Vanesa Romero, intérprete y realizadora, se expresa acerca de sus cuatro animales de compañía: “Son mi vida, mi familia y fueron mi apoyo mientras me recuperaba del covid”
PELUDOS VIPS
La intérprete y directora de cine reside con distintos yorkshires preciosos y afectuosos que han llegado a ser su pasión más grande.

Vanesa Romero, actriz, junto a sus perros Lucas, Betty, Budy y Pechy.
Famosa por producciones televisivas de gran acogida como La que se avecina, Vanesa Romero destaca como una intérprete polifacética que ha intervenido en filmes como Padre no hay más que uno 4, en piezas de teatro como Por delante y por detrás, ha conducido en diversas ocasiones las campanadas y ha formado parte de espacios como Corazón. Junto a su extensa carrera en televisión, sobresale su labor en la escritura y la dirección. La alicantina ha lanzado tres volúmenes— el más reciente, A solas conmigo (SUMA), el pasado marzo—, ha realizado dos cortos y se encuentra desarrollando su película inicial. Con un espíritu inquieto y ávido de saber, Vanesa Romero busca constantemente ámbitos inéditos que le permitan evolucionar tanto laboralmente como a nivel individual.
En este sentido, la intérprete y realizadora convive con sus cuatro canes, Lucas, Betty, Budy y Pechy: los progenitores y sus dos descendientes. Una familia de encantadores y mimosos yorkshires que ha pasado a ser la suya propia, y a la cual consagra cada momento de ocio disponible.

¡Qué bonito convivir con una familia real de cuatro miembros caninos!
Efectivamente. Lucas es el padre y el integrante de más edad de la manada, ya que cuenta con 16 años. Betty es la madre y, los dos descendientes de ambos, Budy y Pechy.
Unos nombres muy genuinos para esta familia canina.
Es verdad, pero cada nombre cuenta con su propia explicación. Lucas, el progenitor, fue nombrado así por George Lucas. Betty, su compañera, por Betty Boop, un dibujo animado que me apasiona. Sobre la identidad de sus pequeños, resultó algo más fortuito, aunque también existe una razón detrás. A Budy lo apodé de esa forma porque me encantan los budas, y Pechie por una marca distintiva que posee en el pecho.
Explícame cómo llegaron a tu vida.
Me cautivó Lucas desde el primer instante en que lo conocí. Me lo obsequiaron, es un canino excepcional y, desde ese momento, deseé poseer más mascotas que fuesen su descendencia. Así, cuando ya no me acompañe, lograré percibir que una parte de su ser perdura. Se trata de mantener viva su herencia. Betty se integró a mi hogar tiempo más tarde, se apareó con Lucas y tuvieron a sus cachorros, Budy y Pechy, quienes representan mi núcleo familiar.
Si tuviera que ser un animal, optaría por ser una leona, ya que me considero muy apegada a mi grupo y defensora de mis seres queridos.
Todos tienen cara de buenos, aunque no sé si lo son.
Ja, ja, ja. Cada cual posee su carácter particular, siendo muy diferentes unos de otros. Lucas resulta un can ejemplar, sumamente dócil y noble... Es asombroso. Betty se muestra más activa y animada, aunque también es algo más temerosa. Pechy es pura ternura, si bien suele ser algo posesivo y pide mi interés de inmediato si acaricio a otro. Se comporta como un niño pequeño. Desea que permanezca siempre junto a él y evita que me marche del hogar. Se recuesta fingiendo estar inerte para impedir mi partida... ¡Me quiere muchísimo! Budy, por el contrario, actúa con mayor autonomía, aunque ejerce de guardián del grupo, velando por los suyos.
Lucas tiene 16 años. Supongo que tienes un vínculo muy especial con él.
Sin duda. En los tiempos en que Lucas era mi único compañero, solía venir conmigo a cualquier lugar. Lo transportaba en un bolso confeccionado exclusivamente para él, llevándolo a representaciones teatrales y también de gira. Posee un comportamiento ejemplar y siempre ha hecho que todo sea sencillo. Me seguía tanto que, en algunas ocasiones de fin de año en las que tuve que trabajar, Lucas estuvo allí e incluso apareció en escena para celebrar las campanadas, ¡así que ya ves! Tenemos un vínculo muy fuerte.
Supongo que una de las etapas más complicadas con Lucas ocurrió cuando sufrió aquel percance hace ya algún tiempo. ¿De qué manera lo rememoras ahora?
Resultó espantoso. Se precipitó por unos escalones mientras perseguía un balón, y casi pierde la vida a los 7 añitos. Lo rememoro como un suceso sumamente dramático. Representa una de las etapas más difíciles que he atravesado, aunque, por suerte, el final fue positivo. En otra ocasión, caminando por la montaña, apareció un bóxer que se lanzó contra él. Lo sacudió con fuerza e incluso aquel animal llegó a morderme. En conclusión, nos ha tocado superar ciertos trances complicados juntos.

