Jon Hernández, experto en el sector de la inteligencia artificial: “No estamos mentalmente preparados como humanos para asumir la cantidad de cambio que vamos a vivir en los próximos 10, 20 o 30 años”
Inteligencia Artificial
El especialista cuestiona la carencia de datos y de disposición común frente a los avances venideros en la industria tecnológica.
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Jon Hernández, experto en el sector de la inteligencia artificial: “No estamos mentalmente preparados como humanos para asumir la cantidad de cambio que vamos a vivir en los próximos 10, 20 o 30 años”

La inteligencia artificial ya no representa una idea del futuro, sino que se ha transformado en un recurso habitual de nuestra rutina. Gran cantidad de individuos globalmente la emplean cada jornada: a través de ayudantes digitales, motores de sugerencias, creación de escritos o retoque de fotos, la IA se ha integrado en nuestra existencia.
En poco tiempo, su fama se ha incrementado notablemente y su uso se ha vuelto cotidiano en sectores tan variados como la enseñanza, la salud o el entorno laboral. Esta tendencia ha atraído la atención de Jon Hernández, especialista en IA, quien ha analizado sus consecuencias en el podcast Roca Project.

“¿Qué es la IA? Hemos creado ordenadores que son capaces de hacer cosas que creíamos de humanos”, comenta el especialista, centrándose en el momento crucial que atraviesa el desarrollo tecnológico. Por centurias, el intelecto representó el principal beneficio diferencial de las personas, el recurso que servía para equilibrar diversas debilidades. No obstante, dicho privilegio comienza a desvanecerse. “Los humanos utilizamos la inteligencia para subsanar nuestras carencias, era nuestra ventaja competitiva. Pero ahora, se elimina. La nueva mediocridad es la excelencia”, sostiene Hernández.
Según el especialista, no se considera una progresión paulatina, sino un verdadero seísmo tecnológico. “Se nos viene encima una revolución tecnológica que tengo dudas de si va a acabar como una utopía o distopía”, apunta Hernández, rememorando que las transformaciones de gran calado han atravesado etapas de cambio antes de alcanzar la estabilidad. El inconveniente, para el analista, es que el proceso actual se desplaza con una celeridad jamás vista.
Hernández cuestiona la carencia de datos y la escasa organización común frente a los cambios inminentes. “El problema con la IA es que no te están avisando de la que se nos viene encima”, sostiene, empleando la analogía de una gran ola que llega sin aviso previo. Según su perspectiva, se percibe un distanciamiento entre el ritmo de la evolución técnica y la conciencia ciudadana: “La mayoría de políticos cree que esto es un problema de 2050, pero esto es un problema de 2030”.
No nos hallamos capacitados psicológicamente como seres humanos para procesar el volumen de transformaciones que experimentaremos en los próximos 10, 20 o 30 años. Es imperativo que comprendamos la envergadura de lo que se avecina.
Si bien puede sonar exagerado, el especialista afirma que la IA representará un punto de inflexión en la existencia tal como la percibíamos: “No estamos mentalmente preparados como humanos para asumir la cantidad de cambio que vamos a vivir en los próximos 10, 20 o 30 años. Tenemos que darnos cuenta de la magnitud de lo que se nos viene encima” agrega Hernández durante su alocución.
Según el especialista, una de las amenazas más inminentes está ligada a la ausencia de criterios de veracidad. “El primer problema es el tema de los deepfakes, a día de hoy es imposible al ojo humano diferenciar los contenidos hechos con IA a aquellos hechos con una cámara. Esto no era así hace 6 meses”, previene. El resultado es trascendental: “Lo que conocíamos como prueba de verdad se pierde. Un perito judicial no puede definir si un vídeo está hecho con IA o no”. Un contexto que presenta gigantescos retos jurídicos, éticos y sociales.
Del mismo modo, la incidencia en el ámbito del trabajo es otra de las piezas centrales de su análisis. “Si a día de hoy alguien está trabajando de la misma forma que estaba trabajando en 2024, está trabajando mal”, declara. Según Hernández, la adecuación ya no constituye una alternativa: es preciso obligarse a instruirse y emplear estos medios. “Cualquier persona que trabaje la mayor parte de su día con ordenador, esta semana se pone a aprender IA, y tras unas horas puede ahorrarse 2-4 horas a la semana para el resto de su vida. El retorno de inversión es absurdo”.
La IA, un hecho incuestionable que modifica nuestra actualidad
En resumen, la inteligencia artificial no representa una discusión futura, sino un hecho actual. Según afirma el especialista, las personas no se encuentran psicológicamente listas para afrontar la dimensión de la transformación que se aproxima, aunque evadirlo no logrará que se desvanezca. Comprender los sucesos actuales, ajustarse y capacitarse constituyen las acciones iniciales para no quedar rezagado en una evolución que ya se encuentra moldeando nuestra actualidad.

