose en los tribunales. El protagonista del mismo llevaba años trabajando en un supermercado cuando solicitó una baja por ansiedad. Dos meses después, la empresa, preocupada por la situación económica y organizativa, decidió comprobar si el trabajador estaba cumpliendo con el objetivo de cualquier incapacidad temporal, que no es otra que recuperarse. No se trató de una vigilancia prolongada ni de una investigación compleja, sino que bastaron tres días.
Un caso real
El empleado estaba trabajando en otro negocio mientras se encontraba de baja
Durante ese seguimiento, la detective asignada observó algo que, para la empresa, resultó determinante: el trabajador acudía de forma habitual a otro negocio de atención al público. Allí no solo estaba presente. Atendía a clientes, vendía productos, reponía mercancía y realizaba tareas físicas similares a las de su empleo habitual. En otras palabras, trabajaba. Con esas pruebas, la empresa tomó una decisión drástica: el despido por “transgresión de la buena fe contractual”.

El trabajador no lo aceptó. Alegó que no estaba realmente trabajando, que simplemente “estaba allí” y que esas actividades no eran incompatibles con su baja por ansiedad. El conflicto llegó a los tribunales y el riesgo era alto, pues si el despido se declaraba improcedente la empresa tendría que pagar más de 80.000 euros de indemnización. Sin embargo, el juez no lo vio así. Declaró el despido procedente, y aunque el trabajador recurrió, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana volvió a dar la razón a la empresa.
No es que no puedas salir de casa o ir al cine, es que hay cosas que no puedes hacer
“Las bajas psicológicas han aumentado muchísimo en los últimos años”, explica Fontana, que insiste en que eso no significa que la salud mental no sea real o importante, al contrario. El problema, señala, es que son las más fáciles de simular y las más difíciles de comprobar en consultas médicas breves. “Un médico no puede saber en cinco minutos si una persona está realmente deprimida”, asegura.
Por eso, ahí es donde entra la figura del detective, una profesión legalmente habilitada para observar conductas, no diagnósticos. No se trata de espiar la vida privada, sino de comprobar si el comportamiento del trabajador es compatible con el motivo de su baja o, por el contrario, perjudica su recuperación. “No es que no puedas salir de casa o ir al cine”, aclara Fontana. “Es que hay cosas que no puedes hacer”.

La mayoría de estos casos, explica, ni siquiera llegan a juicio. Cuando las pruebas son claras, muchos trabajadores optan por no recurrir, pero este sí lo hizo y, evidentemente, acabó saliéndole mal, en un caso que recuerda, más si cabe, que la baja laboral no es un escudo absoluto y que la salud mental, precisamente por su fragilidad, exige responsabilidad en ambos lados.
