Entrevistas

El cómico Txabi Franquesa

PELUDOS VIPS

Nos explica que el vínculo con Bala, una Jack Russell de pelo largo, se asemeja casi a una unión estable. La
lo traslada a cada sitio que le es posible, a la radio, a la televisión y a las tarimas, incluso cuando se desplaza en su motocicleta.

Txabi Franquesa, cómico, 50 años, junto a su perra Bala. 

Txabi Franquesa, cómico, 50 años, junto a su perra Bala. 

Cedida

Dentro de su portal digital, Txabi Franquesa se presenta como graduado en Turismo, intérprete, humorista y escritor de guiones de Cataluña. Y afirma: “Con 50 años, 1,90 metros de altura y una complexión que podríamos describir como típica del extrarradio, diríamos que es una persona que no pasa desapercibida precisamente”. Quizás uno de los motivos esté relacionado con llevar en motocicleta a su canina Bala, quien comparte el protagonismo en este relato, pese a que dicho detalle no figure en su semblanza de la red.

Conocido por sus intervenciones en la pequeña pantalla en espacios como 'Caiga quien Caiga' (donde ejerció de cronista en 2008), 'Y ahora Sonsoles' o 'El Club de la Comedia', donde exhibía su destreza para el stand-up, forjada a lo largo de más de veinte años, y que actualmente continúa puliendo con su función Escocía (escuece y escocerá. La edad no perdona). A Franquesa igualmente le hemos contemplado sobre las tablas actuando de anfitrión en 'The Hole Zero' o en 'The Hole 2'. También en ficciones televisivas como 'Aída' o 'Señoras del (h)AMPA'. Y en largometrajes como 'Ocho apellidos catalanes' o 'Dieta Mediterránea'. En la actualidad prosigue con las actuaciones de Escocía, le oímos en sus divertidísimas intervenciones en las ondas en el Versió RAC1 y en el Xavifòrnia de Ràdio 4, y le observamos colaborando en el espacio de RTVE 'El segon cafè'. Y asimismo, según nos comenta de forma jocosa, “eventos privados, mil cosas... ¡Quizás demasiadas!”

Txabi Franquesa
Txabi Franquesa

Fuera de su ajetreada faceta como un animador atrevido y brillante, el protagonista emplea la mayoría de sus horas atendiendo, paseando, entreteniéndose o, como se indicó previamente, trasladando en moto a Bala, una Jack Russell de pelo largo que apareció en su camino hace cuatro años, y con la cual conserva una relación muy particular. “Somos pareja de hecho”, nos relata, al referirse a su estirpe: “Están los Jack Russell que todo el mundo conoce, y luego hay esta variante, que es un poquito más tranquila que los otros, que son más nerviosos. Cuando juega no, entonces va a tope, pero en el día a día es una perra muy pausada, muy calmada”.

“Tengo un sentido de la responsabilidad hacia Bala muy desarrollado”, se arranca Franquesa, “y a mí esta cosa de sacarla a la calle durante veinte minutos para hacer un pipí no va conmigo. Yo me la llevo conmigo como mínimo una hora larga, por la mañana y a media tarde. Eso no nos lo quita nadie. Por lo tanto, eso hace que, en mi día laboral, todo tenga que estar muy bien organizado, porque si no es un drama. Compatibilizar la vida, tal como está planificada ahora, con tener un animal, no es asunto baladí”. 

Sobretodo si hablamos de la vida del artista, siempre de aquí para allá...

Excursiones, eventos, y demás. Por suerte, cuento con el apoyo de amistades cercanas que poseen canes, lo cual simplifica todo. Del mismo modo, me he encargado de las mascotas de mis conocidos. No obstante, es preciso organizarse para trasladarlos a sus hogares, por supuesto, y uno suele andar con prisas. Esto ocurre al realizar trayectos extensos, ya sea por aire o vía ferroviaria, optando por alojarla en un lugar donde se divierta y permanezca relajada. Sin embargo, tratándose de compromisos laborales en Barcelona, ya sea en medios radiofónicos o televisivos, frecuentemente me acompaña.

¿Al teatro también?

Asimismo. En realidad, observa cómo funciona: aguarda en el vestuario y, al escuchar el tema de cierre de la función, apenas abro el acceso me está aguardando, ya que conoce con precisión el instante en que inicio y termino. Además, con frecuencia ha permanecido entre los asistentes, acomodada sobre las piernas de algún conocido, resistiendo sin problemas y demostrando una conducta excelente. Debido a que Bala no suele ladrar, a menos que perciba alguna amenaza, por lo cual me es posible trasladarla a cualquier lugar.

Siento un compromiso muy profundo con respecto a Bala y no encaja con mi forma de ser el sacarla fuera apenas veinte minutos para que haga sus necesidades.

