¿Qué pasa si se echa pan duro a la gasolina de la moto? La ciencia confirma que contamina menos sin perder rendimiento ni hacer cambios mecánicos
Gases dañinos
La Universidad de Pisa ha presentado en la revista 'Journal of Environmental Chemical Engineering' un estudio en el que convierte pan desechado en levulinato de etilo
¿Vale la pena repostar la moto con gasolina 98 en lugar de 95?

Las pruebas confirmaron que la gasolina aceptó altas proporciones sin afectar su respuesta
Reducir lo que sale por el tubo de escape exige algo más que cambiar de coche. El mundo del motor vive con el reto de contaminar menos y gastar menos petróleo, y eso obliga a buscar soluciones que funcionen en lo que ya circula por la carretera.
No basta con prometer tecnologías futuras si los motores actuales siguen en uso durante años. Por eso, cualquier propuesta que permita recortar emisiones sin tocar el vehículo despierta interés. Esa es la idea que ha llevado a un grupo de investigadores italianos a mirar hacia un residuo cotidiano que suele acabar en la basura.
Compuesto útil
El equipo toscano obtiene levulinato de etilo
La Universidad de Pisa ha logrado transformar restos de pan en levulinato de etilo, un compuesto de origen biológico que puede emplearse como aditivo en combustibles. El trabajo se ha publicado en la revista Journal of Environmental Chemical Engineering y aborda por primera vez la obtención de este producto a partir de pan desechado.

El estudio se enmarca en el proyecto PNRR NEST y reúne a equipos de los departamentos de Química y de Ingeniería de la Energía. El objetivo era convertir uno de los residuos alimentarios más abundantes, cerca de un millón de toneladas al año, en una alternativa con uso real en motores. El resultado abre la puerta a emplear ese desecho como parte del combustible comercial.
El levulinato de etilo actúa como aditivo oxigenado, lo que ayuda a que la gasolina arda con mayor eficiencia y reduzca determinadas emisiones. Al incorporar una parte de este compuesto, disminuye la proporción de fracción fósil en el depósito y, con ello, la dependencia directa del petróleo. Además, su origen en un residuo evita competir con cultivos destinados a alimentación. Ese doble efecto, menos emisiones y menos petróleo, sitúa el compuesto como una opción atractiva para el parque móvil actual.
Confirmado
Las pruebas indican que la proporción del 40% funciona
Los investigadores probaron el compuesto en motores de gasolina y lo mezclaron con combustible comercial en porcentajes de hasta 40% en volumen. Las pruebas experimentales mostraron que el funcionamiento del motor no se altera de forma apreciable cuando se emplea esa proporción.
Tampoco se requieren cambios en los motores de combustión interna ya existentes, lo que facilita su posible implantación. Hasta ahora, el levulinato de etilo se había estudiado sobre todo en diésel, pero este ensayo amplía su uso a la gasolina.

En la publicación, el equipo explicó que “la conversión de residuos de pan en levulinato de etilo es un ejemplo concreto de cómo la investigación científica y la innovación tecnológica pueden contribuir al desarrollo de soluciones fácilmente aplicables para la producción de energía renovable”.
Los autores añadieron que “reducir el desperdicio de alimentos y transformarlo en biocombustibles alternativos significa dar un paso importante hacia una movilidad más sostenible compatible con las tecnologías existentes”. Esas declaraciones subrayan que la propuesta no exige rediseñar el sistema actual para empezar a aplicarse.
Sin cambios
El equipo defiende que esta vía encaja con la tecnología
El hecho de que pueda emplearse sin cambiar inyectores, manguitos o centralitas resulta determinante para su posible uso a gran escala. Si una gasolina admite hasta un 40% de este aditivo sin perder rendimiento, el conductor no tendría que modificar su vehículo. Esa compatibilidad reduce costes y evita intervenciones técnicas complejas. También simplifica la transición hacia combustibles con menor proporción de derivados del petróleo.
El proceso para obtener el compuesto se basa en un método sencillo y de bajo coste que utiliza ácido sulfúrico diluido como catalizador y trabaja con altas concentraciones de biomasa.
Al ajustar temperatura, tiempo de reacción y cantidad de catalizador, el equipo alcanzó un rendimiento máximo del 57% en la producción de levulinato de etilo. El uso de corrientes de producto más concentradas permite reducir costes de separación y mejorar la eficiencia global del procedimiento.
Ese dato refuerza la viabilidad industrial de convertir pan desechado en parte del combustible que mueve los motores actuales.
