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Templos, kimonos y geishas: Kioto, el paraíso para los amantes de Japón

Japón

Centro espiritual y patrimonial del país, su belleza explota con la 'sakura', la floración de los cerezos en primavera

Mujeres en kimono inmersas en la levedad del bosque de bambú de Arashiyama

Mujeres en kimono inmersas en la levedad del bosque de bambú de Arashiyama

Carma Casulá

Kioto es el núcleo cultural, patrimonial y espiritual de Japón. Como antigua capital imperial durante casi mil años, relevada por Tokio en 1868, cuenta con la mayor concentración de bienes culturales del país, mantenidos casi intactos al ser indultada de los bombardeos que asolaron la nación durante la Segunda Guerra Mundial.

Japón fusiona tradición, modernidad y autenticidad con un equilibrio casi perfecto. Y Kioto ofrece una de sus caras más místicas y en armonía con la naturaleza entre las grandes ciudades de este país de contrastes donde conviven el Shinkansen, el tren bala de alta tecnología en el que el personal despide a los viajeros pausadamente inclinándose al abandonar el vagón. O la excelencia de una fresa valorada cual joya con la elegancia atemporal de la desnudez de una estancia en penumbra. Sus Cinco Grandes Montañas hacen referencia a sus cinco grandes escuelas del budismo zen o Kioto Gozan, no a la geografía de esta urbe asentada en un valle atravesado por dos ríos rodeado de montañas, y como importante centro religioso y espiritual está repleto de templos y santuarios.

Cada año se celebra en el castillo de Nijo el festival nocturno inmersivo Naked Sakura
Cada año se celebra en el castillo de Nijo el festival nocturno inmersivo Naked SakuraCarma Casulá

Todo ello la hacen única y para descubrir esta fascinante ciudad, merecen visita los Monumentos históricos de la antigua Kioto declarados por Unesco 1994 y otros antiguos Bienes Culturales del Tesoro Nacional. En el centro, y pulmón verde de la ciudad, el palacio imperial con sus pabellones diseminados en el jardín nacional KoKyo Gyoen, y su antagónico castillo de Nijo como residencia shogun, o señores de la guerra, con mayor altura y ostentación para evidenciar el poder que ejercían sobre el emperador en el periodo Edo (1603-1868), al que pusieron fin para gobernar entre ellos. 

Entre fosos de agua llenos de rojas carpas koi, de sus interiores merece destacar los peculiares suelos del ruiseñor, llamados así pues al pisar su madera delataban con un sonido similar al canto del pájaro las pisadas del visitante. Sus concurridas áreas verdes al caer la noche son iluminadas teatralmente.

Encaramado en lo alto del barrio Higashiyama o Montaña del Este con callejuelas de piedra y casas tradicionales en madera repletas de pequeñas tiendas y tetarías, se erige el templo Kiyomizu-dera (siglo VIII), un importante centro de peregrinación y devoción budista. Ante su edificio principal, en madera y construido sin un solo clavo, asoma una amplia plataforma que domina el bosque y la ciudad, aunque más parece un plató de fotografía.

Cerca, el impactante sendero flanqueado por diez mil toriis, o puertas rojas, dispuestos formando un corredor a lo largo de casi 4 km de bosque del santuario sintoísta Fushimi-Inari (siglo VIII), dedicado a Anari. La deidad de la fertilidad, la prosperidad y del arroz y las puertas ofrendadas de particulares o comerciantes.

Iluminación nocturna de los jardines del Castillo de Nijo
Iluminación nocturna de los jardines del Castillo de NijoCarma Casulá

Si alguien cree que los días del kimono son del pasado, no tiene más que acercarse hasta aquí durante la esperada sakura, cuando estallan los cerezos en flor y demás árboles inundando de belleza en fin de curso académico o cualquier día de fiesta. Los grandes lugares parecen un gran escenario de película donde los actores, ataviados con elegantes indumentarias y coloridos estampados, pasean y reproducen estampas de época. A ellos se unen muchos turistas que alquilan el kimono en versión reducida, y más barata claro está. Y todos comparten una pasión irrefrenable por hacerse fotos y selfies.

Son muchas las tiendas que alquilan gran variedad de kimonos y yukatas, más ligero cual batín. Algo no siempre bien aceptado por los nipones al generar molestia el que esta prenda símbolo cultural identitario de refinamiento y respeto sea usada como disfraz y frecuentemente lucida entre griterío.

La llegada de la esperada sakura de los cerezos en flor marca el momento de encuentros para su contemplación y selfies que abarrotan los parques y jardines
La llegada de la esperada sakura de los cerezos en flor marca el momento de encuentros para su contemplación y selfies que abarrotan los parques y jardinesCarma Casulá

El periodo de Sakura brinda una toma de tierra, de deceleración y socialización -mitigando posiblemente alguna soledad de hikikomori (persona que eligen aislarse o recluirse, todo un fenómeno social)- en compañía de familiares y amigos en una sociedad donde la diferencia generacional marca su actualidad, en su lucha identitaria en ese intento de compatibilizar tradición y modernidad ante la globalización. 

Los verdaderos kimonos están confeccionados con unos 13 o 14 metros de tela en seda, algodón o lino de 40 cm de ancho. Sus accesorios: la imprescindible faja ancha obi, sandalias zōri  y calcetines tabi que separan el dedo pulgar para calzar la sandalia, además de bolso pulsera Kinchaku. Todo un abanico de estéticas y tipos según códigos de estado civil, relevancia, etc. En la actual sociedad japonesa, su uso se limita a eventos, ceremonias o en algunas profesiones, como en hostelería como símbolo de hospitalidad, y reclamo.

