Tamara, cantante: “He tenido una veintena de animales, sobre todo perros; para mí, son familia y los necesito cerca”
Peludos Vips
Tras haber pasado dos décadas en Barcelona, donde nacieron sus cuatro hijos, y separarse de su marido, la artista ha vuelto a su Sevilla natal, donde vive con sus cuatro hijos y una decena de animales

Tamara, cantante.
El arte y el talento musical corren por las venas de Tamara Valcárcel, conocida por todos como Tamara. La nieta del cantaor Rafael Fariña lleva 25 años en la música, donde empezó muy joven. De niña, la sevillana participó en la versión infantil del programa Lluvia de estrellas. A los 15 años publicó su primer disco y, desde entonces, se ha labrado una exitosa carrera musical, con un premio Ondas, varias nominaciones a los Grammy Latino, más de una decena de álbumes y el reconocimiento del público, que la considera la reina española del bolero.
Tras haber vivido dos décadas en Barcelona, donde nacieron sus cuatro hijos, y separarse de su marido, Daniel Roque, la artista ha vuelto a su Sevilla natal. Allí vive en una finca con sus cuatro hijos y una decena de animales. Un hogar que ella ha construido con mucho amor y cuida al detalle, sin olvidar sus compromisos profesionales, ya que Tamara acaba de publicar su último single, un tema inédito compuesto por Pablo Pinilla y llamado Este amor no me interesa, y se encuentra inmersa en una gira nacional llamada Momentos.
Reconozco que soy fanática de los chihuahuas; me vuelven loca, y por eso tengo cuatro
Aprovecho el nombre de tu gira para preguntarte qué momentos tienes libres con esa vida familiar y canina tan intensa.
La verdad es que estoy muy entretenida. Además de mis hijos, vivo con cuatro chihuahuas, dos cavaliers, un chin japonés, una teckel arlequín y mi gato Frijoli, un persa himalayo exótico a quien mi hijo pequeño puso ese nombre. Y, hasta hace poco, tenía dos bóxers, Aquiles y Troya, que murieron siendo mayores. Por suerte, cuento con un terreno amplio en la casa en la que vivo, y tengo una habitación que es solamente para ellos, donde tienen sus camitas, sus comederos y bebederos. Salen al terreno, en el que también hay una piscina, a la que se acercan, pero no se tiran (ríe). La verdad es que son muy inteligentes todos.
Una mezcla de razas, tamaños y edades muy dispar.
Totalmente. Yo reconozco que soy fanática de los chihuahuas, me vuelven loca, y por eso tengo cuatro: Bombón, Nube, Copito y Milú. De todos mis perros, la más pequeña es Loto, una teckel arlequín de dos años, los mismos que mi gato. Hashi, el chin japonés, tiene 4 años, y los chihuahuas, entre 8 y 9. La mayoría son perritos muy chiquititos, excepto los cavaliers, y son fáciles de llevar.

¿Cómo se llevan tantos perros con un solo gato?
¡Muy bien! Siempre se ha dicho que la convivencia entre perros y gatos es difícil, pero, en mi caso, no ha sido así. Se entienden perfectamente con Frijoli.
Cuéntame cómo llegaron a tu vida.
Algunos son adoptados, y otros me los regalaron por mi cumpleaños o en Navidad. Me encantan los animales, habré tenido una veintena en toda mi vida, sobre todo, perros. He pedido que no me regalen más (ríe). Desde hace años, se está impulsando la adopción de animales, ya que hay muchos abandonados. Yo estoy a favor de la adopción. De hecho, tengo tres chihuahuas adoptados. He tenido remesas de animales a lo largo de mi vida. Cuando era muy joven y aún no tenía hijos, tuve muchos perros a la vez, como ahora. Por suerte, vivieron muchos años. Aún guardo fotos de los perros que tuve y murieron e incluso tengo sus huellas marcadas en arcilla.
¿Has vivido alguna despedida especialmente dura con alguno de tus perros?
Sí. Yo tuve una primera remesa de perros a los 18 años, que vivieron hasta pasados mis 30, y sufrí mucho su muerte. Por eso, durante dos o tres años, no quise tener animales, porque lo había pasado muy mal. Pasado ese tiempo, me entró la necesidad de querer tener perros de nuevo, se me antojó un chihuahua, y me hice fanática de esta raza.
