Cristina Monge: “La transición ecológica debe servir para que todos vivamos mejor; no es un sacrificio”
Entrevista
La politóloga Cristina Monge analiza en 'La Gran Oportunidad' todos los discursos políticos en relación al cambio climático, desde Vox hasta el decrecimiento

Cristina Monge, socióloga y politóloga, fotografiada hace unos días en Madrid

Cristina Monge, politóloga, ha escrito La Gran Oportunidad (Tirant Humanidades), donde explora las posibilidades de relanzar la democracia con nuevos ingredientes de motivación en el nuevo contexto político y climático. Cristina Monge ha sido galardonada recientemente con el Premio Paidós 2026 por su ensayo Contra el descontento.
A veces se presenta la transición ecológica como un camino lleno de sacrificios. Su libro La Gran Oportunidad propone, en cambio, que sea el centro de una gran movilización social para afrontar el cambio climático y sus efectos.
No podemos hablar de sacrificio para salvar el planeta. Primero, el problema no es el planeta sino los seres vivos que habitamos el planeta. El planeta tiene una capacidad de resiliencia tremenda, pero nosotros no. El segundo lugar, no es una cuestión de futuro, es una cuestión de presente. Esto ya no va de los hijos o los hijos de nuestros hijos, sino que lo estamos viviendo en primera persona. Y tercero, hablamos de sostenibilidad, y eso va de que todos vivamos mejor, los que estamos y los que vendrán. Por lo tanto, la idea de sacrificio es contraria a la idea de bienestar, no responde a la realidad.
¿Lo cre?
Es impensable pensar que es un sacrificio vivir atado al coche con atascos, con estrés, con un coste económico tremendo. En realidad, prescindir del coche es una liberación. Esta situación se puede presentar como un sacrificio cuando no existen alternativas de transporte público viable o si la configuración de mi ciudad hace que sea muy difícil que pueda prescindir del coche. Pero si existen alternativas, no lo es. Entonces, hay que marcar la transición ecológica en un paradigma y en un marco de lo que es deseable y necesario. Porque, claramente, es deseable vivir menos ‘pegados’ al coche y tener más espacios para pasear, para la bici, para el transporte público… Y claro que es deseable tener una dieta más variada y más saludable y no tan intensiva en proteína animal. Hay darle la vuelta al enfoque y debemos plantear la transición ecológica como algo que sirve para que todos vivamos mejor.
Usted ha analizado los perfiles de los españoles en relación al cambio climático y el negacionismo climático en España.
En España hemos tenido un nivel de negacionismo del cambio climático de en torno al 3%. En los últimos años, fruto del crecimiento de la ultraderecha, ese porcentaje ha subido. En los últimos años, fruto de la influencia y el crecimiento de la ultraderecha este porcentaje ha subido. Pero si profundizamos en sus discursos vemos que en muchos casos no se trata tanto de negacionistas del cambio climático, sino de gente que se muestra contraria a las políticas de transición ecológica, lo que es una cosa muy diferente.
¿Se refiere a Vox?
De hecho, en Vox conviven varias posturas.Tenemos al negacionista, el que niega que exista un problema de cambio climático, y, por otro lado, el que arremete contra las políticas climáticas, eso que llaman el fundamentalismo ecologista, que dice que esas políticas climáticas no son eficaces y que están dañando algunos sectores, como los agricultores o los ganaderos. Pero no niegan el cambio climático. Lo que hacen es posicionarse en contra de las políticas climáticas, con lo que cual convierten en rehenes a sectores de la población, a los que les están mintiendo.
Sectores de la ultraderecha no cuestionan el cambio climático, sino las recetas para afrontarlo
El dirigente del PP de Valencia Juan Francisco Pérez Llorca ha dicho, como Vox, que el Pacto Verde Europeo es la mayor barbaridad.
Una cosa es pensar que Pacto el Gobierno Europeo tiene fallos y necesita ser revisado, probablemente sea así. Pero otra cosa es decirles a los agricultores que ellos son víctimas de las políticas climáticas. En realidad, los agricultores son víctimas del cambio climático, que es diferente. Es el cambio climático lo que compromete que la agricultura siga siendo viable.
¿Hay una derecha liberal donde el ecologismo tenga cabida?
La crisis climática no es ni de izquierda ni de derecha. Pero las propuestas de transición ecológica dependen del planteamiento político-ideológico. Y estamos viendo que en Europa existen diferentes propuestas para abordar esa transición; las he analizado, desde la posición del decrecimiento hasta el neoliberalismo.
Y qué dice el liberalismo...
Reconoce que el cambio climático es un problema y que hay que abordar la transición ecológica, pero su respuesta es: “Que actúen el mercado y la tecnología”. Y la pregunta es: “¿Y qué pasa con la gente que sale perjudicada?, ¿qué pasa con las víctimas?”. Respuesta: “El mercado operará”. En España esa posición la representa muy bien Oikos, y el movimiento liberal-conservador. Admiten el problema del cambio climático, pero recetan mercado y tecnología. Y dejan en un lugar muy secundario o prescinden de los elementos de cohesión social o de transición justa. ¿Pero qué pasa con los perjudicados?

