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Andrés Piles aclara que los aterrizajes bruscos no son fallos de pericia, sino a menudo la táctica más segura para tomar tierra.

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El especialista detalló las razones por las que en ciertos escenarios es necesario realizar un descenso sólido, igualmente conocido como “hard landing”

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Andrés Piles, piloto de avión

Andrés Piles, piloto de avión

Sentir un impacto brusco al tocar pista puede causar que numerosos viajeros se queden sin aliento, no obstante, esto no siempre indica una equivocación del capitán. Así lo detalla el piloto comercial Andrés Piles, que cuenta con bagaje en vuelos a través de Europa, al comentar los conocidos como hard landings o tomas de tierra contundentes. 

“¿Alguna vez has pensado: ‘Menudo golpe al aterrizar’? Tranquilo, no siempre es un error del piloto”, asevera, y destaca que en múltiples situaciones dicho procedimiento se integra en una táctica deliberada para asegurar la protección del aparato y quienes lo ocupan.

Indispensable en trazados breves o con escaso agarre.

Conforme a Piles, ante situaciones climáticas adversas o si la superficie presenta retos, tomar tierra con firmeza puede resultar la elección de mayor seguridad. “A veces los aterrizajes duros son totalmente intencionados. Por ejemplo, si tenemos la pista mojada o tenemos viento cruzado, necesitamos que el avión se pegue completamente al suelo para frenar lo antes posible y mantener el control”, aclara. 

Bajo tales circunstancias, la meta del aviador consiste en optimizar el agarre de las ruedas sobre la pista e impedir que el avión “flote”, lo cual podría incrementar el trayecto de detención y poner en riesgo el equilibrio.

Avión a punto de aterrizar en el aeropuerto de Heathrow
Avión a punto de aterrizar en el aeropuerto de HeathrowToby Melville / Reuters

Piles señala además que dicha metodología resulta especialmente significativa en modelos como el Boeing 737, uno de los aviones de un solo pasillo con mayor uso en trayectos comerciales de carácter internacional. 

“En el caso de aviones como el Boeing 737, el avión que yo vuelo, también es importante hacer una toma positiva en pistas cortas o con poca adherencia, para así evitar que el avión flote y retrasar la frenada”, expone el aviador. Dicho método no solo favorece el frenado en la distancia más breve, sino que también permite asegurar el manejo de la trayectoria, un factor vital en pistas cortas o con poca adherencia. 

Lo expuesto por el aviador concuerda con la información presente en variados textos y análisis sobre protección aeronáutica. Investigaciones de entidades tales como la Federal Aviation Administration (FAA) y constructoras como Boeing indican que una “toma positiva” optimiza el rendimiento de los frenos y del spoiler, disminuyendo las probabilidades de salidas de pista, uno de los percances más habituales en el transporte aéreo comercial al momento de aterrizar.

Singapore Airlines Boeing 737 
Singapore Airlines Boeing 737 ROSLAN RAHMAN / AFP

Aparte de la impresión de los viajeros, Piles estima que lo fundamental es la fiabilidad en la operación. “Así que si notas que el avión aterriza con un golpe seco, no siempre es mala puntería, a veces es la forma más segura de hacerlo”, finaliza. 

Resalta que una toma de tierra sólida y bajo control podría resultar mejor que una ligera que sea incapaz de frenar el avión con seguridad, sobre todo ante circunstancias desfavorables. “Mejor un golpe controlado que salirnos de pista”, afirma.