Entrevistas

Clara Roquet, directora y guionista de cine: “La mejor sensación que he tenido en mi vida es la de galopar en un campo”

Peludos VIP

La cineasta catalana tiene un fuerte vínculo con el mundo de los caballos desde niña: su hermana es jinete aspirante a entrar en el equipo olímpico español y su familia cria equinos de competición

Txabi Franquesa, humorista de 50 años: “Bala es una perra vieja rica de Sarrià, es educada pero con mal genio repentino”

Clara Roquet, con su caballo Indret, que murió hace un año.

Clara Roquet, con su caballo Indret, que murió hace un año.

Cedida

Cuando le propusimos aparecer en Peludos VIP, a nuestra entrevistada se le iluminó la mirada: “Me hace mucha ilusión porque, lógicamente, nadie me asocia al mundo de los caballos”, nos decía mientras concretábamos día y hora para la charla. ¿Quién iba a suponer que Clara Roquet, directora y guionista premiada con Goyas y Gaudís, tenía un pasado al galope de equinos de competición? “Empecé con 6 años”, nos cuenta. “Mi primer concurso fue con esa edad, y con una poni que bauticé como Kaylee, por un personaje de los Power Rangers. Mi hermana, que tenía 4 años, montaba otro poni llamado Sansón, porque tenía muchísimo pelo. Dejé de competir con 22 años, cuando me fui a los Estados Unidos a estudiar guion”, recuerda.

Si nuestra protagonista tenía clara su vocación como contadora de historias en una hoja en blanco primero, y en una pantalla después, su hermana Imma sí siguió vinculada al mundo de los caballos, y es uno de los nombres más destacados de la hípica en nuestro país: ha ganado campeonatos de España, ha formado parte del equipo nacional de salto de obstáculos en competiciones internacionales y ahora aspira a ser seleccionada para los próximos Juegos Olímpicos. Además, está al frente de la empresa familiar, El Maset, que se dedica a la cría, formación, competición y venta de caballos.

Clara Roquet, de muy pequeña, con su padre, Pere.
Clara Roquet, de muy pequeña, con su padre, Pere.Cedida

Mientras tanto, Clara dirigía un par de cortometrajes (El adiós y Les bones nenes), saltaba al largo con Libertad (2022), su aplaudida y premiada ópera prima, y firmaba la serie Las largas sombras (2024) para Disney+. Y escribía guiones para otros cineastas como Carlos Marques-Marcet (10.000 Km., Els dies que vindran, Polvo serán), Jaime Rosales (Petra), Antonio Méndez Esparza (Que nadie duerma), Elena Martín (Creatura) o Paula Ortiz (La Virgen Roja).

Dos celebridades en casa de los Roquet Autonell...

Tengo la sensación de que antes yo salía más en los medios. Pero especialmente en estos dos últimos años ha estado saliendo más Imma y, curiosamente, la gente no nos conecta, ¿sabes? A mi hermana le ha empezado a ir muy bien como deportista de élite, yo la admiro muchísimo desde siempre, porque es una amazona increíble, a base de un esfuerzo y una disciplina enormes. Y de repente la gente me decía: “¿Imma es tu hermana?” (Risas).

Mi padre estaba tan obsesionado que nos hacía entrenar a mi hermana y a mí unas cinco horas cada día. Aquello me enseñó mucha disciplina

Clara Roquet

Directora y guionista de cine

¿De dónde viene ese vínculo familiar con los caballos?

El origen debe estar en mi bisabuelo, que era veterinario de caballos. A mi padre y a mi tío les encantan, y, cuando éramos pequeñas, empezaron a comprar caballos para tenerlos en casa y para montar. Vivíamos en una masía en Malla, muy cerquita de Vic, y empezamos a aprender a montar. Entonces, mi padre pensó que comprar caballos era muy caro y decidió criarlos. Me acuerdo de niña, yendo con él a Alemania, a buscar animales para criarlos. Y después, mi padre estaba tan obsesionado que nos hacía entrenar a mi hermana y a mí unas cinco horas cada día, más o menos. Aquello me enseñó mucha disciplina.

Muy útil para dedicarte a escribir y rodar...

Sí, es que un rodaje es una broma (risas). En aquella época, los sábados y domingos teníamos competición y nos levantábamos a las 6 de la mañana para ir a no sé dónde; cargábamos los caballos en el camión, teníamos que limpiar establos y, entre semana, darles de comer antes de ir al colegio. Era un trabajazo brutal, mucha disciplina. Lo que pasa es que yo, muy claramente, era una niña de interiores forzada a vivir en el exterior (risas). Yo quería leer, escribir y ver cine, y eso de entrenar… a mi hermana le gustaba más y se le daba mejor que a mí. Llegué a quedar cuarta en el campeonato de España de jóvenes jinetes y a competir con el equipo español. Pero yo ya veía que no era lo mío. A mí me gustaba el cine. Y si tienes otra pasión, dedicarse a los caballos es tan sacrificado, es tanto trabajo que te tiene que apasionar. De todos modos, el salto de obstáculos me enseñó mucho.

