Viajes

De Blanes a Tossa de Mar: calas, jardines y castillos en la Costa Brava

Una ruta mediterránea

La comarca de la Selva esconde numerosos tesoros a poco más de una hora de Barcelona

Barcas coloridas reposando en la arena junto a la Palomera

Barcas coloridas reposando en la arena junto a la Palomera

Elena Aliaga

La Costa Brava cobra vida durante los meses de primavera y acoge a una avalancha de turistas ávidos de diversión durante el verano. La posición estratégica de esta zona mediterránea permite explorar las rutas entre pequeñas localidades, con unas vistas envidiables, y probar la hospitalidad de los antiguos pueblecitos de pescadores a tan solo una hora de Barcelona.

Blanes, la puerta a la Costa Brava

Blanes es la primera parada del recorrido, principalmente por su accesibilidad. Se puede llegar a la población eficazmente con transporte público, ya que dispone de estación de tren y de buses, ambas con trayectos a Barcelona y llegadas desde la capital. La localidad, una mezcla entre la tranquilidad de Tossa y el espíritu de Lloret, se caracteriza por ser una zona repleta de pequeños tesoros.

Lo ideal es recorrer las calles del municipio hasta llegar a la costa. Si es un día de mercado uno puede aprovechar para realizar un pequeño desvío hacia el paseo de la Marina, donde encontrarán una rica selección de verduras y frutas locales. El paseo marítimo de Blanes es espacioso y dispone de cafeterías y terrazas donde los turistas aprovechan para tomarse un refrigerio antes de continuar el trayecto. Uno se puede sorprender de encontrar conciertos municipales y ferias en mitad del recorrido, ya que tienen por costumbre organizarse cerca de la playa. 

Blanes es el portal a la Costa Brava

Si se va en verano es recomendable gestionarlo para que el viaje coincida con los fuegos artificiales, un concurso internacional que atrae a gente de todas partes del mundo.

La Palomera es la puerta de entrada a la Costa Brava
La Palomera es la puerta de entrada a la Costa BravaGetty Images/iStockphoto

En la costa, alzándose por encima de turistas y residentes, está el islote de la Palomera, también conocido como el Portal de la Costa Brava. La formación rocosa cuenta con unas escaleras talladas en la piedra y aseguradas con barras de hierro, facilitando el acceso de aquellos que deseen contemplar la playa en todo su esplendor. Para un escenario de película, ideal para las fotos, lo mejor es visitarla el atardecer.

Continuando por el paseo se llega al puerto de Blanes, un lugar que acoge a embarcaciones medianas y pequeñas. Las empresas permiten el alquiler de barcos tanto para aquellos que tengan licencia propia, como para los que prefieren no tocar el timón. Como en la mayoría de pueblos de costa, hay disponibles una gran variedad de actividades, desde rentar motos de agua a excursiones en kayak.

Una de las actividades que se pueden probar en Blanes es el surf de remo
Una de las actividades que se pueden probar en Blanes es el surf de remoJaume Campderros

Subiendo por la montaña, pasado el islote y el puerto, encontramos la entrada a los jardines botánicos de Marimurtra. Un lugar rebosante de patrimonio arquitectónico, paisajístico y natural. Fue fundado por el científico alemán Carl Faust. 

Marimurtra, con más de 4.000 especies provenientes de cinco continentes diferentes, es un santuario con zonas amplias donde disfrutar de plantas que se adaptan al clima mediterráneo, pero que permiten al visitante sentir que ha dado la vuelta al mundo en un par de horas.

Marimurtra cuenta con 4.000 especies provenientes de cinco continentes

No solo la vegetación es algo a admirar dentro del jardín, el Templete de Linné es una estructura con toques románticos, que sirve como mirador. Para acceder a este pequeño templo hay que bajar las escaleras de Epicur, que se tiñen de rosa tres semanas al año, entre marzo y junio, gracias a la floración de los drosantemos.

Marimurtra, el jardín botánico de Blanes
Marimurtra, el jardín botánico de BlanesFundació Carl Faust

A poco más de 170 metros de altura sobre el nivel del mar, encontramos el castillo de Sant Joan. La torre solitaria que servía como punto de vigía durante el medievo, especialmente para evitar el ataque de piratas. Del recinto amurallado solo quedan los cimientos históricos, y la torre es la única estructura que sigue en pie. Desde la cima, en un día despejado se puede ver Montjuïc.

