“No es normal que a un perro o gato le huela mal la boca ni que pierda dientes”: cuando retrasar la limpieza dental deja de ser opcional
Salud bucodental
El miedo a la anestesia y el coste del procedimiento lleva a muchos tutores a retrasar un tratamiento que puede prevenir dolor crónico, infecciones y problemas de salud más graves
“La acumulación de bacterias en la placa y el sarro puede provocar periodontitis, dolor oral intenso, infecciones de los tejidos y pérdida de dientes”, advierte Marine Minnaert, veterinaria

La salud bucodental continúa siendo una de las grandes olvidadas en el cuidado de canes y felinos.

Durante años, el mal aliento en perros y gatos se ha asumido como algo inevitable. Un signo menor asociado a la edad o a la “naturaleza” de los animales. Se convive con él sin demasiadas preguntas. Sin embargo, detrás de ese olor persistente suele esconderse una realidad más complicada: dolor crónico, infecciones activas y un proceso inflamatorio que avanza dentro de la boca en silencio.
La salud bucodental continúa siendo una de las grandes olvidadas en el cuidado de canes y felinos, a pesar de que la enfermedad periodontal es una de las patologías más frecuentes en las clínicas veterinarias. El sarro no es solo un problema estético: actúa como un refugio de bacterias que dañan las encías, debilitan la sujeción de los dientes y, en los casos más avanzados, pueden pasar al torrente sanguíneo y afectar a órganos. Aun así, muchas limpiezas dentales se retrasan o se evitan por miedo a la anestesia, por el coste del procedimiento o por la falsa creencia de que perder dientes es una consecuencia normal del paso del tiempo.
Es en ese punto donde los veterinarios ponen el foco. Enrique Bolás, veterinario de AniCura, lo explica con detalle: “El mal aliento no es normal. Es el primer signo de que hay placa bacteriana, inflamación y, normalmente, dolor”. El problema, según el especialista, es que los animales no se quejan y sus señales implican dejar de hacer cosas habituales como masticar.

Precisamente por eso, evitar que el animal llegue a sufrir estos síntomas es clave. El veterinario Andrés Santiago defiende que la limpieza dental no es un gesto estético, sino un tratamiento preventivo. “Las limpiezas dentales periódicas, igual que ocurre con las personas, son muy relevantes para la salud del animal”. Según el especialista son esenciales cuando el sarro empieza a acumularse, e ignorar este proceso tiene consecuencias que van más allá del mal aliento. “La encía se retrae, se inflama y aparece la gingivitis, que provoca dolor cada vez que el animal mastica”, señala Santiago.
Bolás, por su parte, subraya que no existe una edad ideal para realizar las limpiezas, pero sí señales claras. “En animales que siguen una dieta blanda, la higiene debe introducirse antes. En general, a partir de los tres o cuatro años ya se puede valorar la primera limpieza, dependiendo del paciente”, explica. Además, visualmente es sencillo de detectar: cambios en el color del diente, capa amarronada u olores.
En cuanto a las razas más propensas a sufrir problemas dentales, las de tamaño pequeño y las de cabeza chata, como las braquicéfalas, parten con desventaja
Cuando estos signos se ignoran, uno de los desenlaces más habituales es la pérdida de piezas dentales, un fenómeno que durante años se ha normalizado, aunque en realidad es un síntoma claro de que algo no va bien. “Suele darse por una patología, un traumatismo o algo derivado. Pero siempre que hay pérdida de un diente, hay algo ahí”, explica. En el caso de los perros mayores, el proceso suele ser lento y silencioso. El sarro se va depositando durante años y actúa como una cuña que acaba separando el diente de la encía “Se separan los organismos que sujetan el diente, como el ligamento y el hueso, y provoca que ese se quede más laxo”.
Las consecuencias, además, no se limitan a la boca. “La acumulación de bacterias en la placa y el sarro puede provocar periodontitis, dolor oral intenso, infecciones de los tejidos y pérdida de dientes”, advierte Marine Minnaert, veterinaria de AniCura. Pero el impacto puede ser aún mayor. “Estas bacterias pueden entrar al torrente sanguíneo a través de las encías enfermas y potencialmente afectar órganos vitales como el corazón, los riñones y el hígado, con impactos sistémicos que pueden comprometer la salud general del animal”.
No todos los perros, además, parte de la misma situación. Las razas de tamaño pequeño y las de cabeza chata, como las braquicéfalas, son más propensas a sufrir problemas dentales, explica Bolás. “En muchos casos presentan malformaciones en la arcada mandibular, lo que hace que los dientes no estén colocados de forma natural y favorece la acumulación de sarro”, señala. Además, algunas tienen una predisposición genética. “En los perros pequeños es frecuente encontrar dos factores clave: una mayor incidencia de alteraciones cardíacas y una estructura del diente más débil, porque el depósito de dentina es de peor calidad”, apunta Bolás. A todo ello se le suma el papel del pH de la saliva, que puede facilitar o dificultar la proliferación de bacterias en la boca.
Coste y procedimiento
Una de las preguntas más habituales en consulta es por qué el precio de una limpieza es tan elevado— entre los 100 y 300 euros— o varía entre clínicas o pacientes. La respuesta, coinciden los veterinarios, es que no existe “una limpieza estándar”. El coste final depende de múltiples factores que tienen más que ver con la seguridad del procedimiento y el estado real de la boda que con la simple retirada del sarro.
Santiago explica que uno de los primeros elementos que encarece— y a la vez hace más seguro el procedimiento— es contar con un servicio de anestesia dedicado exclusivamente al control del paciente. “Si la limpieza la realiza un auxiliar mientras el veterinario hace otras cosas, será más barata, pero también más arriesgada. Cuando la hace un veterinario, con alguien encargado solo de la anestesia, se pule el diente al finalizar y se siguen protocolos completos, el precio es mayor, pero la seguridad no tiene nada que ver”, señala.
Más allá del mal aliento, la falta de tratamiento dental puede traer consecuencias graves para la salud general de la mascota
A partir de ahí, el coste depende de cómo se realiza la limpieza y de lo que se encuentra el profesional una vez retirado el sarro. Tras el ultrasonido, muchas clínicas pulen los dientes para dejar el esmalte menos poroso y retrasar la reaparición de la placa bacteriana, un paso que requiere más tiempo y suele repercutir en el precio. También influyen las extracciones: cada pieza dental afectada que deba retirarse incrementa el coste, además del uso posterior de antiinflamatorios para mejorar la recuperación del animal.
Otro factor clave es la analítica preanestésica. “En mi caso son 80 euros más, pero si el tutor no quiere hacerla, no hago la limpieza”, afirma Santiago. “No quiero trabajar sin seguridad”. Estas pruebas permiten detectar anemia o alteraciones hepáticas o renales que podrían aumentar el riesgo anestésico y cambiar por completo el abordaje.

