Alan Peiró, adiestrador canino: “Muchos perros comen hierba durante los paseos y sus humanos se alarman; pero suele ser un comportamiento natural”
SU CONSEJO
El experto advierte sobre los posibles riesgos de que tu perro coma hierba mientras se da el paseo
Alan Peiró, adiestrador canino: “Si tu perro duerme contigo porque no puede separarse ni un segundo de ti, hay un problema de dependencia emocional”

Alan Peiró, adiestrador canino: “Muchos perros comen hierba durante los paseos y sus humanos se alarman; pero suele ser un comportamiento natural”
Ver a un perro comer hierba durante el paseo es una escena habitual y, aun así, sigue despertando dudas. Alan Peiró, adiestrador canino, ha querido poner un poco de orden en este tema en un vídeo publicado en Instagram, donde recuerda que “muchos perros comen hierba durante los paseos y sus humanos se alarman; pero suele ser un comportamiento natural”.
En su explicación, Peiró apunta varias causas frecuentes que ayudan a entender por qué ocurre. Una de las más comunes es el aburrimiento. Hay perros que, durante paseos monótonos o poco estimulantes, “rellenan” el tiempo explorando el entorno con la boca. Otra posibilidad tiene que ver con el estómago. Algunos perros comen hierba cuando notan el ácido más fuerte o una ligera incomodidad digestiva y, al encontrar “hierba fresquita”, la ingieren como una forma instintiva de aliviarse. Y, por supuesto, está la opción más simple. A veces lo hacen porque les gusta, del mismo modo que olfatean con insistencia ciertos rincones o se interesan por texturas concretas.

La cuestión, insiste el adiestrador, no es tanto si lo hace alguna vez, sino cómo y con qué frecuencia. Hay señales que invitan a mirar el cuadro con más atención. Peiró recomienda preocuparse si el perro come hierba de manera compulsiva, si vomita con frecuencia o si aparece un cambio brusco de conducta.
Solo tienes que preocuparte en el caso de que lo haga compulsivamente
Es decir, cuando el gesto deja de ser algo ocasional y se convierte en un patrón acompañado de malestar, apatía, nerviosismo o cambios en el apetito. En esos casos, ya no se trata de “hierba sí o hierba no”, sino de valorar si hay un problema digestivo, de estrés o de rutina que conviene revisar con un profesional.
¿Dónde come hierba el perro?
También hay un punto que hay que tener en cuenta: dónde come la hierba. El adiestrador aconseja evitar zonas que puedan estar tratadas con pesticidas o productos químicos, especialmente en parques o áreas verdes urbanas donde no siempre sabemos qué se ha usado. Si el perro tiene esa costumbre, elegir bien el lugar del paseo reduce riesgos y aporta tranquilidad.
Además, cuando el comportamiento se repite con frecuencia, Peiró propone revisar dos factores que pueden tener relación. La dieta y el nivel de estimulación. A veces el problema no está en la hierba, sino en una alimentación que no le sienta del todo bien o en paseos demasiado rápidos, siempre iguales, con poco margen para olfatear, explorar y descargar energía mental. Introducir pequeños cambios puede ayudar. Variar rutas, permitir momentos de olfato libre, incorporar juegos sencillos o aumentar la calidad del paseo suele tener más impacto del que parece.
