La impresionante embarcación de gran lujo de 20 millones que garantiza travesías inolvidables
Interior de estilo Art Déco
La exclusividad se percibe totalmente en el Lady Maxine, un navío imponente que fusiona detalles tradicionales con una estética contemporánea.

La reconocida firma neerlandesa Royal Hakvoort se ocupó de su construcción.
Un superyate que permanece bajo el dominio de un único dueño por encima de diez años resulta inusual en una industria definida por el rastreo constante de versiones cada vez más complejas y exclusivas. Al ocurrir esto, generalmente indica la lealtad de un poseedor y de un navío que pasó a ser prácticamente un integrante más de su familia.
Esto es precisamente lo que ha ocurrido con el Olmida, un magnífico buque de origen holandés que mezcla toques tradicionales con una apariencia actual y que ha sido vendido por vez primera después de quince años de historia. Llamada antes Olmida, la nave ha pasado a llamarse Lady Maxine para comenzar su siguiente fase.

Respecto a sus dimensiones, es importante mencionar que posee una extensión de 48,7 metros de eslora y dispone de amplitud suficiente para alojar a un máximo de 14 personas. Su capacidad interna lo posiciona como una de las embarcaciones más espaciosas dentro de su segmento.
Tamaño y capacidad
El navío tiene una longitud cercana a los 50 metros y cuenta con capacidad para recibir hasta 14 huéspedes.
Bajo su enfoque de clásico moderno, fusiona rasgos tradicionales con detalles más contemporáneos, tales como los grandes ventanales y las zonas abiertas llenas de luz que potencian todavía más la espacialidad.
La pieza central es un distinguido dormitorio principal localizado en el puente de arriba, con salida a dos espacios exteriores privados, uno al frente y otro en la parte trasera. Materiales de lujo como el ónix y la madera de sapeli enfatizan la elegante apariencia Art Déco del reconocido estudio Sinot Yacht Architecture & Design, autor de su desarrollo.

Cabe destacar que durante el año 2020 el Olmida obtuvo actualizaciones significativas en lo que respecta a su apariencia visual y a sus capacidades técnicas. Después de completar satisfactoriamente su mantenimiento hace algo más de doce meses, se lanzó al mercado con el fin de hallar un propietario distinto.
Diseño
Sus extensas cristaleras y sus radiantes zonas diáfanas incrementan todavía más la sensación de espacio global.
Este suceso ocurrió hace apenas unas jornadas, cuando su dueño vigente pagó la cifra de 20 millones de euros para adquirir esta joya náutica. Una de las razones de este alto coste se vincula a la reputación de la firma neerlandesa Royal Hakvoort, la cual se encargó realmente de su construcción.
Con el propósito de conocer minuciosamente las prestaciones de este asombroso superyate, simplemente debes observar la grabación adjunta a este texto, la cual exhibe el navío exactamente como lucía escasas semanas antes de su comercialización definitiva.

