Las lluvias persistentes saturan suelos y ponen en peligro zonas habitadas
Invierno con fuertes precipitaciones
Los efectos del rebose del acuífero de Grazalema, atípica ‘inundación de abajo arriba’, es el último capítulo del catálogo de sucesos extraordinarios causados por la pluviometría extrema
Los deslizamientos del terreno, ocasionados normalmente por las lluvias torrenciales, se han repetido los últimos tiempos en California, Nueva Zelanda, Suiza, Noruega y numerosas zona de la Península

Daños causados por el deslizamiento de tierras en una urbanización de lujo en Rancho Palos Verdes, en California

Las lluvias intensas y persistentes registradas las últimas semanas en España han hecho que la sequía ya sea un recuerdo lejano. La Generalitat y la Junta de Andalucía se plantearon hace tan solo dos años el transporte de agua en barcos para abastecer la región de Barcelona y Málaga ante la escasez de recursos. Este invierno, en cambio, los sucesivos temporales han mostrado la otra cara de la moneda y han convertido el exceso de lluvia y la acumulación de agua en el detonante de desprendimientos de laderas de montañas, deslizamientos de tierras y colmatación de acuíferos.
Usuarios de carreteras, trenes, viviendas o sorprendidos excursionistas han sido la diana de este peligrosa alianza entre suelos y aguas turbulentas.
La irrupción de caudales que anegan los suelos ha evidenciado los peligros que puede causar en zonas habitadas este cóctel cuyo origen se escapa muchas veces a nuestra vista.
En diversas regiones del planeta se han repetido este tipo de sucesos cuya causa última muchas veces es una meteorología extrema.
El agua bota del subsuelo y obliga a evacuar
Geólogos e hidrogeólogos se han visto sorprendidos ante el inesperado rebose del acuífero de Grazalema (Cádiz), que, al no poder retener el agua tras un largo período de lluvias, ha anegado la localidad y obligado a evacuar la población en una extraña ‘inundación de arriba hacia abajo’ que ha hecho aflorar el agua desde el suelo de las casas.
El acuífero de Grazalema es una formación porosa y permeable de rocas calizas fracturadas con una red de conductos (desde un centímetro a varios metros) por donde circula el agua.
En condiciones normales, el agua sale por manantiales; “pero en episodios de lluvia intensa los conductos pueden ser insuficientes para evacuar toda el agua que recarga al acuífero. En este caso, el nivel saturado del acuífero sube y pueden comenzar a brotar nuevas surgencias a mayor cota”, dice Francisco Moral, profesor de Geología de la Universidad Pablo de Olavide de la capital sevilana.
En el interior del acuífero el agua es capaz de disolver la roca caliza, por lo que las fracturas o conductos por donde pasa cada vez se van haciendo más grandes. Y este reciente “catastrófico episodio puede acelerar estos de procesos de desestabilización y desintegración de las rocas”, dice Xavier Sánchez Vila, hidrogeólogo y profesor de la UPC.

Se constata así que los peligros de los caudales desatados pueden venir del subsuelo. “El terreno genera una respuesta diferida ante los episodios externos. Cuando hay una sequía, el terreno, se seca poco a poco, tarda en responder. Pero cuando llueve muchos días, los suelos vuelven a actuar como reservas de agua, se saturan, el agua subterránea alcanza su nivel máximo hasta irrumpir en la superficie y afectar a la movilidad y las personas”, explica Pere Buxó, miembro de Col·legi de Geòlegs de Catalunya. Por eso, estos impactos aparecen así como algo repentino y con efectos que rebasan la capacidad de respuesta.
El deslizamiento de Niscemi en Italia dejó colgado a la localidad
Algunas de las imágenes más sorprendentes de los efectos de la acción del agua sobre el suelo nos han llegado estos días desde la localidad italiana de Niscemi (25.000 habitantes), asentada sobre un acantilado de arcilla y arenisca que domina una llanura en el sur de Sicilia a unos 30 km (20 millas) del mar.
Tras un periodo de lluvias intensas, los frágiles cimientos se vinieron abajo el 25 de enero; y tras una feroz tormenta que empapó el terreno, se desmoronó un tramo de ladera de unos 4 kilómetros. Este es un terreno de arcillas, con una franja de arenas de entre 15 y 20 metros, explica Buxó.
Aquí, en situaciones normales, cuando llueve, el agua llega a la capa de arena y la evacua; pero cuando se supera la capacidad de desagüe, el terreno se satura y “cambian las condiciones de equilibrio”, dice el geólogo Pere Buxó. Y los deslizamientos de tierras resultan imparables.
La zona ya sufrió movimientos similares en 1997, sin que la localidad fuera capaz de pactar la implantación de medidas de seguridad con antelación. Algunos edificios se desplomaron, otros quedaron destrozados por grietas que se extendían por sus muros. Las autoridades ordenaron la evacuación de unas 1500 personas. Muchos ni siquiera pudieron recuperar sus enseres.

De California a Nueva Zelanda: suelos que amenazan casas de lujo y a turistas
El agua ha sido también el detonante de otros deslizamientos, como el que tuvo lugar el 2 de octubre en una urbanización de lujo en Rancho Palos Verdes (condado de Los Ángeles), en California, donde las casas también quedaron al borde del precipicio (ver foto principal).
Aproximadamente entre 91 y 121 metros de ladera costera se precipitaron entre 15 y 18 metros hacia la costa del océano Pacífico debido al hundimiento del terreno. La zona se ha visto afectada por deslizamientos de tierras cada vez más intensos estos años, sin que se hayan registrado heridos ni daños estructurales en las viviendas.
En otras ocasiones, estos sucesos sí han sido mortales. Un gran deslizamiento de tierras tras fuertes lluvias causó -el 22 de enero- seis muertes al pie del monte Maunganui, un destino turístico del norte de Nueva Zelanda, donde varios campings y piscinas termales que quedaron sepultados bajo tierra y el agua.

