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El 'castillo rojo' de Teruel construido para defender la frontera de Castilla, que sirvió de cárcel en la época de los Reyes Católicos y ahora es bien de interés cultural

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El Castillo de Peracense es considerado uno de los más bellos y desconocidos de Aragón

La espectacular fortaleza medieval rojiza de la Sierra Menera en Teruel construida sobre una prolongación rocosa que llegó a ser utilizada como cárcel

La espectacular fortaleza medieval rojiza de la Sierra Menera en Teruel construida sobre una prolongación rocosa que llegó a ser utilizada como cárcel

Turismo de Aragón

Asentada sobre una roca de color rojizo en plena Sierra Menera se halla una espectacular fortaleza medieval que se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos del sur de Aragón. Se trata del Castillo de Peracense, considerado uno de los más bellos y desconocidos castillos de toda la comunidad. 

Esta gran fortaleza roja está ubicada en un entorno natural único en el municipio de Peracense, al sur de la provincia de Teruel, cerca del límite con la provincia de Guadalajara, Castilla-La Mancha. Construida en el siglo XIII bajo los restos de una fortaleza islámica anterior, es a día de hoy uno de los mejores castillos conservados de la región. 

El apodo de 'Castillo Rojo' se debe al color del material con el que está construido: el rodeno, un tipo de piedra arenisca de color rojizo o amarillento formada por cuarzo. Es un material geológico típico de ciertas zonas de España, como la Sierra de Albarracín (Teruel) y la Cordillera Ibérica y a lo largo de los años se ha utilizado en arquitectura, en especial en la construcción de castillos. 

Otro de los aspectos a destacar del Castillo de Peracense es su situación estratégica. La fortaleza se asienta sobre una prolongación rocosa de rodeno fuertemente escarpada, que pertenece a la terminación sur de Sierra Menera, junto al cerro de San Ginés, aprovechando así la topografía del terreno. 

Su construcción respondió a la necesidad de establecer un sistema de defensa en la frontera con Castilla. Tras la unión de Castilla y Aragón gracias al matrimonio de los Reyes Católicos, el castillo perdió su utilidad militar y pasó a desempeñar cometidos menores, llegando a ser utilizado como cárcel. Quedó bajo el cargo de la Comunidad de Daroca, que estuvo nombrando alcaides hasta 1702. Volvió a utilizarse como fortaleza militar en el siglo XIX debido a las Guerras Carlistas. 

En el siglo XX, pasó a manos del Gobierno de Aragón, que llevó a cabo las labores de reconstrucción y conservación. Y desde 2006, forma parte del listado de Bienes de Interés Cultural del Patrimonio Cultural Aragonés.

El castillo cuenta con una muralla de 3 metros de espesor reforzada con tres torreones salientes y una planta de 4.000 metros cuadrados, compuesta por tres recintos concéntricos: el inferior, el intermedio y el superior. Si lo que buscas también son unas vistas panorámicas del castillo, las mejores las encontrarás en sus alrededores, concretamente en el cerro de San Ginés.