Viajes

Experiencia de tonalidades en la Vall de Lord, el paraje tranquilo del Prepirineo catalán.

Escapada

Las caminatas, los deportes náuticos y el legado histórico destacan entre sus principales encantos.

Verdes, azules y amarillos dominan el paisaje de la Vall de Lord

Verdes, azules y amarillos dominan el paisaje de la Vall de Lord

Víctor Vives

Este es un rincón sosegado resguardado de las multitudes turísticas, en el cual los colores del entorno natural señalan el transcurrir de las estaciones. Durante la época estival y primaveral predominan las tonalidades verdosas. Al llegar el otoño brillan las variaciones de ocre, naranja y carmesí. En los meses de frío una capa blanca decora a veces el horizonte… La Vall de Lord, situada en el Prepirineo catalán, constituye por sí sola una vivencia de color.

Sus aproximadamente 150 km2 albergan cumbres, atractivos relieves de piedra, el río Cardener, múltiples riachuelos, el embalse de la Llosa del Cavall, campos verdes y masas forestales donde destaca el pino negro en las cotas altas, así como el pino silvestre y el roble en las áreas bajas.

Abarcando desde el excursionismo y las rutas en bicicleta hasta el ascenso, incluyendo los deportes náuticos.

Dicha pluralidad se manifiesta en un extenso abanico de alternativas para los viajes familiares. Partiendo del senderism o y el cicloturismo hasta el ascenso de montañas, contemplando ejercicios acuáticos, la colecta de hongos y el esquí en las inmediatas pistas de Port del Comte. Igualmente, se cuenta con una valiosa propuesta cultural y culinaria.

Ubicada en la zona superior de la comarca del Solsonès, la Vall de Lord se comunica mediante la vía C-462 con Solsona y a través de la LV-4241 con Berga. Se halla a poco más de dos horas de Barcelona y Girona, y a un tiempo inferior a dos de Lleida.

Estampa de una mañana de otoño en el valle
Estampa de una mañana de otoño en el valleVíctor Vives

Cinco pueblos por descubrir

Sant Llorenç de Morunys representa el término municipal de menor tamaño en el valle –4,2 km2– pero destaca por ser el que tiene más residentes, rozando el millar de personas. En este lugar se localizan los servicios esenciales de la comarca, entre ellos la Oficina Turística. 

Las vías conservan su trazado de la Edad Media, configurando una figura pentagonal asimétrica en cuyas esquinas todavía perduran cuatro de los cinco accesos originales. En las zonas superiores de ciertas viviendas –como sucede en la Plaça Major– es posible apreciar restos de la producción del “piteu”: una clase de tejido artesanal que terminó por dar nombre a los habitantes de la localidad.

El templo románico de Sant Llorenç de Morunys sobresale por el magnífico retablo de la Mare de Déu dels Colls, un referente del estilo barroco en Cataluña. Una edificación religiosa representativa adicional es el santuario de la Mare de Déu de Lord, ubicado a 1156 metros de altitud, desde cuyo entorno es posible contemplar la totalidad de la Vall de Lord.

Santuario de la Mare de Déu de Lord
Santuario de la Mare de Déu de LordVíctor Vives

Dentro de La Coma i la Pedra se localizan las Fonts del Cardener, aquel relevante tributario del Llobregat. Realmente, el dinamismo de la localidad se ha centrado históricamente en el recurso hídrico: ya fuera por las virtudes curativas de la Font de la Puda, por el manto nival de la estación de Port del Comte o, en épocas pasadas, por los saltos de agua que suministraban fuerza motriz a una industria de tejidos.

La localidad dispone de diversos templos de estilo románico, entre los que destacan Sant Serní de la Pedra, Sant Cristòfol dels Pasqüets, Santa Magdalena de les Tragines y Sant Lleïr de Casabella. Asimismo, perduran los restos de la muralla del Castell de la Pedra, erigido probablemente por el propio conde Guifré el Pelós a postrimerías del s. IX.

Como tercer punto, Guixers toma su denominación del yeso, mineral muy presente en la región y empleado en la edificación al menos desde el s. XV. En el territorio municipal, compuesto primordialmente por áreas boscosas, se encuentran igualmente distribuidos varios templos románicos: Sant Esteve de Sisquer, Sant Martí de la Corriu, el santuario de la Mare de Déu de Puig-Aguilar, etc.

No obstante, el mayor interés reside en la Llosa del Cavall, que se divide con el municipio de Navès. Dicha presa, operativa a partir de 1999, controla el caudal del Cardener. Al disponer de un volumen tope de 80 hm3, es adecuado para actividades náuticas. El tono añil de su superficie –que llega a los cien metros de hondo– representa una de las señas de identidad del entorno de la Vall de Lord.

El embalse de la Llosa del Cavall baña Navès, Guixers y una pequeña porción de Sant Llorenç de Morunys
El pantano de la Llosa del Cavall se extiende por Navès, Guixers y una zona limitada de Sant Llorenç de Morunys.Víctor Vives

Adicionalmente, Navès –la población con mayor superficie de la comarca, con 145 km2– sobresale por la serra de Busa, un altiplano de asombrosos precipicios que alcanza los 1526 metros de altitud.

En definitiva, la localidad de Odèn se compone de nueve núcleos de población, con un conjunto de casas rurales esparcidas entre praderas, sembrados y bosques cerrados. Su Centre de Natura propone recorridos asistidos para aproximarse a la riqueza natural y cultural de la zona.

Unas pinceladas de historia

Recorrer la Vall de Lord permite explorar diversos capítulos históricos, comenzando con el legado del mencionado conde Guifré el Pelós, quien durante el s. IX fomentó el asentamiento en la Catalunya Central. Tres fortalezas fueron levantadas en aquel periodo con el fin de vigilar la zona: las de la Pedra, Sisquer y Castelltort. A lo largo de los siglos XI y XII, se edificaron gran parte de los templos y capillas. Posteriormente, en el XIII, se inicia la producción del trapo “piteu”, lo cual posiciona a Sant Llorenç de Morunys como el principal eje financiero de la comarca.

A comienzos del siglo XIX, en el transcurso de la guerra de Independencia Española, la serra de Busa funcionó como un espacio de adiestramiento para el ejército. Ciertamente, se localiza allí una elevación solitaria llamada el Capolatell que se empleó como cárcel natural para los militares franceses. Tiempo más tarde, una disputa bélica distinta vinculada al Trienio Liberal causó la ruina de Sant Llorenç de Morunys. Sucedió el 23 de enero de 1823, momento en que las fuerzas liberales quemaron la localidad para intimidar a los opositores del orden establecido.

Finalmente, durante el siglo XX, la contienda civil provocó el incendio de múltiples piezas artísticas sacras y la destrucción de viaductos. Con el fin de indagar en dichos sucesos y otros temas, resulta aconsejable acudir al Museu Centre d’Interpretació de la Vall de Lord.

Una caja llena de manzanas ecológicas de montaña con el sello de producción ecológica
Un recipiente lleno de manzanas ecológicas de alta montaña que posee el sello de agricultura biológica.ACN

Delicatessen

La Vall de Lord destaca igualmente por su producción de manzanas. Al crecer por encima de los 800 metros, la diferencia térmica diaria produce una fruta con un dulzor placentero, fragancia penetrante y una textura muy crujiente. A partir de estas se preparan jugos, sidras, mermeladas y diversos dulces artesanales.

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