Yasmina Domínguez, veterinaria: “Dejar a un perro pasando frío en la terraza o el balcón puede suponer multas de hasta 200.000 euros”
Mascotas en invierno
La Ley 7/2023 contempla multas, inhabilitación e incluso penas de prisión si se demuestra negligencia en la protección del animal

Dejar a tu perro durmiendo fuera puede considerarse una negligencia y tener consecuencias. No vale pensar que puede hacerse porque “siempre ha sido así”

Cuando bajan las temperaturas, una de las dudas más frecuentes para muchos dueños es si dejar a su perro durmiendo fuera puede considerarse maltrato. La respuesta, según explica la veterinaria Yasmina Domínguez en una entrevista para Guyana Guardian, depende del tipo de animal y de las condiciones en las que se encuentre, pero en algunos casos es claramente una negligencia.
Domínguez, presidenta del Colegio de Veterinarios de Almería y consejera de animales de compañía en el Consejo General, recuerda que por debajo de los 7 grados hay que extremar la vigilancia. A esas temperaturas, un animal puede perder calor de forma progresiva hasta sufrir hipotermia, algo en lo que no solo influye el frío, pues factores como el viento o la humedad, muy habituales también en invierno, aumentan el riesgo.
Mascotas en invierno
Los animales se adaptan al entorno en el quen viven
Según la veterinaria, uno de los errores más habituales es pensar que el pelo protege siempre. Los animales se adaptan al entorno en el que viven, por lo que un perro que duerme siempre dentro de casa, con calefacción y comodidades, no desarrolla la misma protección natural que uno criado en exterior, ya que cambian el manto, la grasa subcutánea e incluso las almohadillas. Por eso insiste en que un animal acostumbrado al interior no está preparado para pasar la noche fuera cuando hace mucho frío o viento como el que se está dando en los últimos días en toda la península.

En ese contexto, dejar a un perro pequeño o de pelo corto durmiendo a la intemperie en invierno sí puede considerarse maltrato. “Si tienes un chihuahua en una azotea pasando frío, eso es maltrato animal”, afirma. Con la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, las sanciones están claramente tipificadas: pueden alcanzar los 200.000 euros en los casos más graves, además de inhabilitación para la tenencia de animales e incluso penas de prisión si hay lesiones importantes o muerte. “Por eso, dejar a un perro pasando frío en la terraza o el balcón puede suponer multas de hasta 200.000 euros”, asegura.
Sin embargo, la situación no es idéntica en todos los casos. No es lo mismo un perro miniatura en un balcón sin refugio que un animal grande adaptado a vivir fuera. Existen perros de trabajo que duermen en exteriores desde siempre, pero deben contar con una serie de condiciones mínimas: aislamiento del suelo, espacio seco, protección frente al viento y ausencia de corrientes de aire. La clave no es solo dormir fuera, sino cómo y en qué circunstancias.
Mascotas en invierno
¿Cómo podemos reconocer cuándo hay peligro?
En las mascotas, el frío tiende a manifestarse siempre en las zonas más sensibles: patas, orejas, cola y nariz. Si la temperatura corporal —que en los perros ronda los 38,5 grados— desciende demasiado, aparecen temblores, calambres y descoordinación. En casos más avanzados, las mucosas pueden volverse pálidas o violáceas, y si hay congelación, la piel puede endurecerse y oscurecerse. Por ello, la veterinaria recomienda estar observando y tocando a nuestro animal constantemente para así poder detectar estos signos a tiempo.

Además del refugio adecuado, la veterinaria advierte que en invierno hay que tener en cuenta también otros muchos aspectos. Por ejemplo, muchos propietarios suspenden la desparasitación al asociarla con el verano, algo sinsentido, pues las pulgas y garrapatas siguen activas a partir de 12 o 13 grados, y un animal debilitado por el frío y mal protegido frente a parásitos es más vulnerable a infecciones y problemas dermatológicos.
En definitiva, dormir fuera no es automáticamente ilegal, pero puede serlo si se demuestra que el animal no tiene protección adecuada o sufre por las condiciones climáticas. Conocer la raza, la edad y el estado de salud del perro es fundamental para decidir, ya que, cuando las temperaturas bajan, la responsabilidad del propietario no es opcional, sino una obligación legal y ética.
