Nueve años sin factura de la luz: acumular baterías usadas ha logrado alimentar la casa entera de un aficionado a la electricidad
Proyecto aplaudido
Un usuario de un foro dedicado a la autosuficiencia energética construyó desde cero un sistema de acumulación de energía alimentado por placas solares a partir de baterías de portátil que fue recopilando durante varios años
Era un inocente juguete que venía en las cajas de cereales, pero un ingeniero lo convirtió en una llave para hackear la red telefónica

La primera instalación que se montó Glubux en un cobertizo del jardín.

Imagina no haber pagado nunca la factura eléctrica de tu casa durante los últimos nueve años. Sin cortes, sin dependencia de la red, ni pincharle el contador a nadie. Pues no es ninguna fantasía, es el resultado de un experimento que empezó modestamente en 2016 y que, con paciencia y habilidad, se ha convertido en un sistema energético completamente funcional y autosuficiente.
Poco a poco, a base de ir consiguiendo los elementos adecuados, un usuario de un foro dedicado a la autosuficiencia energética, ha conseguido cumplir su sueño. Y ya lleva más de 9 años funcionando y proporcionándole toda la energía que necesita para el día a día, tal como expone y demuestra en sus numerosas publicaciones en un foro dedicado a autosuficiencia energética.
En un cobertizo discreto, a unos cincuenta metros de distancia de la vivienda, un usuario particular conocido en Internet como Glubux ha logrado un hito histórico: convertir más de 1.000 baterías de portátiles usadas en una matriz de almacenamiento de energía que, combinada con paneles solares, ha alimentado su hogar durante casi una década sin que haya sido necesario reemplazar una sola pila.
Este proyecto fue gestándose de forma incremental, con pruebas, aciertos, ajustes y, sobre todo, paciencia. El resultado es un testimonio de lo que puede lograr la reutilización de residuos electrónicos cuando se combina con ingenio aplicado.
De un comienzo modesto a un sistema estable y sostenible
El origen del sistema se remonta a noviembre de 2016. Por entonces, el creador ya había instalado una pequeña matriz solar de 1,4 kW en el techo de su casa, apoyada por una batería usada de 24 V y 460 Ah de una carretilla elevadora, controladores de carga y un inversor de 3 kVA para convertir la energía almacenada en corriente útil para la vivienda.
Como muchos proyectos de bricolaje que la gente se hace en casa, el crecimiento fue progresivo y en parte improvisado. Al principio, Glubux estaba recolectando baterías de portátiles desechadas —aparentemente inútiles para su propósito original— con la idea de aprovechar sus células internas de litio, muy parecidas a las pilas que usamos normalmente. En cada carcasa de batería había múltiples celdas individuales, que podían extraerse y recombinarse para crear paquetes de almacenamiento de energía más grandes.

“Tenía alrededor de 650 baterías de portátiles y empecé a juntarlas y ensamblarlas en módulos de aproximadamente 100 Ah, emparejando las celdas por capacidad y usando cables de cobre para conexiones eficientes”, relata la documentación compartida por el propio creador.
Esta fase inicial estuvo lejos de ser perfecta. Las baterías no eran homogéneas: algunas descargaban más rápido que otras, y eso generaba desequilibrios en el sistema. Ese contratiempo lo resolvió a base de desmontar, medir, reconfigurar y añadir celdas para igualar capacidades. Con el tiempo, ese proceso artesanal de selección y ensamblaje condujo a una verdadera matriz de energía de más de mil celdas reutilizadas.
A más baterías, más placas solares
A medida que el banco de baterías fue creciendo, también lo tuvo que hacer la instalación solar, que se expandió hasta 24 paneles solares de 440 W cada uno, suficientes para generar una cantidad significativa de energía incluso en días de menor irradiación, días nublados o temporada de invierno.
Hoy, ese sistema alimenta la casa por completo, incluyendo cargas exigentes como una lavadora, algo que a menudo se presenta como prueba de fuego para sistemas de autoconsumo. Y lo hace sin que ninguna de las baterías originales haya tenido que ser reemplazada en todos estos años.

Cómo funciona y por qué es tan importante este proyecto
En esencia, el sistema de Glubux combina paneles solares, controladores de carga, un banco de almacenamiento de baterías y un inversor en una configuración fuera de la red —lo que se conoce como off-grid— para convertir la energía solar en electricidad utilizable en la vivienda.
Elementos principales de la instalación
Paneles solares: capturan la energía del sol y la convierten en corriente continua (DC).
Controladores de carga: regulan cómo esa energía entra al banco de baterías para evitar sobrecargas y proteger las celdas.
Banco de baterías reutilizadas: almacena la energía para su uso cuando no hay sol.
Inversor: convierte la energía de corriente continua (DC) en corriente alterna (AC), compatible con los electrodomésticos del hogar.
El uso de baterías de portátil recicladas va más allá de un simple truco económico. Se podrían comprar, pero el coste de unas baterías domésticas comerciales es muy elevado. Aparte de todo esto, las celdas que contienen los portátiles suelen tener una densidad energética relativamente alta y, cuando se seleccionan y combinan adecuadamente, pueden ofrecer un almacenamiento efectivo durante años. La clave está en la evaluación de cada una de las pilas, su ensamblaje en paquetes equilibrados y una gestión adecuada de la gran batería que se acaba formando.
La importancia del proyecto, además de su resultado práctico, es su carácter pedagógico y simbólico. Actualmente, tanto desde las instituciones como desde las comunidades de usuarios, se da una gran importancia a la eficiencia del almacenamiento de energía como de la generación renovable. Así pues, este ejemplo muestra que incluso residuos tecnológicos pueden encontrar una segunda vida útil significativa. Glubux lleva más de 9 años aprovechando unas baterías que, de no haberlas recopilado, estarían contaminando cualquier mar remoto.

Hay que tener precaución
Esto no lo puede hacer cualquiera
No obstante, expertos que comentan estos sistemas suelen advertir que replicarlos no es trivial. Las baterías de litio pueden presentar riesgos si no se manejan correctamente, incluyendo posibles sobrecalentamientos o desequilibrios si las celdas no están adecuadamente protegidas o balanceadas. Por si acaso, Glubux montó la instalación en un cobertizo alejado a unos 50 metros de su casa.

La documentación del proyecto indica que no ha habido incidentes de incendios o hinchazón de celdas durante más de ocho años, ni reportes de problemas de seguridad, lo cual sigue siendo inesperado en un arreglo de este tipo. Sin embargo, tanto técnicos como foros de discusión señalan que un sistema de múltiples celdas siempre debería incorporar una gestión de batería (BMS) adecuada, fusibles y protecciones eléctricas, sobre todo si se pretende usar en aplicaciones domésticas.
A pesar de estas advertencias, el caso de Glubux sigue siendo un ejemplo inspirador de innovación práctica. No es un plan listo para copiar sin preparación, pero sí demuestra el potencial de reutilizar materiales y de pensar diferente sobre cómo generamos y almacenamos energía. En un mundo donde la generación descentralizada y el reciclaje de componentes electrónicos son cada vez más relevantes, proyectos de este tipo subrayan que las soluciones resilientes pueden surgir de ideas humildes y trabajo meticuloso.