Lloret, más que fiesta

Si se tienen ganas de andar desde Blanes, uno siempre puede atreverse a pasear por el camino de ronda que lo une con Lloret de Mar, uno de los paisajes más auténticos de la Costa Brava, rodeado de bosques de pinos y calas donde se suelen realizar paradas para refrescarse en verano. Sin embargo, si las subidas y bajadas no son lo tuyo existe una alternativa vía bus, que no te llevará más de veinte minutos.

Lloret de Mar aúna las vibras fiesteras de la costa con un patrimonio cultural excepcional, a menudo ensombrecido por su reputación turística. Atesora una calle principal repleta de vida, un teatro moderno y, la joya de la corona, excelentes playas y un destacado patrimonio indiano.

La Iglesia de Sant Romà, en Lloret, estaca por su colorido
La Iglesia de Sant Romà, en Lloret, estaca por su coloridoOscar Gutierrez

El pueblo fue testigo del regreso de algunos paisanos que se convirtieron en ilustres miembros de la comunidad tras su etapa en el Nuevo Mundo, los denominaban indianos, y su riqueza contribuyó a rehabilitar y mejorar varias zonas de su localidad de origen. De ellos han quedado algunos edificios transformados en oficinas turísticas y museos, donde los foráneos pueden ser testigos de las opulentas vidas de la clase alta.

Lugares, como el Museo del Mar, combinan antiguas reliquias familiares indianas y documentación histórica con el pasado pesquero de la población, un recorrido que explora a consciencia una etapa desconocida para la mayoría. Cabe mencionar que las instalaciones tienen su propia leyenda.

Las casas indianas no son el único elemento modernista de Lloret

Se comenta que sirvientes, ya no tan vivos, siguen habitando el edificio para cocinar alguna que otra delicatessen, de la que solo se puede percibir su aroma residual. No son fantasmas aterradores, pero sí terriblemente leales si aún continúan de servicio de la que fue la casa de los Garriga.

Para disfrutar de una casa indiana en todo su esplendor únete a las visitas guiadas, todos los domingos a partir de las diez de la mañana, en Can Font. Se trata de una vivienda modernista y excelentemente preservada oculta en uno de los callejones cerca de la plaza de la Iglesia. Siéntete como la burguesía catalana del siglo XIX.

Can Font ha sido reformada y conservada para mantener el patrimonio indiano de Lloret
Can Font ha sido reformada y conservada para mantener el patrimonio indiano de LloretOscar Gutierrez

Las casas indianas no son el único elemento modernista de la localidad. La iglesia de Sant Romà cuenta con una cúpula de este estilo y el cementerio, a las afueras, ofrece visitas guiadas que muestra los mausoleos de la clase alta lloretense. 

Si apetece una visita más positiva, siempre se puede optar por pasear por los jardines de Santa Clotilde, acompañado de las esculturas de sirenas que lo decoran. Vale la pena por su valor paisajístico y sus rincones ocultos. Además, el recinto ha sido escenario de una de las series más populares de los últimos años, La Casa del Dragón. ¿Os suenan los jardines de Desembarco del Rey?

Los jardines de Santa Clotilde aparecieron en 'La Casa del Dragón'

La gran novedad de Lloret radica en su castillo, el mismo que sale en absolutamente en todas las postales. El “castillo” de Lloret es en realidad una casa de verano construida el 1935 por Narcís Plaja y obra del arquitecto gerundense Isidor Bosch. Actualmente, la residencia ha sido reformada y abierta al público para el disfrute de residentes y visitantes. A veces están disponibles exposiciones de realidad virtual en su interior.

El castillo falso de Lloret de Mar ahora puede visitarse tras habilitar un bar y una zona para realidad virtual en su interior
El castillo falso de Lloret de Mar ahora puede visitarse tras habilitar un bar y una zona para realidad virtual en su interiorGetty Images/iStockphoto

El castillo dispone de una terraza desde la cual se ofrecen copas y aperitivos con vistas de la playa principal. A su lado transcurre uno de los múltiples caminos de ronda con los típicos acantilados rocosos de la Costa Brava.  Desde lo alto se puede contemplar el otro extremo de la playa de Lloret, donde se encuentra la Mujer Marinera,  una estatua de bronce que representa a una joven esperando a su marido. La obra honra a todas aquellas mujeres que trabajaron para contribuir a la comunidad y al hogar, mientras esperaban a que sus maridos volvieran de la mar. 