El movimiento de tierras se llevó una casa de Welcome Bay. De madrugada, cuando los propietarios se despertaron aturdidos y lograron salir de la vivienda, mientras otras dos quedaron atrapadas y sus cuerpos sin vida fueron recuperados horas después. El primer grupo de bomberos que escuchó las voces de auxilio debió retirarse ante el riesgo de nuevos movimientos y deslizamientos.
Y el pasado 28 de mayo, el pueblo suizo de Blatten (Valais, Suiza) quedó casi completamente sepultado (incluyendo la destrucción de unas 130 viviendas) por una avalancha masiva de hielo, lodo y rocas, provocada por el colapso del glaciar Birch.
Las arcillas rápidas actúan como ríos en Noruega y transportan 'casas flotantes'
Los suelos arcillosos suelen aparecer como un terreno especialmente imprevisible y peligroso. Las arcillas tienen tipologías muy diferentes pero se caracterizan su estructura interna en láminas con gran capacidad de absorber agua.
“Eso hace que a medida que van cambiando las condiciones humedad van variando también su comportamiento. Una arcilla en condiciones estables es un material bueno para construcción, pero si se hidrata pasa de un tener un comportamiento sólido a otro plástico e incluso líquido”, dice Pere Buxó.
En Noruega, las llamadas 'arcillas rápidas' -formadas en ambientes marinos- son una verdadera pesadilla. Cuando llueve, estos suelos pierden el grado de salinidad que los hace estables, y se comportan como una sopa que fluye, de manera que las casas levantadas encima se convierten en construcciones flotantes y se van moviendo transportadas a gran velocidad por suelos que en realidad son ríos de arcilla.

En Gran Bretaña, la sequía desestabiliza los suelos y resquebraja parcelas y cimientos
Otro sorprendente comportamiento del terreno, aunque con características muy diferentes, se da cuando se el suelo se seca. Es lo que pasó la pasada primavera en diversas zonas del territorio de Gran Bretaña, donde la pérdida de humedad del terreno -en una estación especialmente seca- provocó el resquebrajamiento de las parcelas hasta arrastrar los cimientos de la propiedad.
Las casas están construidas sobre arcilla expansivas, con capacidad para inflarse cuando están húmedas y de retraerse cuando están secas. En este caso, fueron levantadas en un suelo saturado y luego se ha secado, con lo que esa retracción ha afectado a los cimentos y ha ocasionado las grietas.
El resultado de todo ello fue que durante los primeros seis meses del 2025, las aseguradoras debieron hacer frente a reclamaciones por valor de 153 millones de libras presentadas por unos 9.000 hogares, según cifras de la Asociación de Aseguradoras Británicas.
Catalunya, el país plagado de laderas
Los desprendimientos de rocas y los deslizamientos de tierras se han multiplicado por cuatro en estos dos meses en Cataluna con relación a los años precedentes de sequía, según estimaciones del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. Todo ello ha tenido efectos de sobra conocidos sobre la red viaria y ferroviaria. Estos sucesos no son extraños en terrenos inclinados sometidos a lluvias fuertes y continuadas, dada la abundancia de suelos de este tipo en la orografía catalana.
El deslizamiento se produce porque el terreno es un material poroso, con vacíos entre partículas, y muchas veces estos vacíos están saturados de agua. “La resistencia o la fuerza que puede aguantar un suelo disminuye mucho cuando las presiones que están en estos poros aumentan”, explica Antoni Gens, catedrático emérito de Geotecnia de la Universitat Politècnica de Catalunya.
Se trata de un mecanismo sencillo; si se dan lluvias y estas son suficientemente fuertes para hacer subir la presión del agua, la resistencia del suelo disminuye y esta es incapaz de aguantar el peso de este terreno inclinado y se produce los deslizamientos”. La resistencia de un suelo es por fricción o roce y las arcillas son materiales más resbaladizos. “Por eso, las arcillas son las que dan más problemas en los deslizamientos”, dice Gens.
La garantía de estabilidad de los suelos la da un terreno que no esté ni muy seco ni muy saturado: los suelos en estado intermedio. El mejor ejemplo sería el de un castillo de arena en la playa levantado con la humedad justa, recuerda Pere Buxó. Para que el terreno permanezca estable, no debe estar ni muy seco ni muy saturado de agua. Es la manera de evitar que cuando lleguen las lluvias o la gran avenida se anegue todo y cause inundaciones y desgracias.
La sobreextracción del agua hunde los suelos en el sudeste español
En sentido contrario. La falta de agua en el subsuelo tiene otros impactos, como los problemas de hundimiento del terreno que se dan por la sobreextracción del agua, algo que sucede con relativa frecuencia en zonas del sudeste español, o en terrenos con rellenos mal compactados.
La Agencia Espacial Europea tiene un servicio especial que informa sobre los lugares donde se hunden los suelos en toda el continente, con datos que permiten esta comparación entre los años 2019 y 2023.
El visor permite diversas visualizaciones, y constatar el hundimiento por ejemplo de la zona de la ampliación del Port de Barcelona en terreno ganado al mar; una circunstancia que este caso no viene motivada por la presencia del agua sino por la implantación de nuevas estructuras