Las hermanas Imma (derecha) e Irene Roquet.
Las hermanas Imma (derecha) e Irene Roquet.Cedida

Entiendo que tu vínculo con los caballos fue mayor en tu infancia y adolescencia. ¿Cuál es ahora tu relación con ellos?

Todavía tengo una conexión muy fuerte con ellos. Cuando visito a mi familia, siempre voy a montar. Me voy de excursión con mi hermana y es muy terapéutico. Es un momento de calma absoluta, hablamos, galopamos… Es verdad que hace un par de años sufrí una caída, me hice un doble esguince, y quizá me ha entrado un poco más de miedo. Porque ahora tengo la sensación de que ya no es como cuando era pequeña, entonces caía y rebotaba, ¿sabes? (Risas). No te hacías daño, pero ahora, de mayor, sí te lo haces de verdad. En el mundo de la equitación se dice que, si te caes de un caballo de niño, es muy importante volver a montar rápidamente para no coger miedo. ¡Y eso de levantarte cuando te caes es un gran aprendizaje para la vida!

¿Hubo algún caballo especial para ti?

Sí, el primero, casi mítico, se llamaba Indret. Murió hace un año y pico, había cumplido los 26. Y lo pasamos fatal, fue un disgusto enorme. Porque realmente los quieres mucho: son animales muy especiales, muy sensibles, que entienden tus cambios de humor, saben cuándo estás bien y cuándo estás mal, o si tienes miedo... Son muy empáticos. Después tuve una yegua, se llamaba Sí. Era mi preferida, la quería mucho, y ella también a mí. A veces todavía sueño con ella, la echo mucho de menos. La mejor sensación que he tenido en mi vida es la de galopar en un campo. Cuando tienes un problema, sales a cabalgar y se te pasa todo.

¿Cuántos caballos tenéis ahora?

Casi un centenar. Cuando yo vivía en la masía, en Malla, llegamos a tener unos cincuenta. Al criarlos y venderlos, la verdad es que se multiplican muy rápido. La gente tiene la idea de la hípica como un deporte muy pijo, y puede que sí tenga un punto pijo. Pero no es lo que vivimos nosotros: en nuestro entorno, en una masía de Vic, criar caballos significaba mucho trabajo, barro, suciedad y frío, pero compensa. Ahora la tradición familiar continúa: mi hermana tiene dos hijos, Clara y Ramon, que tienen 6 y 4 años. Y ya tienen su primera poni, están locos por ella, me hace mucha gracia que la llamen Cayetana (risas).

Propondré titular este artículo como 'La mujer que susurraba a los caballos'

Me encantaría, si lo haces, te aplaudiré (risas). Qué impresionante película de Robert Redford, El hombre que susurraba a los caballos. Siempre me han encantado los westerns. Y me fijaba muy especialmente en literatura con caballos. Uno de mis libros favoritos es Todos los hermosos caballos, de Cormac McCarthy. La adaptación al cine me gustó menos, pero la novela es increíble. Y de pequeña me gustaban todas las películas con caballos, en mi casa eran monotema: Black Beauty, Seabiscuit, Océanos de fuego...

Mi próxima película será con caballos

Irene Roquet

Directora y guionista de cine

Déjame acabar preguntándote por tu trabajo. ¿Estabas desarrollando un par de proyectos, verdad?

Sí, he escrito una comedia, me hace mucha ilusión porque es la primera. La hemos desarrollado con Edu Sola, el guionista de Casa en flames con el que ya trabajé en La Virgen Roja, y con Santos Bacana, que será el director. Nos lo hemos pasado en grande. Por otro lado, ahora estoy con la que será mi próxima película como directora. Y va un poco sobre el mundo de los caballos. Siempre había querido hablar de todo este universo, lo que ocurre es que eso significará que sea una película cara, y sé que me costará financiarla. Como decía Alfred Hitchcock, no hay que trabajar ni con animales ni con niños.

Con niños ya tienes experiencia… ¿Por dónde irán los tiros rodando con caballos?

Sí, hice Libertad con niñas y la próxima será con caballos. Me estoy cubriendo de gloria (risas). Será un drama con toques de thriller psicológico, e incluso de terror. En realidad, me dicen que es un poco western: aunque no tenga una estructura de western clásico sí hay muchas escenas que lo recuerdan. Es que siempre que hay un caballo y un campo… ¡es un western!

Etiquetas