Catalunya registra el invierno más lluvioso de los últimos 30 años
Climtología
Entre los registros de precipitación acumulada destacan los 657 mm en el Parque Natural de Els Ports (Baix Ebre) y 591 mm en el embalse de Darnius-Boadella (Alt Empordà)

Migrantes desalojados del antiguo instituto B9 de Badalona acampan debajo de la salida 210 de la C-31, en el barrio de Sant Roc, a 20 de diciembre de 2025, en Badalona

Catalunya ha registrado su invierno más lluvioso según el balance para el último trimestre (diciembre, enero y febrero) elaborado por el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat). Ha sido una estación lluviosa en el conjunto del país, y cálido en cuanto a temperatura.
La precipitación acumulada ha superado incluso los valores medidos durante el lluvioso invierno 2019-2020. Hay que remontarse hasta el invierno 1995-1996 para encontrar un invierno tan lluvioso a escala de Cataluña.
“Lo que caracteriza este invierno no es un único episodio extremo, sino la persistencia de situaciones favorables a la precipitación durante buena parte de la estación”, explica Marc Prohom, jefe del área de Climatología del Servei Meteorològic de Catalunya.
Según Prohom, la concatenación de temporales de levante, gotas frías (también conocidas como DANA) y frentes atlánticos ha provocado acumulaciones de precipitaciones muy destacadas y generalizadas.
La precipitación acumulada entre diciembre y febrero ha sido muy cuantiosa en toda Catalunya
Diciembre resultó extremadamente lluvioso en el sur y en el cuadrante noreste, mientras que enero fue muy lluvioso en gran parte del territorio.
En febrero se mantuvieron precipitaciones destacadas sobre todo en Poniente.
Los registros históricos confirman la magnitud del episodio. El Observatorio del Ebro, en el Roquetes (Baix Ebre) ha vivido el tercer invierno más lluvioso de sus 121 años de datos, mientras que en el Observatorio Fabra de Barcelona el invierno 2025-2026 se sitúa como el quinto más lluvioso de una serie de 113 años.
El tercer invierno más lluvioso en el Observatorio de Ebro en sus 121 años de datos
En cuanto a registros de precipitación acumulada, destacan por ejemplo los 657 mm en el Parque Natural de Els Ports (Baix Ebre), 591 mm en el embalse de Darnius-Boadella (Alt Empordà) y 583 mm en el Puig Sesolles (1.668 m, Vallès Oriental).
Según Prohom, “la precipitación acumulada de este invierno consolida un período excepcional dentro del clima reciente de Catalunya especialmente porque supera episodios muy lluviosos recientes como el 2019-2020”.
Nieve excepcional en el Pirineo oriental
La sucesión de episodios de precipitación también ha generado un invierno con abundante nieve, especialmente en el Pirineo oriental. La estación meteorológica de Núria (1.971 m, en el Ripollès) alcanzó 144 cm de nieve acumulada, un nuevo récord de sus 26 años de datos, y que supera los 142 cm registrados en enero de 2006. “Estos grosores son consecuencia directa de la persistencia de nevadas durante semanas.
Sucesión de episodios meteorológicos destacados
Diciembre estuvo dominado por varias gotas frías que dejaron acumulaciones superiores a los 200 mm en el cuadrante noreste y en el extremo sur del país, especialmente durante el episodio del 25 al 29 de diciembre, asociado a un flujo persistente de levante.
Durante enero, el paso de frentes fríos y perturbaciones provocó reiterados episodios de lluvia y nieve. Entre el 16 y el 20 de enero un levante dejó más de 200 mm de forma puntual en la Costa Brava y espesores de nieve superiores al medio metro en cotas altas del Pirineo. A finales de mes, una nueva perturbación llevó nieve a cotas bajas, en algunos casos por debajo de los 500 metros.

En febrero destacó sobre todo por los episodios de viento intenso. Varios temporales de Poniente y situaciones de viento fuerte provocaron rachas superiores a los 100 km/h en el litoral y prelitoral Central y en los lugares habitualmente más ventosos del país.
Cálido en todo el país menos en el Pirineo y zonas elevadas
En cuanto a la temperatura, el invierno sólo puede considerarse normal en áreas del Pirineo, Prepirineo y zonas elevadas.
En el resto del país ha sido cálido, como resultado del balance entre un diciembre cálido, un enero con valores cercanos a la normalidad y un febrero muy cálido.
Este comportamiento térmico se explica sobre todo por las temperaturas nocturnas elevadas, que se han situado por encima de la media durante gran parte de la estación, con pocas interrupciones puntuales a principios de invierno y durante el período de Navidad.
Este invierno la sucesión de perturbaciones ha limitado los períodos prolongados de estabilidad anticiclónica (a diferencia de lo que es habitual en invierno).
“Esta falta de estabilidad ha impedido los típicos episodios de inversión térmica en valles y llanuras interiores, y ha dificultado la acumulación de aire frío durante la noche, lo que ha mantenido las temperaturas mínimas claramente por encima de la media”, explica Aleix Serra, jefe del equipo de control de calidad de datos del Meteocat.
En febrero acentuó claramente ese carácter cálido nocturno, con varios episodios de temperatura anormalmente alta favorecidos por los sucesivos episodios de viento. Los días 11 y 12 de febrero se batieron récords de temperatura mínima más alta en 13 estaciones de la red de estaciones meteorológicas automáticas,s con más de 20 años de datos.
Posteriormente, los días 24 y 25 se registraron nuevos récords de temperatura máxima en varias estaciones, con un valor destacado de 26,4 ºC en Benissanet (Ribera d'Ebre).
El Observatorio del Ebro, con una serie de 120 años, ha registrado el quinto invierno más cálido de su historia.


