“En lugar de disminuir las lesiones, los petos GPS las están aumentando, porque cada vez hay más intensidad y densidad”: el aparato de moda entre los futbolistas los está llevando al límite de sus capacidades
Tecnología deportiva
El profesor e investigador revela que los datos en tiempo real de los que disponen los equipos les permiten saber si un jugador rival está muy cansado durante un partido y reorientar el ataque hacia aquella zona

Peto de GPS.

El fútbol lleva años implantando la tecnología en su día a día. Desde las grandes bases de datos con las que cuentan los ojeadores hasta el sistema VAR que tantas penas (y alguna alegría) nos ha traído, hoy día ya no se entiende este deporte sin su vínculo con la tecnología.
Pero hay un dispositivo del que no nos han explicado tanto y que aún sorprende a los forofos cuando aparece en el campo. Se trata del top o sujetador deportivo, de licra o neopreno, que muchos jugadores llevan bajo la camiseta. Suele aparecer cuando los jugadores se levantan a celebrar un gol, o bien tras un agarrón. Pero ¿qué función tiene exactamente?
Realmente, el sujetador en sí no tiene ninguna función en concreto más que la de sujetar un aparatito que los jugadores llevan en la espalda, entre los omoplatos. Este es el dispositivo que nos interesa: un artilugio que se ha convertido en esencial para el fútbol moderno.
Los petos GPS, como popularmente se ha llamado a esta tecnología, sirven para mucho más de lo que se puede imaginar. “Son unos dispositivos que se pueden usar tanto al aire libre —con satélites—, como en recintos interiores, mediante antenas localizadoras”, explica el profesor e investigador del INEFC Lleida Edu Pons, que trabajó durante 12 años como preparador físico de distintas categorías del Barça. “En la mayoría de deportes se usa este sistema para monitorizar la carga de entreno, como pueden hacer a un nivel más básico los relojes deportivos y de salud”.
Petos deportivos con GPS
Seguimiento de variables infinitas
“Los que usa el Barça son muy potentes, se llaman Wimu Pro”, prosigue. El modelo en cuestión puede llegar a acumular hasta 20.000 datos por segundo, unos datos que incluyen unas 200 variables, como las distancias recorridas a alta intensidad, aceleraciones y desaceleraciones, sprints, distancia explosiva, velocidades alcanzadas, mapas de calor, zonas de influencia, etcétera.
“En nuestro caso, lo que hacemos es simplificarlo mediante filtros para buscar las informaciones que nos interesan, especialmente la carga externa de cada jugador. La carga externa es la que se ve desde fuera, la relacionada con el movimiento y fuerzas aplicadas”, indica el experto. “Esta información se combina con los datos que proporciona una cinta de brazo o pectoral, que mide de carga de entreno interna del organismo, basada en la frecuencia cardíaca”.

Cada deporte tiene unas demandas físicas determinadas. En el caso del fútbol, se valora la distancia recorrida y la intensidad con que se ha recorrido cada segmento. “Los GPS ayudan a controlar todo lo que hace el jugador para poder individualizar la carga necesaria en función de su perfil, tanto para intensificarle como para reducirle la intensidad del entrenamiento”.
El hecho de que los datos obtenidos de cada jugador conformen una foto precisa sobre el estado de entreno, puede ayudar a que el entrenador decida contar con un jugador en lugar de otro. “La función del científico deportivo es controlar estas cargas, y puedes detectar casos en los que se está forzando demasiado la máquina o hay mayor riesgo de lesión”, sugiere, aunque es bien sabido que, al final, la última palabra la tiene el míster.
En el futbol, la tendencia se dirige cada vez más hacia las acciones de alta intensidad, y los GPS ayudan a controlar todo lo que hace el jugador
“En el mundo del alto rendimiento, el riesgo siempre está ahí. Sin embargo, aunque puedas generarte una alerta a partir de determinados datos de sobreesfuerzo y ponerlo en conocimiento del entrenador, al final puede ser que el futbolista acabe jugando y dé un resultado espectacular”.
Los datos que recogen los petos son clave
¿Previenen las lesiones?
Si acudimos a las páginas que comercializan o promocionan estos dispositivos, podemos llegar a leer que ayudan a prevenir lesiones. Pons, en cambio, no lo ve todo blanco o negro: “Las lesiones dependen de muchos factores, yo no afirmaría esto tan categóricamente. También te ayuda una buena hidratación y una buena nutrición”.
“Sí es cierto que te puede ayudar a entrenar o a valorar mejor la carga, pero no soy partidario de afirmar que es la panacea”, sostiene el preparador físico. “También ayudan unos buenos métodos de recuperación después de un partido o entreno, así como un buen trabajo de prevención”.

Otro profesional de la salud con un alto grado de conocimiento, y que ha preferido mantener el anonimato, ha declarado a Guyana Guardian que “Hoy, en Europa, en todos los equipos profesionales, en lugar de disminuir las lesiones, los petos GPS las están aumentando, porque cada vez hay más intensidad y densidad”.
Es decir, según la fuente consultada, se estarían usando los GPS para exprimir poco a poco a los jugadores, elevando la intensidad de forma casi imperceptible pero progresiva, “Lo que se dice por ahí de prevenir lesiones se basa en intereses comerciales o de determinadas tendencias de la prensa”.
Lo que se dice por ahí de prevenir lesiones se basa en intereses comerciales o de determinadas tendencias de la prensa
No todo es GPS
Las cámaras de LaLiga cumplen funciones parecidas
Cuando en un partido de fútbol vemos los mapas de calor de cada jugador que señalan por dónde ha actuado más, esos datos no provienen de su peto GPS, sino de las cámaras de LaLiga. “El 90% de los equipos de Primera entrenan con dispositivos GPS, pero no los suelen usar en los partidos”, dice Pons. “Los datos se obtienen del sistema de cámaras de videotracking de Mediacoach, de LaLiga, que dan información de distancias, sprints y prácticamente todo lo que te da el GPS en cuanto a desplazamientos, pero no las fuerzas y los impactos, que dependen de los acelerómetros”.
“La mayoría de equipos usan la información de las cámaras, que son de precisión contrastada. Y lo mejor que tienen es que dan los datos en tiempo real”, revela. “Estos datos, que llegan a las tablets de los banquillos, avisan de las cargas y los esfuerzos que están teniendo en ese momento todos los jugadores, incluidos los rivales, y pueden ver si un jugador concreto está haciendo más esfuerzo de lo que es habitual en él. Por tanto, en buena coordinación con el cuerpo técnico, se puede decidir si se incide más sobre la zona donde el rival tiene más fatiga”.
En buena coordinación con el cuerpo técnico, se puede decidir si se incide más sobre la zona donde el rival tiene más fatiga
Es evidente que hay un antes y un después de la irrupción de los GPS para medir la carga en el deporte. Ahora no hay equipo que se precie que no tenga un equipo de analistas de datos físicos, es una herramienta esencial para la estrategia, no solo de las primeras divisiones, sino también en categorías inferiores y fútbol base.