¿En qué momento percibiste que dejaron de ser simples animales para transformarse en compañeros de existencia?
Desde el primer momento. Siento un afecto sin límites por cada uno de mis cuatro perros, y es algo mutuo. Mi compromiso es del 100% y velo por ellos con una entrega absoluta. Son mi existencia, mi hogar, mis aliados, mi universo entero, y resultaron ser mi principal sostén durante mi convalecencia del covid-19.
Los perros siempre nos enseñan algo. ¿Qué has aprendido de los tuyos?
Insisto en lo mismo, representan un afecto sin condiciones. Al entrar en casa, incluso si saliste hace solo cinco minutos, los perros me brindan una felicidad enorme al recibirme. Me permiten experimentar lo que es habitar el aquí y el ahora, el momento actual. Son asombrosos.
Cierra los ojos e imaginate convertida en un animal. ¿Cuáles serían?
Me considero una leona, pues soy muy apegada a mi círculo y a velar por mi familia.
Mis cuatro perros representan un cariño sin condiciones. Me permiten experimentar la esencia de habitar el momento actual, el ahora.
Las criaturas perciben nuestra disposición emocional. ¿De qué manera responden tus canes en tus etapas de desánimo?
Al notar que me siento algo afligida, se acercan y permanecen junto a mí. Simplemente me acompañan, que es precisamente lo que me hace falta entonces. Incluso en una ocasión, mientras preparaba un rol dramático y desolador que requería llanto, al observarme, todos mis perros se aproximaron inquietos por lo que me ocurría, lo cual me resultó muy curioso. Me dije: “¿Cómo les explico que estoy preparando un papel y que estoy actuando?”, ja, ja, ja. Sin duda, ellos perciben mis sentimientos en cada instante.
Dime cuál ha sido la acción más dulce que tus canes te han brindado sin mediar palabra.
A menudo me brindan situaciones que me provocan risa, sus actitudes... Puesto que cada cual posee su propia personalidad, cada jornada es un asombro. Me dan mucha alegría. Recientemente, no dejo de desplazarme y, al retornar, ellos representan mi hogar, de modo que siempre ansío arribar a casa para convivir, jugar con ellos y deleitarme con su cercanía.

Previamente mencionaste que Lucas te ha seguido frecuentemente en tus recorridos y labores. ¿Han participado igualmente tus otros tres perros?
Ya que ahora son cuatro, permanecen en el hogar. ¡Piensa en lo que sería llevarlos a todos a una filmación! Cuento con apoyo de personal y de mi madre igualmente... En todo momento hay una persona presente para asegurar su cuidado completo. Mi obligación consiste en brindarles la existencia óptima que se han ganado, y es algo que realizo con total entrega.
Algunas personas me han afirmado que sus mascotas han transformado su personalidad. ¿Te sucede lo mismo?
Indiscutiblemente, mis compañeros me han transformado en un individuo más íntegro. Lucas cuenta ya con 16 años y me dedico plenamente a brindarle lo más excelente durante el tramo final de su tiempo, para que se perciba apreciado, valorado y dignificado. A diario expreso mi gratitud a la existencia por haberlos situado en mi sendero y por la oportunidad de deleitarme con ellos tal como sucede, ya que recalco nuevamente que son una bendición. Ellos representan todo para mí.