¿A quién afecta más el cambio climático?
A todos, pero no por igual, y de forma especial a los más vulnerables. Afecta más a las personas con menos recursos. A las mujeres y, por lo tanto, incrementa la desigualdad de género. Y afecta de forma específica a unos territorios frente a otros. En España la costa mediterránea es mucho más vulnerable a la crisis climática que las zonas de interior. Tensiona la convivencia, es fuente de conflictos y erosiona de las democracias
La Unesco ha propuesto que se reconozca la figura del refugiado climático.
Pero hay un problema. El que migra nunca migra solo por una razón, sino por un conjunto de razones y eso es una dificultad para definir este estatuto. Pero, desde el punto de vista de reconocimiento de derechos y desde el punto de vista económico hay que darle una salida a esta situación. La crisis climática es ya la primera causa de desplazamientos en el mundo, y esto irá en aumento; por lo tanto hay que darlo una respuesta.
La crisis climática es ya la primera causa de desplazamientos en el mundo, y esto irá a más
La transición energética debe ser justa, dice en su libro.
Sí, pero todas las transiciones tienen víctimas, y esta también va a tenerlas. Y por eso hay que aplicar políticas para reducir al mínimo las víctimas. En España, hemos aplicado el principio de transición justa en el cierre de las instalaciones térmicas y de minas de carbón. Pero este principio filosófico hay que extenderlo, al ámbito agrícola y a la gestión del agua, pues habrá que dejar de regar en zonas donde se ha regado. Vamos a tener que cambiar cultivos que ya no son adecuados a consecuencia de los cambios climáticos. Los cambios exigen aplicar criterios sociales de sostenibilidad, programas de acompañamiento, de formación, de financiación y demás cosas. Y lo mismo para el sector de la automoción y de la movilidad, que han de cambiar. No se trata de que de repente se produzcan despidos masivos en las fábricas de automóviles por el cambio al coche eléctrico.
Hablemos de la energía eólica. En los proyectos de nuevos parques abunda la conflictividad. Se esgrimen agravios en los territorios; que los beneficios se van a otras comunidades…
Hay que buscar aproximaciones, para que todo el mundo salga ganando. Y donde los territorios salgan beneficiados, ya sea gracias a una implantación industrial, una inversión o porque se reparte los beneficios económicos con los ayuntamientos de la zona. Se requiere mucho diálogo, mucha negociación, mucha deliberación social. En una sociedad democrática, esto ya no se puede hacer como se hacía en la dictadura franquista cuando se inundaban valles para negarlos, para construir embalses.
¿El avance de la ultraderecha puede hacer que Europa arrincone la acción climática o la haga irrelevante?
Corremos el riesgo de perder el liderazgo que ha tenido Europa las últimas décadas y que otros cojan el relevo. De hecho, el sudeste asiático y, sobre todo, China, está emergiendo ya como una alternativa muy poderosa a la Unión Europea. Y si eso se confirma o se consuma, Europa habrá perdido el liderazgo del futuro. Estaríamos perdiendo la creación del futuro, nada menos.



