El órgano que hace que las aves sepan orientarse en pleno vuelo
Aves
Los investigadores han descubierto que este se encuentra en el oído interno
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Durante sus rutas migratorias, las aves pasan por lugares increíbles.
Uno de los mayores misterios que han tratado de resolver los científicos desde hace décadas tiene que ver con la capacidad de los animales para orientarse, desde aves migratorias hasta tortugas marinas. La respuesta la dio el experto en Zoología Camille Viguier, a finales del siglo XIX, cuando propuso la existencia de un sentido magnético. Algo que acabó por confirmarse: muchos animales recurren al campo magnético de la Tierra para orientarse. Sin embargo, todavía se desconocen diversos datos acerca de cómo funciona este y qué procesos del cerebro despierta. El propio Camille Viguier decidió dar un paso más allá al plantear la posibilidad de que esa capacidad de detección magnética se ubicase en el oído interno. Una idea que quedó olvidada, hasta ahora, gracias a un equipo encabezado por el Departamento de Biología de la Universidad Ludwig-Maximilians (LMU) de Múnich, en Alemania, que ha descubierto cuál es el órgano que permite a las aves orientarse durante el vuelo. Y este resulta estar ubicado, ni más ni menos, en el sistema auditivo.
Los hallazgos de este estudio, publicado en la revista especializada ‘Science’, revelan que existen unos circuitos especializados en el procesamiento de la información magnética. “El análisis genético del tejido del oído interno reveló células con sensores eléctricos de alta sensibilidad, los mismos que utilizan los tiburones para detectar a sus presas”, afirma la web oficial de la Facultad de Biología de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich.
Las aves se orientan gracias a un órgano situado en el sistema auditivo
Los avances científicos acerca de cómo los animales detectan el campo magnético de la Tierra estaban sustentados en base a una amplia evidencia conductual, tal y como señalan los investigadores en el estudio. No obstante, todavía faltaba ahondar en los circuitos neuronales y los mecanismos moleculares que se encargan de realizar esa detección magnética. Con el fin de profundizar en estos, el equipo de la LMU recurrió a la elaboración de un mapeo de la actividad cerebral completa, la limpieza de tejidos y la microscopía de lámina de luz, para así identificar poblaciones neuronales activadas por estímulos magnéticos.
Los ejemplares de paloma Columba livia, que formaron parte del estudio, demostraron una activación neuronal bilateral de la luz en los núcleos vestibulares mediales y el mesopalio caudal. “La secuenciación de ARN de una sola célula de las crestas semicirculares reveló células ciliadas de tipo II especializadas que expresan la maquinaria molecular necesaria para la detección de estímulos magnéticos por inducción electromagnética”, recoge la investigación. Los resultados apuntan a la existencia de un modelo mediante el cual la entrada electromagnética de los canales semicirculares activa un circuito vestibular-mesopalial dentro del cerebro de la paloma, según indican los expertos en sus conclusiones.