Por su parte, Bolás, añade que el precio también refleja todo lo que ocurre de puertas adentro y que muchas veces el tutor no ve. “No es solo limpiar los dientes. Es dormir al animal, monitorizarlo, estar pendiente durante todo el procedimiento y esperar a que se despierte. Muchas veces, entre que se duerme y se recupera, pasan más de una o dos horas”. Es ese tiempo, el paciente está canalizado, con fluidoterapia y monitorización constante, lo que convierte la limpieza dental en un acto quirúrgico completo, no en un procedimiento rápido.
Bolás también pone foco en una cuestión que suele generar frustración: la dificultad de dar un precio cerrado antes de intervenir. “Hasta que no retiramos el sarro, muchas veces no sabemos qué hay debajo. Hay dientes que parece que están relativamente bien y, cuando limpias, descubres que el sarro ha entrado bajo la encía y ha separado completamente la estructura. En ese caso, no hay alternativa, es decir, hay que extraerlo”. Es cierto que las radiografías dentales permiten anticipar parte de esa información, pero no siempre están disponibles o no se pueden realizar.
No es solo limpiar los dientes. Es dormir al animal, monitorizarlo, estar pendiente y esperar a que se despierte. Muchas veces pasa más de una o dos horas
Pese al impacto económico inicial, el veterinario señala que la percepción de los tutores está cambiando. La mayor concienciación sobre la salud animal y la contratación de seguros ha ayudado a normalizar estos procedimientos. “Siempre les recuerdo que en una persona quitar un diente ya puede costar casi lo mismo que una limpieza dental completa en un animal, teniendo en cuenta que aquí hay además anestesia y control”. Y añade que, tras la intervención, la mayoría de tutores notan un cambio inmediato.
Desde Anicura, Minnaert resume que, cuanto antes se actúe, menos será el coste y la complejidad. “El precio depende principalmente del estado de la boca. Cuanto más avanzado esté el problema, más largo y complejo será el procedimiento, y mayor el número de extracciones”. Por eso, insiste en la prevención como la mejor inversión a largo plazo: higiene oral regular, cepillado con productos específicos, snacks y dietas con efecto dental, y revisiones veterinarias periódicas que permitan detectar problemas cuando aún son leves.
Anestesia: ¿Hay riesgos? ¿Cuál es el procedimiento?
La anestesia es uno de los principales motivos por los que muchos tutores retrasan o rechazan una limpieza dental. El miedo al riesgo, especialmente en animales adultos o mayores, suele pesar más que el propio problema bucodental. Sin embargo, los protocolos actuales y la monitorización veterinaria ha cambiado por completo el escenario. “La anestesia es un procedimiento poco invasivo, generalmente muy poco doloroso y muy controlable, pero siempre es necesario que la realice un anestesista con conocimientos suficientes”, apunta Santiago, quien apuesta por anestesia local en los dientes para disminuir el grado de dolor. “Primero introducimos sueño a nuestro paciente y luego anestesiamos. Hay gente que me propone sedar al paciente en vez de anestesiarlo, pero a mí me parece más peligroso porque puede dejar de respirar y yo no tengo un tubo endotraqueal ni el perro está conectado a una máquina que va a respirar por él”, apunta.