Txabi Franquesa

Cómico

¿La has subido al escenario?

De hecho, se presentó por iniciativa propia. En una oportunidad, en Barcelona, no cerré correctamente el acceso que va de las tablas a los camerinos, y ella se metió en la función. Por supuesto, percibía que los espectadores de pronto giraban la cabeza, haciendo: “¡Ooooh!”. Ignoraba lo que sucedía, pues, lógicamente, mi altura es de 1,90 y Bala es menuda, por lo que no se percibe fácilmente. Y allí se hallaba. Me ocurrió algo similar en Castellón: permití que una entrada quedara abierta y ella irrumpió en escena como manifestando “a ver qué está pasando aquí”.

¿Cómo llega a tu vida?

Estaba convencido de que deseaba disfrutar la vivencia de convivir con un can. Siempre imaginaba postergarlo para más tarde, para cuando llegara mi jubilación. Sin embargo, no es factible retrasar todo indefinidamente, aun cuando solemos hacerlo, ya que nunca parece ser la ocasión ideal. Por ello, resolví que el instante era ese y hablé con distintas asociaciones de rescate, mas no tuve éxito. Aquello que viví fue algo inusual; no lo llamaría pésimo, pero sí curioso, puesto que no daban la impresión de querer tratar conmigo ni que yo viera a los animales o el recinto... “Rellena este formulario y ya veremos”.

 Sentí que faltaba cercanía, algo que deseaba evitar. Siguiendo ese impulso, una amistad me mencionó a un criador con quien luego contacté. Inicialmente, me oponía por completo a la idea de adquirir una mascota mediante compra. No obstante, en esta ocasión no tengo remordimientos; resultó ser una elección sumamente consciente. Debido a que alguien sin experiencia previa con canes... Conviene que reciba un ejemplar con temperamento estable. Al disponer de los conocimientos necesarios la situación cambia: actualmente he adquirido formación y me sentiría preparado para corregir el comportamiento canino, comprender su comunicación, y demás. Sin embargo, siendo un principiante en este ámbito...

Estás contento con la decisión.

¡Efectivamente! Asimismo, se trató de un criador con un procedimiento específico: transcurrió un año hasta que me entregaron a la perra, o sea, no se trataba de un centro de producción masiva de canes. Los nacimientos ocurren de forma natural y, posteriormente, el encargado te adjudica el animal; la elección no depende de ti, sino de él. Rememoro que, en la camada de Bala, una de las hembras destacaba por su agudeza, pues la percibían con mayor vivacidad que a las demás. Probablemente todos deseaban tenerla, no obstante, se la concedieron a un núcleo familiar con un pequeño autista. Aquello me resultó fascinante; comprendí que el criador evaluaba los requerimientos de la familia junto con los del animal para lograr que encajaran perfectamente.

Txabi Franquesa, cómico, 50 años
Txabi Franquesa, cómico, 50 añosCedida

Decías que el proceso duró un año...

Ciertamente, pasamos unos tres meses visitando semanalmente a la camada para convivir con todos los canes. Su intención era dejarlos bajo un cuidado óptimo y asignar el ejemplar que mejor se adaptara a tu estilo de vida. Me resultó conmovedor, incluso siendo alguien que siempre ha preferido la adopción. Esto no modifica mi opinión, que permanece igual, pero sucedió de esta forma y también reconozco sus beneficios. Resultó ser un proceso excelente.

¿Hicisteis match rápidamente?

Atravesamos nuestra propia etapa de aprendizaje, ya que se trata de canes con una personalidad fuerte, obstinados y persistentes. No obstante, influye bastante la actitud que uno demuestre. Y yo me esforcé con gran determinación. Tal como ocurre con la crianza de los niños, al comienzo domina la ignorancia y surgen constantes temores e inquietudes... De pronto comprendí que la perra mostraba una gran disposición hacia mí y, lógicamente, ella percibía que yo sentía lo mismo por ella. Sin embargo, inicialmente lo que predomina es una inseguridad generalizada. Si en este momento adoptara otro, ya no tendría tantas dudas. De cualquier modo, logramos acoplarnos con agilidad, sinceramente. Al invertir tiempo, atención y curiosidad, buscando información y consultando dudas... Descifrar la comunicación canina resulta sencillo, pues se fundamenta en el afecto. Gracias a ella he notado que estos animales perciben o captan las vibraciones positivas de la gente. Únicamente se sienten cómodos con quienes poseen un espíritu transparente y genuino. Las vibraciones inusuales las identifican de inmediato.

Habías mencionado que era tranquila y que casi no ladraba. ¿Qué otros rasgos posee Bala?

