Sociedad

“Cuando el Ayuntamiento solo actúa tras las quejas por las colonias felinas, el problema ya ha explotado”: celo, camadas y tensión acumulada

Felinos 

Fabiola Pastor, portavoz de CERCats Ponent (Tarragona), explica cómo la planificación evita peleas, camadas y tensiones vecinales

Los gatos callejeros no se adaptan a un nuevo hogar en un día.

Los gatos callejeros no se adaptan a un nuevo hogar en un día.

MARINA BAGROVA

“Es la loca de los gatos”. La frase se pronuncia en voz baja, en un rellano, en un grupo de WhatsApp vecinal o desde una ventana. Lo curioso es que esa “loca” está aplicando el método que marca la Ley 7/2023, se ha formado e invierte horas de su tiempo en cuidar de una convivencia invisible. Evita camadas descontroladas, reduce peleas por celo, acoge bebés huérfanos, recoge cuerpos de animales gravemente heridos y sostiene un trabajo que el municipio debería planificar de forma estable.

No está alimentando gatos. Está sosteniendo convivencia. Fabiola Pastor, de la Asociación CERCats Ponent de Tarragona, lo resume sin épica: “Gestionar una colonia no es alimentar. Es garantizar estabilidad en el tiempo”.

La parte que nadie ve

Una gestora no improvisa. Organiza horarios y puntos de alimentación estratégicos, mantiene el entorno limpio, vigila signos clínicos, coordina citas veterinarias, actualiza censos, identifica nuevos individuos y planifica capturas bajo protocolo CER (Captura, Esterilización y Retorno). Además, aprende a observar: conoce el lenguaje corporal felino para detectar infecciones, abscesos o estrés postoperatorio. Sabe cuándo intervenir y cuándo no hacerlo. Entiende que una colonia es una estructura social, no un grupo sin más.

Y conoce la ley. Desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales, la gestión de colonias felinas no es opcional ni intermitente: debe realizarse bajo coordinación municipal y mediante CER. No hacerlo genera más gasto, más conflicto y más sufrimiento animal. Sin continuidad, las camadas reaparecen. Con continuidad, el número se estabiliza.

No todos los gatos que viven en la calle son susceptibles de adopción.
No todos los gatos que viven en la calle son susceptibles de adopción.Getty Images/iStockphoto

El error de intervenir solo cuando hay quejas

Cuando el Ayuntamiento se activa únicamente tras protestas vecinales, el problema ya ha explotado: gatos en celo, camadas visibles, tensiones acumuladas. La política reactiva es más cara y menos eficaz. “Una colonia controlada reduce peleas, marcaje y molestias”, explica Fabiola.

La diferencia es que la prevención no hace ruido. Solo se nota cuando falta. Y cuando falta, lo que vuelve no es solo un número mayor de animales: vuelve también la tensión, el señalamiento, el “algo hay que hacer” urgente… y el foco vuelve a ponerse, casi siempre, sobre la misma persona. En CERCats Ponent han aprendido que responder desde la confrontación agota. Lo que mejor funciona suele ser más simple y más útil: responder con datos, no con emoción; explicar de forma mínima que se aplica el método CER regulado por ley; no sostener el conflicto sola; documentar todo (censos actualizados, fotografías, registros veterinarios); y no asumir la etiqueta.

La diferencia entre agotamiento y sostenibilidad suele ser colectiva. Una gestora sola puede sostener una colonia un tiempo, pero la continuidad —la que exige el propio método— se vuelve frágil cuando no hay red, relevo y apoyo. 

La importancia de la estructura

Una persona sola puede sostener una colonia durante una temporada. Pero si enferma, se muda o se quema emocionalmente, la colonia queda expuesta. Una asociación reparte funciones, crea relevo, gestiona fondos comunes, firma convenios y actúa como interlocutor formal ante el Ayuntamiento.

En CERCats Ponent coordinan capturas, seguimiento veterinario y logística de manera compartida. Las decisiones difíciles no se toman en solitario. Y cuando aparecen urgencias —un accidente, un animal que empeora de golpe, una camada inesperada— la respuesta no depende únicamente de la resistencia individual de una persona.

Eso no es voluntad. Es organización, porque no es solo esterilizar: también es salud. Un programa CER completo no se limita a esterilizar. Debe incluir control sanitario continuado. En la práctica, muchas gestoras no pueden asumir capturas de gatos porque no disponen de jaulas suficientes, no tienen transporte adecuado, carecen de tiempo y apoyo logístico o sufren bloqueo emocional tras años de exposición constante.

Sin capturas técnicas, coordinadas y profesionalizadas, el seguimiento sanitario se resiente. La profesionalización de capturas no sustituye a las gestoras: las protege. Permite reducir desgaste emocional, garantizar intervenciones seguras, mantener confianza en la colonia y establecer protocolos claros con clínicas y administración. Profesionalizar no significa desplazar al tejido asociativo. Significa reforzarlo.

Una colonia no descansa. Come todos los días. Se enferma todos los días. Se mueve todos los días. Aparecen abandonos a menudo. Pretender que una sola persona sostenga ese sistema indefinidamente es condenarla al agotamiento. Sin relevo se interrumpe la continuidad, se pierde información clave, se diluye el conocimiento del territorio y el CER se fragmenta.

Ayuntamiento y asociaciones: cuando la colaboración es real

Para Fabiola, la relación ideal con el Ayuntamiento debe basarse en diálogo constante, planificación y presupuesto estable. La experiencia técnica la aportan las asociaciones; la estructura legal y económica debe aportarla la administración.

Cuando la colaboración es global y no puntual, la gestión pasa de ser reactiva a preventiva. Se reducen conflictos, se optimizan recursos y se protege también a las voluntarias. Sin continuidad, el dinero invertido en esterilizaciones se diluye en nuevas camadas.

Una colonia bien gestionada no crece de forma descontrolada, reduce conflictos vecinales, mantiene limpieza, tiene seguimiento sanitario y cuenta con interlocución clara. Lo que parece un gesto pequeño —colocar comida en silencio, a la misma hora, en el mismo punto limpio y organizado— es en realidad una pieza de arquitectura comunitaria.

“La verdadera función de una gestora es garantizar bienestar y estabilidad, fomentando convivencia”, resume Fabiola. Quizá entonces la frase cambie. Quizá la próxima vez que alguien vea a una mujer alimentar con método y constancia, no piense “la loca de los gatos”. Piense: alguien está haciendo el trabajo que mantiene esto en equilibrio.

Montse Casaoliva

Montse Casaoliva

Ver más artículos

Ejerzo como instructora en la relación entre humanos y felinos, experta en la conducta de gatos y gatas, con formación en Antrozoología y acreditación internacional de la IAABC. Trabajo para fomentar el bienestar en la vida de cada ser vivo.

Etiquetas