Si decides tener uno, es para cuidarlo, mimarlo y quererlo hasta el último de sus días. Hay que tener claro que no son juguetes
¿Te has llevado de gira a alguno de tus perros?
Sí. Cuando me fui a vivir con mi exmarido, él tenía un cocker americano de cinco años llamado Lolo, y luego adoptamos más perros. Cuando he ido de gira con algún perro, han estado siempre conmigo, buscaba alojamientos pet-friendly, pagaba las tasas de tren y avión y me los llevaba al camerino, donde me esperaban mientras yo actuaba.
Con tantos animales, casi podrías montar una banda. Si fueran cantantes, ¿quiénes serían?
A ver... Bombón es muy chillona. Junto con su hermana, Nube, se ponen a chillar y reclaman tu atención. Quieren que vayas a buscarlas y a cogerlas. Lo hacen conmigo y con mis hijos. Y Hashi no para, es un terremoto. Son los dos tremendos. ¡Qué buenas voces tengo en casa! (Ríe) Bombón sería una soprano por su voz aguda y Hashi parece que cante música urbana.
En los momentos difíciles, como debió de ser tu separación, ¿qué papel han jugado tus animales?
La verdad es que mi separación fue tranquila y nada traumática. Mi expareja y yo tenemos acordado que, cuando yo trabajo, él se queda en casa con todos los animales y, cuando vuelvo, él se va a trabajar. Lo hacemos por nuestros hijos y por los animales, que son de ambos, y a los que queremos con locura. Al final, seguimos cuidando el hogar. En otros momentos difíciles de mi vida, mis animales han estado a mi lado y me han acompañado. Un animal también cura.
Aún guardo fotos de los perros que murieron e incluso tengo sus huellas marcadas en arcilla
¿Imaginas tu vida sin animales?
No. Sin embargo, cuando sea más mayor, no conviviré con tantos animales a la vez, pero siempre me acompañará un perrito o un gatito. Para mí, son familia y los necesito cerca. Siempre han formado parte de mi vida y son incondicionales.
¿Qué parte de ti más íntima aflora cuando estás a solas con ellos?
Los trato como si fueran niños. Cuando vuelvo de viaje, les hablo, me miran y vienen todos detrás de mí, muchas veces, buscando un regalito, ya sea una galletita, sticks dentales... La recompensa para mi gatito son bocaditos de carne, ya que Frijoli suele tomar pienso. Ha salido muy fino, ja, ja, ja.
Por lo que cuentas, los mimas bastante. ¿Cómo llevas lo de ponerles límites?
Uy, he de reconocer que les pongo pocos límites. Eso sí, les enseño dónde no deben hacer sus necesidades. Les cojo el hocico y les hablo con cariño para que sepan dónde pueden mear o no, y saben que han de hacerlo en casa. Si alguna vez pregunto quién ha hecho pis fuera, el que ha sido se esconde, reconociendo que ha sido él.
Hablemos ahora de redes sociales. ¿Qué opinas de la gente que les abre un perfil, como si fueran personas?
A mí no me gusta. Yo no lo he hecho, ni he enseñado a mis animales, excepto para alguna entrevista puntual o si es el día mundial del perro o similar y quiero enseñar a los míos, por ejemplo. El día a día con mis animales prefiero vivirlo en la intimidad y disfrutar de ellos en la privacidad. Lo mismo ocurre con mis hijos, a quienes no expongo en redes.
Tener animales no es una decisión que deba tomarse a la ligera. ¿Qué mensaje mandarías a quienes te siguen sobre lo que comporta vivir con ellos?
Aunque no es comparable con tener un hijo, los animales suponen mucha responsabilidad. Si decides tener uno es para cuidarlo, mimarlo y quererlo hasta el último de sus días. Hay que tener claro que no son juguetes. Son seres vivos que padecen y sienten. Por suerte, las leyes cada vez son más duras, con multas muy elevadas a quienes tratan mal o abandonan a sus animales, y estoy totalmente a favor. También hay que tener en cuenta el gasto en vacunas, comida y pienso específico, por lo que también hay que valorarlo.


