Cristina Monge gana el Paidós de Ensayo con una llamada 'Contra el descontento'
Galardón
La politóloga advierte contra la actual aniquilación de la idea de futuro y señala que hoy ser pesimista es lo fácil y toca buscar ya las salidas al malestar actual

Cristina Monge con el premio Paidós de Ensayo en la Fundación Foto Colectania de Barcelona

“Ha llegado la hora de pasar página sobre la desafección y el descontento. Estamos en una crisis de imaginación política y hemos de pasar pantalla y convertir ese malestar con raíces profundas en una voluntad de pensar el futuro de otra manera. Una de las cosas que más nos está afectando es la aniquilación de la idea de futuro y las democracias necesitan esperanza para poder mantenerse y evolucionar. Ayer el primer ministro de Canadá lo decía en Davos. Podemos construir muros o luchar por los valores de democracia e igualdad que nos han traído hasta aquí. Hoy ser pesimista es muy fácil, lo realmente difícil es empezar a pensar cómo salimos de eso y damos respuesta a las diferentes disyuntivas que tenemos en el camino”, ha asegurado la politóloga y socióloga Cristina Monge (Zaragoza, 1975) al recoger el segundo Premio Paidós de Ensayo con el libro Contra el descontento, que aparecerá el 25 de febrero.
En un acto celebrado en la Fundación Foto Colectania de Barcelona, el jurado formado por Adela Cortina, Gabriel Rolón, Gonzalo Celorio, Adolfo García Ortega y Elisabet Navarro ha dado a conocer a la sucesora de Tamara Tenenbaum, primera ganadora de este galardón de ensayo instaurado el año pasado. Monge, profesora de la Complutense y que hizo su tesis doctoral sobre el 15-M, se ha impuesto entre los 249 ensayos presentados con uno dirigido al momento actual, a superar el malestar actual para buscar nuevas ideas de futuro.
Para la socióloga, el acrónimo thatcheriano T.I.N.A. (There is no alternative, no hay alternativa) “es un abocamiento al colapso, una profecía autocumplida, la negativa de la política, el pensamiento y la imaginación, siempre hay múltiples formas de abordar los problemas, hoy hay una crisis de la imaginación política. Siempre hay alternativas, lo importante es saber adónde se quiere llegar”.
A Monge le parece frívolo hablar de soluciones en un momento de problemas muy complejos y señala que “necesitamos de todos los conocimientos para explorar salidas, sabiendo que quizá no hay una solución definitiva, y cada uno en nuestra posición en la sociedad sabemos qué hacer. Es muy importante la confianza. La crisis hoy es de confianza, no confiamos en los intermediarios, en la democracia, en nosotros mismos como sociedad. Y eso nos aboca al desasosiego”.
Y ha remarcado la importancia de la gente que hace bien su trabajo para recuperar la idea de confianza. Ha reivindicado que “los que hacen posible la posibilidad de superar el descontento y atisbar futuros deseables son los que cumplen día a día con rigor su trabajo, los que nos parece que podemos confiar en ellos y destierran cualquier malestar. La gente que ha acudido al rescate de las tragedias que hemos vivido en Adamuz y Barcelona, que salen corriendo a las tragedias, nos atienden en los hospitales, ayudan a los familiares, nos posibilitan luchar contra el descontento. También los periodistas que alejan el fantasma de la desinformación. Esas personas que trabajan con rigor y te ayudan a confiar”.
Monge, presidenta de la asociación Más democracia, ha recordado a su padre: “Cuando en los 80 el ascensor social en España funcionaba de verdad, con la educación como motor de tantas cosas, mi padre, sin estudios, se dejó la vida en que tuviéramos los estudios y la formación que quisiéramos”. También a su hijo 20 años, presente, que, dijo, ha aprendido como el 75% de los jóvenes el valor de vivir en sociedades libres e igualitarias “Hemos de pasar página del descontento para empezar a construir futuros deseables. Hemos de hacerlo con la gente de 20 años, luchando contra las absurdas divisiones, como la de los que estamos aquí y los que vienen de fuera, que esconde un fenómeno de aporofobia, de odio a la pobreza, y también como las más que inadecuadas luchas intergeneracionales. Esto no va de jóvenes y pensionistas, sino de construir un futuro donde todos podamos vivir mejor”.