Un Mercedes convertible de la época de
Leyenda sobre ruedas
El emblemático 300 SL Roadster continúa cautivando a entusiastas de diversos rincones del planeta.

El 300 SL Roadster de 1960 simboliza una pieza histórica de belleza imperecedera y tecnología avanzada.
Existen vehículos que no solamente proyectan el legado del motor, sino que lo forjan con gran relevancia. El Mercedes‑Benz 300 SL Roadster constituye uno de estos ejemplos. Hablamos de un deportivo descapotable originado al terminar los años cincuenta que en la actualidad continúa cautivando a coleccionistas y entusiastas por su estética, su ingeniería y su distinción. Su cotización llega a niveles millonarios, transformándolo en un verdadero icono de la herencia automovilística.
El 300 SL Roadster llegó en 1957 como la versión descapotable del famoso 300 SL Coupé de puertas de alas de gaviota. A diferencia del coupé, contaba con puertas convencionales y un techo plegable, lo que lo hacía más cómodo de usar en el día a día. Al mismo tiempo, conservaba la elegancia y la deportividad del modelo original, ideal tanto para recorrer carreteras de curvas como para lucirse en eventos y exhibiciones automovilísticas.

La producción total se limitó a tan solo 1.858 unidades entre 1957 y 1963, de las cuales 249 corresponden al año 1960, lo que hace de estos ejemplares auténticas rarezas. Cada Roadster es hoy un tesoro buscado por coleccionistas de todo el mundo, sobre todo, aquellos con documentación original y mantenimiento impecable.
Pocas unidades
La fabricación global se restringió a apenas 1.858 unidades desde 1957 hasta 1963
En su interior, el Roadster incorpora un propulsor de seis cilindros en línea de 3.0 litros equipado con inyección mecánica Bosch y sistema de lubricación por cárter seco. Su transmisión manual de cuatro marchas junto al bastidor tubular, provenientes del Coupé, proporcionaban un rendimiento extraordinario para aquel tiempo, uniendo rapidez, equilibrio y sofisticación. Dicha armonía entre ingeniería de vanguardia y estética distinguida continúa considerándose un modelo a seguir dentro de la trayectoria de los vehículos deportivos.
Recientemente, se puso a la venta en una puja un 300 SL Roadster reacondicionado, correspondiente al bastidor 002520 que se observa en las imágenes. Esta unidad, suministrada inicialmente en Milán durante 1960, se sometió a una renovación integral, sustituyendo su tono blanco de fábrica por un sofisticado Anthracite metalizado. Mantiene su habitáculo de dos plazas en piel beige e incluye una capota de lona oscura junto a un techo duro del mismo color que el exterior, perfecto para jornadas de tiempo desfavorable.

Monta un motor M198 de 3.0 litros reconstruido, con 240 CV y 276 Nm de par, asociado a la caja manual de cuatro velocidades. Desde su restauración, el coche ha recorrido poco más de 1.600 kilómetros, aunque su kilometraje real acumulado es desconocido. Este ejemplar ha pasado por muy pocas manos en seis décadas y, gracias a su estado y autenticidad, la puja ha superado el millón de euros.
Variedad de virtudes
Un modelo histórico que fusiona estilo,
Aparte de ser un automóvil, el 300 SL Roadster constituye un emblema de la técnica europea tras la guerra, un modelo histórico que fusiona distinción, rendimiento e innovaciones técnicas punteras en su tiempo. En el ámbito del coleccionismo, se considera tanto un objeto de exhibición como una inversión que aumenta su cotización.
Su atractivo no solo reside en su diseño atemporal o la escasez del modelo, sino también en su relevancia histórica. Puedes deleitarte con la conducción de otro de los ejemplares del prestigioso automóvil mediante la visualización del vídeo adjunto.

