Edu Sánchez, experto en el sector de la ingeniería y creador de material digital: “Ser feliz es volver a la consola con la que jugabas cuando eras pequeño mientras tu abuela te hacía magdalenas”
El ingeniero influencer
Edu Sánchez posee formación en ingeniería industrial y desarrolla contenidos tecnológicos impulsado por una pasión genuina. Al combinar el arreglo de aparatos, el ajuste de hardware clásico y un enfoque analítico del mundo digital, ha conseguido afianzar a un público que aprecia su precisión metodológica y su transparencia.
¿Representan los terminales flexibles una tendencia temporal o se han establecido de forma permanente? El reciente lanzamiento de Motorola en dicho sector ratifica que para el año 2026 su popularidad seguirá en aumento.

Edu Sánchez, ingeniero industrial y creador de contenido.

Edu Sánchez (Ávila, 1984) cursó Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Madrid, una formación que abandonó para terminar graduándose en Ingeniería Industrial en Ávila. Pese a haber nacido en la capital de Ávila, se define como oriundo de Piedrahíta, la localidad donde residió hasta cumplir los once años.
Actualmente, tras cumplir los 42 años, su formación académica ha resultado ser el origen de una carrera profesional caracterizada por el interés técnico, la difusión de conocimientos y un vínculo sumamente original con el mundo digital: mientras las corporaciones más importantes nos empujan a adquirir compulsivamente sus lanzamientos más nuevos, Edu muestra cómo rehabilitar y arreglar los equipos que hemos dejado olvidados en el fondo de un cajón.
Tengo entendido que tienes TDAH. ¿Influye mucho en tu manera de trabajar?
Influye en mi vida cotidiana. Posee aspectos positivos y también negativos. Al entrar en estado de hiperfoco logro pasar 20 horas despierto, algo sumamente eficaz aunque arriesgado. Sin mencionar que terminas agotado durante las siguientes dos jornadas. En cambio, en ocasiones comparto tiempo con mi novia y noto que he dejado de prestarle atención por un momento. Es una persona maravillosa, ignoro cómo logra soportarme. No se trata de falta de interés: simplemente atiendo a cada estímulo que me rodea. Por lo tanto, no resulta algo ideal. Me fastidia que existan personas afirmando padecer TDAH por una tendencia sin sentido, cuando posiblemente solo sufran de sobreestimulación debido al uso de pantallas.
Comprendo que resulta un aspecto decisivo cuando, ejerciendo la ingeniería, optas por producir vídeos. Se trata de una labor que facilita diversificar las tareas manteniendo la concentración.
Es probable que eso influya. Disfruto de la ingeniería, sin embargo, no me agrada la monotonía de cumplir una jornada de 8 horas en un despacho. Asimismo, mi labor produciendo contenido en España me reporta mayores beneficios económicos que mi profesión técnica. La situación en Estados Unidos resultaría diferente, aunque en este país no ocurre así.
Siendo generador de contenidos, en España, percibo una remuneración mayor que como ingeniero.
¿A qué te dedicabas antes de empezar con YouTube?
He desempeñado muchísimos oficios. Extraje desechos tóxicos de una planta de tratamiento en una industria láctea. Fui DJ, dinamizador, operario de señales, controlador de accesos… de todo. Incluso preparé las oposiciones para policía nacional. Pero justo entonces empezaba en YouTube, vi que era más rentable y que mi único superior era yo (bueno, y Hacienda)… así que opté por esto.
¿Cómo empezaste a monetizar tu contenido y a profesionalizarlo?
Inicié la producción de vídeos hacia 2008 o 2009, pero el crecimiento verdadero surgió al emplearme en un establecimiento de reparación de terminales cuando surgió Xiaomi. Yo importaba sus artículos a España sin plataforma operativa para cargarles la ROM oficial. Realizaba grabaciones para la página de Facebook del comercio: sin montajes, situado en el acceso con el teléfono, relatando los estrenos. Eran elementales, aunque cobraron relevancia y distintos fabricantes me contactaron: “¿puedes hacer lo mismo con un móvil que te mandemos nosotros?”. Yo respondía: “no tengo tiempo”. Me contestaron: “te pagamos”. Y yo comenté: “¿cómo que me pagáis?”
Cuando una marca te paga, ¿te condiciona? Si el producto es malo, ¿lo cuentas?
Cuando algo no funciona, lo expreso. Principalmente porque resulta evidente si relatas algo real o si intentas engañar, por lo que prefiero evitar que me consideren un farsante. Del mismo modo, las grabaciones que más me gustan son aquellas orientadas a colaborar con mi audiencia o a mostrar proyectos que he desarrollado o transformado. Rehabilité un IBM Model M del 92 incorporándole USB-C, interruptor de inicio y Bluetooth: apariencia clásica, tecnología actual. Asimismo, he integrado, por citar un caso, un sensor láser y USB-C en un ratón de Apple de hace años. Ese tipo de creaciones me apasionan y mi entusiasmo es visible.

