Motor

El constructor chino Chery proyecta conquistar Europa desde Catalunya

EL FUTURO DE LA AUTOMOCIÓN

Fuentes próximas al proyecto estiman una producción de 300.000 vehículos y la creación de unos 3.000 empleos

Una comisión formada por la empresa, inversores de Hong Kong y miembros de la Generalitat estudiará la viabilidad del proyecto

El plan es levantar la fábrica en 2012 y que los primeros coches salgan en 2015

El presidente de la Generalitat José Montilla, recibe un coche Chery de obsequio por parte del governador d'Anhui, Wang Sanyun, en presencia del director de la empresa Chery, Yin Yaotong (a la derecha)

El presidente de la Generalitat José Montilla, recibe un coche Chery de obsequio por parte del governador d'Anhui, Wang Sanyun, en presencia del director de la empresa Chery, Yin Yaotong (a la derecha)

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El presidente de la Generalitat, José Montilla, sentó ayer las bases para llevar a Catalunya una de las inversiones industriales más importantes de los últimos años. La firma automovilística china Chery planea convertir Catalunya en su plataforma para conquistar el mercado euromediterráneo. Los primeros modelos verían la luz en el 2015 y el proyecto crearía unos 3.000 puestos de trabajo.

El proyecto es incipiente y los plazos no son cortos, pero la rapidez con que se mueven las ambiciones chinas para conquistar nuevos mercados impulsaron al prudente presidente de la Generalitat a mostrarse satisfecho de la reunión de tres horas que mantuvo con los directivos de Chery Automobile en Hefei, la capital de la provincia central china de Anhui y feudo de la empresa.

"La reunión ha ido bien", señaló Montilla, quien a continuación explicó haber acordado con los representantes de la firma automovilística la creación de un grupo de trabajo que elaborará un informe sobre la viabilidad económica del proyecto de Chery de instalar en Catalunya su centro de operaciones para Europa occidental, Oriente Medio y los países del norte de África.

La iniciativa de los responsables de esta firma fundada en 1997 prevé levantar una planta productiva en Catalunya. El proyecto se iniciaría en el 2012, con la idea de que los primeros vehículos salieran de la cadena de montaje tres años más tarde, en el 2015, y la producción llegue a alcanzar el ritmo de unos 300.000 vehículos anuales, según testigos de la reunión celebrada en Hefei.

La magnitud de este proyecto llevó ayer a la portavoz adjunta del PSC, Rocío Martínez-Sempere -sin duda conocedora de los entresijos del proyecto- a declarar que la concreción de esta iniciativa "creará miles de empleos, tanto directos como indirectos".

Pero estas grandes cifras sólo constituyen una primera aproximación al plan definitivo que deberá aprobar el consejo de administración de Chery. Antes, el grupo de trabajo integrado por representantes de la Generalitat, el vicepresidente internacional de Chery, el ingeniero barcelonés Pedro Nueno y el presidente de la firma china Sunlight, Bruno Wu, deberán perfilar el contenido del convenio. Justamente, ha sido el buen hacer de Nueno y de Wu lo que explica que las negociaciones hayan llegado hasta aquí. También ha pesado el trabajo del Idiada, centro del que los chinos son buenos clientes y del que tienen excelente opinión.

El presidente de Chery, Yin Tongyue, se mostró esperanzado de que el proyecto llegará a buen puerto. "Estoy deseoso de defender este proyecto sobre Catalunya ante el consejo de administración", señaló el presidente del grupo automovilístico a los representantes de la Generalitat.

Yin es uno de más fervientes defensores del proyecto. Considera que Catalunya reúne todas las condiciones para convertirse en la base logística de la firma asiática, que en los últimos años se ha convertido en marca favorita de los chinos, gracias a sus modelos de coste asequible para las capas más jóvenes y con menos poder adquisitivo.

El responsable de este grupo de automoción de mayoría de capital público considera positiva la existencia de una sólida red de industrias auxiliares del automóvil, así como las infraestructuras existentes, y la disponibilidad de suelo industrial cerca del puerto y del aeropuerto de Barcelona, según fuentes de la administración catalana.

Por su parte, el gobernador de la provincia de Anhui, Wang Sanyun, también expresó su convencimiento de que Chery se implantará en Catalunya. Y de que esta iniciativa servirá de ejemplo "para construir una base sólida para futuras colaboraciones con otros sectores industriales", dijo Wang durante la recepción oficial.

Mucho más comedido se mostró, en cambio, el presidente de la Generalitat. J osé Montilla, que acudió al feudo de Chery en un viaje relámpago en respuesta a la visita que le rindieron hace un año los directivos chinos, se limitó a señalar que "primero hay que definir bien el proyecto para estar bien posicionados para cuando los responsables de Chery adopten la decisión final y esto es lo que haremos a partir de este mismo mes de septiembre".

Es normal que los responsables de Chery se lo piensen dos veces. La conquista del mercado europeo, al igual que el estadounidense, son palabras mayores. Se trata de un salto cualitativo importante. Pero su ambición también es grande: en sus trece años de historia Chery ha avanzado rápidamente. Crece a ritmos superiores al 30%. Su objetivo es finalizar este ejercicio con catorce plantas productivas en el mundo. Cuenta con 27.000 empleados, 6.000 de ellos dedicados a la investigación.