Lo cierto es que no pertenece al grupo de perras que persiguen el afecto ansiosamente con cualquier desconocido. Su comportamiento se ha ido transformando con el paso de los años. Pienso que al alcanzar la madurez comienzan a adoptar la personalidad de la gente de avanzada edad. Suelo describirla como una anciana adinerada de Sarrià. Posee buenos modales, aunque muestra un temperamento brusco ante determinadas vibraciones...

Tratándose de infantes, por citar un caso: si se muestran demasiado agitados suele evitarlos, no busca su compañía. Ocurre lo mismo ante canes alterados o ansiosos, no son de su agrado. Al momento de jugar derrocha vitalidad. Le fascina el océano y la costa, se sumerge incluso en época invernal... Y siente una pasión total por su balón. Especialmente disfruta de la comunicación mutua. Es preferible no utilizar el teléfono mientras la acompañas, ya que exige que te centres totalmente en ella. Dentro del hogar se muestra sosegada, convive adecuadamente con conocidos, aunque no es excesivamente dependiente, y si el alboroto aumenta por visitas, prefiere retirarse a su cuarto (risas).

En la prole de Bala, una de las perritas era sumamente ingeniosa, pues se notaba bastante más atenta que las demás. Gozaba del aprecio de todos, no obstante, fue otorgada a un hogar con un pequeño autista. Y aquello me resultó algo formidable.

Txabi Franquesa

Cómico

¿Bala te ha dado material para la comedia?

No hablo tanto sobre Bala, sino más bien sobre las personas que poseen perros. Por mi parte, no le he enseñado trucos irrelevantes, como dar la extremidad o fingir su fallecimiento. ¿A quién le agrada que un can simule estar muerto? Además, siempre se menciona que no se debe humanizar a los animales, que no son gente, a pesar de que la unión que generas supera frecuentemente a la que tienes con otros individuos. Sin embargo, creo que en mi caso sucedió lo opuesto: Bala me ha humanizado un poco a mí. Es que ese lazo es sumamente potente, y seguramente quien lo critica es porque no lo conoce. Recuerdo que, hace unos años, a un amigo se le murió su mascota y pienso que no le brindé el apoyo emocional suficiente. Después comprendí que la melancolía que deja un perro al partir es muchas veces superior a la que dejan bastantes personas. Esa conexión es verdaderamente intensa.

¿Tienes alguna anécdota curiosa con ella?

Algo relacionado con su sentido del olfato. Me resulta curioso ya que he observado grabaciones de personas ingresando a un cuarto para ocultarse, y el canino rastreaba al propietario sin lograr hallarlo. Me costaba comprenderlo, pues si corro unos 300 metros con mi perra y me oculto, ella me localiza mediante el rastro en cada ocasión, sin falta alguna. En una oportunidad, un individuo me propuso que se la entregara para entrenarla en la recolección de trufas. Comentaba que Bala poseía una capacidad olfativa muy aguda y que le daría excelentes resultados. Considerando su valor actual, le respondí: “Si va a buscar trufas, quizá tendremos que hablar de porcentajes” (risas).

Txabi Franquesa y Bala junto a Joan Manuel Serrat.
Txabi Franquesa y Bala junto a Joan Manuel Serrat.Cedida

¿Y alguna travesura?

Lo cierto es que, en ese aspecto, ha resultado excelente. No ha cometido ninguna travesura de importancia, salvo cuando devoró mis primeras gafas. Las acababa de adquirir, todavía impactado por su alto precio, entre la montura, los cristales y la graduación... ¡un dineral! Pues bien, ese primer par se lo comió. Fuera de eso... Una vez devolvió en la cama, pobrecilla, seguramente se sentía indispuesta. Pero uno no se enoja. Sería distinto si tu pareja vomitara sobre la cama, seguramente tendrías una charla seria con ella, ¿cierto? (Risas).

Para acabar, cuéntanos eso de que Bala viaja contigo en moto. ¿Dónde la llevas? 

Utilizo una suerte de receptáculo, un soporte canino anclado en la parte posterior. Asimismo, cuenta con una prenda acolchada, originalmente infantil, que ajusté para protegerla durante el frío. Además, dispone de anteojos para evitar que cualquier partícula le afecte la vista. Debo mencionar que he mantenido ciertos desacuerdos con la Guardia Urbana, aunque tras revisar las normas de tráfico, sé que no existe inconveniente si no se obstaculiza el manejo del vehículo. Un detalle que incluso ciertos agentes locales ignoran. A Bala le fascina viajar en motocicleta. El automóvil le agrada bastante menos, supongo que a muchos canes les provoca náuseas. Al usar el coche, desciendo al garaje y ella permanece aguardando en la planta superior. No obstante, si nota que tomo la moto, acude velozmente. Con tal de que escuche el pop-pop-pop-pop y perciba el contacto con tu torso... ¡lo disfruta muchísimo!