Aunque el riesgo cero no existe, ni en veterinaria ni tampoco en medicina, los pacientes están muy controlados gracias a las pruebas prequirúrgicas, la monitorización constante, los protocolos individualizados y la anestesia inhalatoria. “Todo esto nos permite trabajar con un alto nivel de seguridad”, explica Marine Minnaert. El mayor riesgo, según la especialista, está en no intervenir a tiempo, ya que la enfermedad periodontal progresa de forma silenciosa y puede generar dolor e infecciones que afectan a la salud y calidad de la vida de la mascota. “La anestesia es una herramienta que nos permite tratar a los pacientes de forma segura”.
La anestesia es un procedimiento poco invasivo, generalmente muy poco doloroso y muy controlable, pero siempre es necesario que la realice un anestesista con conocimientos suficientes
En la práctica clínica, Bolás explica que la mayoría de limpiezas dentales se realizan en animales geriátricos, pero que la edad, por sí sola, no es un impedimento. “He hecho limpiezas a perros de 15 y 16 años sin ningún problema. Lo importante es valorar al paciente: analítica sanguínea para descartar anemia o alteraciones, comprobar que riñón e hígado estén bien y, en muchos casos, realizar una radiografía de tórax para evaluar corazón y pulmón”.
Además, subraya, que el procedimiento y el riesgo dependen del animal y de lo que haya que hacer en cada caso. “No es lo mismo una limpieza sencilla que una boca que requiere múltiples extracciones. A veces es preferible dividir el tratamiento en dos sesiones”. Durante la intervención, añade, siempre hay un profesional dedicado exclusivamente a la anestesia: el paciente está canalizado, con fluidoterapia, monitorizado con pulsioxímetro, electrocardiograma y control de presión arterial, además de intubado y conectado a un respirador si fuera necesario. “Si algo no va bien, se puede ajustar la anestesia o incluso revertirla. Por todo esto, el riesgo real se reduce rápidamente al mínimo”.
Rutina y recomendaciones
En definitiva, aunque la limpieza dental profesional sigue siendo la única forma realmente efectiva de eliminar el sarro, establecer una rutina de cuidados en casa es clave para prevenir y retrasar problemas dentales tanto en perros como, especialmente, en gatos. “Lo más efectivo es el cepillado de dientes con una pasta específica para animales, ya que la nuestra es tóxica para ellos. Entiendo que muchas veces da pereza porque no se dejan, hay pelea, no tienes tiempo o, simplemente, no quieres, pero es importante. Si no, como alternativa, están los sprays que establecen una película protectora”, apunta Enrique Bolás, veterinario.
Otro método para retrasar la aparición del sarro es utilizar alimentos como la zanahoria congelada o el tendón de vaca, o, incluso, los colutorios. “Se echa un cazo en agua y se lo toman día a día, es algo más sencillo y la función es la misma que el spray. Pero lo que hemos dicho, por desgracia, la única solución efectiva es la limpieza”, añade.
En el caso de los felinos, es fundamental que los propietarios sean conscientes de que existen patologías orales graves y dolorosas que muchas veces no son visibles a simple vista, ya que afectan a la raíz del diente. Por ello, la prevención, la observación de signos como encías enrojecidas y las revisiones veterinarias periódicas son esenciales. Solo con información, constancia y seguimiento profesional se puede garantizar una buena salud bucodental y, con ello, una mejor calidad de vida para nuestras mascotas.