La escultura cuenta con otra leyenda. Se dice que si tocas el pie derecho de la figura de bronce y miras al horizonte podrás pedir un deseo y este se cumplirá. Tal y como vamos, ¡Por probar que no quede!

Tradición y comunidad

Para los que visiten Lloret el 24 de julio, es recomendadísimo disfrutar del Ball de Plaça,  una tradición en la que varias jóvenes llamadas “obreras” salen a bailar con sus parejas en la plaza de la Vila. También se organiza una regata de barcas hasta la playa de Santa Cristina, donde los vecinos suelen darse un chapuzón tras las fiestas.

Tossa, un lugar de película

Si Lloret es una villa de series, Tossa lo es de películas. Lo atestigua la escultura a tamaño real de Ava Gardner, que se enamoró de este pequeño pueblo costero tras rodar Pandora y el holandés errante. La localidad, que comparte el pasado pesquero con sus vecinos de Lloret y Blanes, se ha convertido en uno de los pueblos con más encanto de la Costa Brava, y es especialmente valorado por su tranquilidad y autenticidad.

En su momento las murallas sirvieron para defender Tossa de ataques por mar
En su momento las murallas sirvieron para defender Tossa de ataques por marHecktic Travels

Para empezar, lo más llamativo de Tossa es su recinto amurallado. Es el único ejemplo de población medieval fortificada que aún sigue en pie en el litoral catalán. Los visitantes pueden acceder gratuitamente hasta el faro, que se encuentra donde antes de hallaba la torre de vigilancia central del castillo. 

Su historia se remonta al siglo XIII, cuando servía para protegerse y alertar a los habitantes en caso de ataque. Los piratas eran muy comunes en esa época. Actualmente, las murallas son solo un recordatorio, desde donde se accede a una vista panorámica del municipio. 

Las calles del recinto amurallado de Tossa son muy pintorescas
Las calles del recinto amurallado de Tossa son muy pintorescasGetty Images

Las casas tradicionales se integran perfectamente en el paisaje costero, pero es el barrio de Sa Roqueta el que acapara todas las miradas. El emplazamiento se caracteriza por ser un espacio de desconexión, rodeado de antiguas viviendas de pescadores y con acceso a la playa. Es un paseo ameno donde apenas se ven vehículos y uno puede disfrutar sin alterarse por el ruido del tráfico.

Numerosos restaurantes pueden encontrarse dentro del casco antiguo, en los que comer alguna especialidad gastronómica, como el cim i tomba o sus albóndigas con chocolate. Otra alternativa es tomar un cóctel cerca del puerto.

Nunca es tarde para probar un buen cim i tomba

El patrimonio cultural de Tossa es muy amplio y prueba de ello son sus excavaciones arqueológicas, que abarcan construcciones datadas de la época del imperio romano y asentamientos prehistóricos. Uno de los emplazamientos mejor conservados es la villa romana de Ametllers, cuya investigación reveló mosaicos excelentemente conservados y restos de edificios públicos, como las termas. 

Para quienes estén más interesados en el arte, pueden visitar el museo municipal donde se encuentran pinturas de artistas que residieron o trabajaron en la localidad, como Marc Chagall, André Masson o Pere Creixams.

En el Museo Municipal de Tossa se expone 'Paradise Blue' de Marc Chagall
En el Museo Municipal de Tossa se expone 'Paradise Blue' de Marc ChagallOscar Rodbag

Tossa dispone también de actividades que se pueden realizar en solitario, pareja o con amigos, como un bautizo de agua. Es una experiencia de buceo con profesionales que permite bajar a un máximo de diez metros de profundidad. Podrás admirar la diversidad marina de la costa que habita rodeada de acantilados.

Los tres municipios, Blanes, Lloret y Tossa, son cercanos y accesibles en transporte público y privado, por lo que es fácil diseñar una pequeña -pero completa ruta- para descubrirlos a la vez. Si quieres conocerlos más a fondo, puedes optar por una visita individual a cada uno de ellos, ya sea en forma de escapada de un día o de fin de semana. 

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