Gran cantidad de personas visitan tu canal buscando aprender a arreglar sus equipos, aunque bastantes permanecen tras lo funcional al quedar fascinados observando tus personalizaciones de tecnología clásica. ¿En qué proyecto de esta clase trabajas actualmente?
LEGO ha lanzado un kit que permite ensamblar una Game Boy. No obstante, al terminarla funciona solo como adorno, igual que otros modelos para armar. Sin embargo, tras armarla, estoy transformándola para que deje de ser un envoltorio hueco: he integrado en su interior una placa base auténtica de Game Boy. Exteriormente luce como una pieza de LEGO, aunque internamente contiene los circuitos originales de la Game Boy tradicional.
¿Cómo nació tu interés por “rehabilitar lo retro” y el vincularlo con la tecnología de hoy?
No sabría explicarlo con exactitud. De niño solía desarmar cualquier cosa. A los 6 o 7 años despiecé una cámara empleando un tenedor y sufrí una descarga que me dejó como si me hubiesen dado con un taser. Siempre he sentido interés por “qué hay ahí dentro”. A veces reparo piezas y otras veces hago “slippers”, que equivale a transformar un automóvil antiguo para equiparlo con un motor increíble. Disfruto cuando algo aparenta estar anticuado pero termina siendo sumamente funcional.
¿Qué innovaciones respecto a los aparatos tecnológicos de utilización cotidiana podríamos aguardar durante el futuro cercano?
Lo de siempre: mayor potencia de procesamiento y resolución de imagen. Aparte de los dispositivos flexibles, no existirá “revolución”. En tecnología disponemos de todo: lentes que registran detalles imperceptibles para la vista, sistemas de juego costosos que apenas usamos... He abandonado la espiral de compras constantes para sumergirme totalmente en la tendencia slow life: apreciar los objetos clásicos, el software de emulación y los títulos de antaño... Existen cientos de creadores analizando el iPhone 17; muy pocos se dedican a reparar una máquina de hace dos décadas como es mi caso.
Existen cientos de espacios analizando el iPhone 17; escasos son quienes rehabilitan sistemas de hace dos décadas tal como es mi labor.
Existe en esto una dimensión ética vinculada a la reutilización de lo adquirido frente a la opción de desecharlo de inmediato, buscando otorgar a los objetos una nueva oportunidad.
Efectivamente, es preciso combatir la obsolescencia programada, aprovechar los recursos tecnológicos íntegramente y no dejarse engañar por la idea de que adquirir el último estreno de una marca te dará la felicidad. Posiblemente, estar contento signifique retomar la consola con la que te divertías de niño mientras tu abuela te horneaba magdalenas.
Es preciso enfrentar la obsolescencia programada, sacar todo el partido a la tecnología y evitar el error de pensar que adquirir el modelo más nuevo te otorgará la felicidad.
¿Al instruir a los usuarios sobre cómo alargar la duración de sus equipos no estás actuando en tu contra? Ya que a las compañías les resulta más atractivo financiar a los comunicadores digitales para que publiciten sus últimos productos.
Es probable, no obstante, entiendo perfectamente el sacrificio que implica para las personas conseguir su sustento. Las empresas buscan que desembolses 1.500 euros por una laptop de gama alta, pero esa no es una opción viable para cualquiera. Así que, efectivamente, puedo explicarte cómo lograr que tu equipo de hace diez años funcione por más tiempo. Mis grabaciones más populares tratan sobre la instalación de sistemas operativos recientes en dispositivos antiguos.

Como se mencionó: aquello contradice la adquisición constante dictada por nuestros líderes tecnofeudales.
Es probable que ciertas empresas me perciban como alguien molesto, pero mi lealtad no les pertenece a ellas: respondo ante un público que cree en mi criterio. Si la firma sostiene “dame tu dinero”, yo aseguro “siéntate y hazlo tú”. Hubo una etapa en la que atendía videollamadas para ofrecer soporte técnico de forma remota, aunque suspendí el servicio por el elevado volumen de peticiones.
¿Qué dispositivo retro sigues usando en tu día a día?
La PS Vita. A la Vita le fabriqué un soporte con impresión 3D estilo Switch y le instalé emuladores de múltiples sistemas. Poseo la Switch y no la utilizo, pues elijo la PS Vita con mis propios ajustes.
¿Qué percepción tienes del contexto de los youtubers tech en España? ¿Piensas que predomina el sensacionalismo frente a la especialización?
Se ha profesionalizado, ciertamente. Hoy en día generar material es sumamente sencillo: empleando un teléfono de 100 euros dispones de grabación, montaje y difusión. El secreto reside en mantener la perseverancia y conceptos definidos.
Basta un smartphone de 100 euros para capturar, editar y compartir contenido. El secreto radica en la perseverancia y en objetivos precisos.
¿No consideras que hay una saturación de “expertos” poco preparados y “tecnólogos” que comercializan textos y talleres de forma masiva?
La comercialización de formaciones se ha desbordado, es cierto. Se registran una sola vez y se distribuyen mil veces.
¿La IA ha acelerado esto?
Completamente. No se limita solo a formaciones sobre cómo emular a Steve Jobs, ya que proliferan canales de historia fabricados totalmente por IA: desde el libreto hasta la voz y las imágenes… Es un ritmo intenso. Habrá que ver cuál es el desenlace. Quienes desarrollamos actividades manuales estamos más resguardados. Los comunicadores dedicados a la ciencia o la historia podrían afrontar un escenario más complicado en los próximos tiempos.
¿Has sentido la tentación de sumarte a la ola de vender tecnofuturismo?
No me atrae. A largo plazo considero que genera un impacto perjudicial. Procuro mostrarme genuino y fiel a mis seguidores, con quienes sostengo un diálogo de ida y vuelta. Ofrecer falsas promesas no encaja con mis valores: es posible mentir en una ocasión, pero no repetidamente.