Un grupo de chicas reparten ‘flyers’ en la calle
Un grupo de chicas reparten ‘flyers’ en la calleCarma Casulá

Para conocer más de esta indumentaria, el Museo Nacional de Arte Moderno o adentrarse en Nishijin, el histórico distrito textil con afamados talleres y maestros tejedores que siguen activos como casa Nishijin -da nombre a la zona- y el taller Watabun, entre otros, o el Museo de Tejidos a Mano Orinasu-kan. Además, proponen experiencias a los visitantes como teñir y estampar telas.

Imperdible la idílica estampa del Kinkakuji o templo Dorado (siglo XV) reflejándose en el estanque rodeado de bosque con sus tierras tapizadas con musgos diversos. De la misma época el Ryoan-ji o templo del Dragón Pacífico, con su afamado jardín seco o karesansui, uno de los mejores y enigmáticos ejemplos zen del país. Un remanso de paz dibujado por un mar de grava rastrillada con 15 rocas sobre musgo dispuestas de tal modo que nunca se pueden ver todas a la vez. El reto es sentarse en la plataforma del salón Hojo de la antigua residencia del monje frente al jardín e intentarlo. Siempre una que queda oculta. Su interior es igualmente espectacular, rodeado de las ancestrales puertas correderas fusuma pintadas con tinta china que amplían el espacio.

Japón fusiona tradición, modernidad y autenticidad con un equilibrio casi perfecto

La belleza escénica de los jardines implica una de las máximas expresiones del amor y respeto por la naturaleza de la cultura japonesa, creados con disciplina y paciencia, cuidados diariamente. Sus estanques y cascadas que representan el paso del tiempo, pequeños puentes como transición de un estado a otro, fuentes de bambú creando sonido al caer el agua sobre una roca como el fluir de la vida, o lámparas de piedra aportando permanencia. Poco queda al azar, todo lo tiene una función para su contemplación, transmitir serenidad y ayudar a ordenar el pensamiento en todas las estaciones del año. Y Kioto hace gran gala de ello.

También es conocida por la alta cocina tradicional japonesa o kaiseki, basada en productos de temporada y ofrecidos en pequeños platos con cinco formas de presentar y cocinar los alimentos: crudos, al vapor, a la plancha, fritos y cocidos. Una buena propuesta callejera es el gastronómico mercado de Nishiki con productos frescos y elaboraciones típicas cocinadas, además de tiendas de té, dulces o encurtidos donde se mezclan locales y foráneos. 

El mercado de Nishiki ofrece platos elaborados con productos frescos
El mercado de Nishiki ofrece platos elaborados con productos frescosCarma Casulá

Cerca, en la otra orilla del rio Kamo, el barrio de Gion, conocido por sus izakayas, pequeñas tabernas tradicionales, y por ofrecer imágenes icónicas del Japón clásico gracias a su excelente estado de conservación y por ser núcleo de geikos -nombre regional de geishas- y maikos o aprendices de geisha. Significa persona de arte, son artistas refinadas y expertas dedicadas de por vida como guardianas de la cultura a las artes tradicionales japonesas -nada que ver con prostitución- con grandes habilidades en música y danza, el arte de la conversación, poesía, caligrafía, la ceremonia del té y el arte floral como fruto de 5 o 6 años de estudio y aprendizaje, que comparten en encuentros o ozashiki  realizados principalmente en casas de té. Otra alternativa es el Teatro Pontocho Kaburenjo.

Como colofón, el escenario onírico del extraordinario bosque de bambú de Arashiyama que se extiende al noroeste de Kioto, la zona de retiro de miembros imperiales y aristócratas. Un espectáculo natural surcado por senderos, aunque el tramo más cotizado discurre bajo unos 400 metros en su parte más densa. Pero hay mucho bosque donde sumergirse y caminos que seguir en esta montaña hasta la escondida villa de Okochi-Sanso o el santuario Nonomiya visitado por mujeres para pedir “una pareja amorosa”.

Garganta del río Katsura en las montañas de Arashiyama, al oeste de Kioto. Nobles y aristócratas lo eligieron como lugar de retiro por su riqueza paisajística
Garganta del río Katsura en las montañas de Arashiyama, al oeste de Kioto. Nobles y aristócratas lo eligieron como lugar de retiro por su riqueza paisajísticaCarma Casulá

Merece la pena madrugar para poder disfrutarlo como experiencia sensorial, introducirse en la tranquilidad del lugar y percibir la brisa suave meciendo las largas varas de bambú, cambiando sus tonalidades y haciéndolas vibrar hasta rozarse musicantemente. Por algo está incluido en la lista del gobierno de Japón de los cien paisajes sonoros para preservar la cultura acústica del país. 

Cómo llegar


Al aeropuerto internacional de Kansai de Osaka, distante 95 km de Kioto.
En shinkansen, su tren bala, desde cualquier ciudad del país

Dónde alojarse


Takasegawa Bettei: ‘ryokan’ o posada japonesa que permite sumergirse en la vida tradicional. El desayuno suele incluir arroz hervido, sopa de miso, pescado a la parrilla y ‘tsukidani’, una sopa de pescado y marisco.
The Shinmonzen: hotel boutique con el lujo de Tadao Aldo
Okura Kyoto Okazaki Bettei:  hotel moderno y orgánico.