¿Cómo un país puede llegar a volverse viral? El ascenso cultural de China en las redes sociales ha sido fulgurante y estas son las claves
Tendencia en redes
De la salsa Laoganma a los memes, pasando por la acupuntura. La cultura digital occidental vive una auténtica fascinación por China
La plataforma de contacto social para hombres gais más extensa del planeta funcionaba en China hasta que sufrió bloqueos oficiales; hoy en día, laboran arduamente para poner en marcha nuevamente sus funciones.

Celebración del Año Nuevo chino en Barcelona

Mis amigos están obsesionados con la Laoganma. La salsa umami y picante que lleva años siendo un meme en Internet es solo la punta de la reciente fascinación por China, el país que está causando furor en redes.
Como cualquier meme, es difícil identificar el momento exacto en que empezó todo. El trazo digital hacia el origen de una tendencia es cada vez más complicado de seguir en un ecosistema fragmentado entre TikTok, X, Instagram y foros imposibles de rastrear. Pero si algo está claro es que los memes no solo reflejan la realidad, sino que la construyen.

Uno de los primeros memes contemporáneos relacionados con China fue “Get Ready to Learn Chinese, Buddy”, que surgió en 2019 tras un comentario de Daryl Morey, entonces directivo de la NBA. La frase comenzó a circular en el ámbito deportivo como una broma irónica para sugerir que un jugador estaba en declive en Estados Unidos. Con el tiempo, el meme trascendió su contexto inicial y se convirtió en un símbolo irónico sobre el peso geopolítico y cultural de China en la imaginación digital occidental.
Más adelante surgieron debates políticos en Estados Unidos sobre TikTok. El expresidente Donald Trump ya había intentado prohibir la app en 2020 por motivos de seguridad, pero los tribunales bloquearon esa medida. A principios de 2025, bajo una ley federal que exigía la venta de TikTok o su cierre, la plataforma llegó a suspender brevemente sus servicios en el país durante unas horas.
Aunque el bloqueo no duró ni un día, fue suficiente para que miles de creadores bromearan con “hacerse chinos”, usar VPNs o aprender mandarín para esquivar el veto, mientras tanto, ciudadanos chinos usaban herramientas occidentales para ver qué estaba pasando.
“Estoy en un momento muy chino de mi vida”
“Yo siempre he tenido bastante curiosidad por las culturas orientales, pero creo que la primera puerta hacia ello fueron los TikToks de Mr. Biao, un señor que hace videos largos cocinando como se ha hecho siempre en las zonas rurales de China. Me miraba los TikToks enteros, un poco al estilo de los hombres que construían casas en medio de la selva. A partir de ahí, mi algoritmo empezó a recomendarme cosas relacionadas con China en general, desde recetas, sitios turísticos y, por descontado, memes”, explica Víctor (26).
El año nuevo fue sin duda uno de los momentos en los que más contenido sobre China se compartió en TikTok. La red social se llenó de vídeos sobre el Año Nuevo Lunar, listas de cosas que hacer (y no hacer) para empezarlo con buen pie y explicaciones sobre supersticiones tradicionales. La cultura china dejaba de ser un decorado exótico para convertirse en tendencia aspiracional.
“Como eres una Chinese baddie, estás bebiendo agua caliente, ¿verdad?”, pregunta Sherry Zhu en un TikTok. La creadora chinoestadounidense comparte consejos de bienestar con sus “Chinese baddies” y se ha viralizado en los últimos meses compartiendo recetas y trucos de medicina tradicional china (MTC). Agua caliente con limón, manzanas hervidas o rutinas de autocuidado conforman su contenido, en el que se dirige a sus seguidores como “newly chinese” (es decir, “nuevo chino”, referido a las personas que, siguiendo la broma, se han convertido en este 2026).
Más allá de los memes, hay productos físicos que se han convertido en objeto de deseo. La ya comentada salsa Laoganma o el auge global de Pop Mart, responsable de fenómenos coleccionables como los Labubu, no es casual. Tampoco lo es el interés de marcas occidentales por lanzar colecciones específicas para el mercado chino, como ha hecho Adidas recienemente.
También ha crecido el interés por la medicina china. Así lo explicaba la escritora Lilly White en el artículo de Polyesterzine 'Traditional chinese medicine is the next big beauty trend: Why It’s Important For Geopolitics': “Marcas como Muihood, que hacen referencia explícita a la cultura china (“mui” significa hermana en chino) y utilizan ingredientes de la MTC como agua de arroz, bayas de goji y hongo blanco, se han vuelto enormemente populares. Muihood incluso ha sido elogiada por instituciones británicas como The Sunday Times y British Vogue, además de venderse en la tienda Liberty y entrar en su salón de la fama de belleza”.
El 'poder blando'
Como apunta Shaoyu Yuan, experto en soft power de la Universidad de Nueva York, este tipo de tendencias “hace que lo chino se sienta familiar en lugar de extranjero… y la percepción del trend como auténtico y divertido es útil para construir poder blando”. La idea es que, si un contenido se percibe como auténtico y lúdico, es más fácil que guste y se difunda, y así la cultura puede tener influencia en el mundo de forma indirecta, sin imponer nada.
El cambio de percepción resulta aún más llamativo si recordamos que durante años China fue asociada en Occidente a la producción barata y de baja calidad, con una carga evidente de prejuicio racial. Durante la pandemia de COVID-19, además, se produjo un aumento de la estigmatización y el racismo contra la comunidad china en todo Occidente.

El giro cultural es, por tanto, significativo, y abre las puertas a la geopolítica. China, gobernada por el Partido Comunista Chino, se ha convertido en la gran alternativa simbólica a Estados Unidos, potencia hegemónica durante décadas. En un contexto de desgaste de la imagen estadounidense, polarización política y grandes crisis, parte de la cultura digital occidental parece mirar hacia China, no tanto como modelo político, sino como imaginario estético y cultural alternativo.
Otra forma de entender esta fascinación es a través del concepto de orientalismo, popularizado por el pensador Edward Said. Said sostiene que, históricamente, Occidente ha construido “Oriente” como una categoría cultural homogénea, exótica y esencializada, más basada en imaginarios y relaciones de poder que en la complejidad real de sus sociedades. Desde esta perspectiva, la actual viralización de contenidos sobre China en redes sociales puede entenderse como una transformación de esas lógicas: China aparece frecuentemente reducida a símbolos estéticos, gastronómicos o de bienestar fácilmente consumibles, mientras su dimensión histórica y política queda en segundo plano.
La frase “You met me at a very Chinese time in my life” (“me has conocido en un momento muy chino de mi vida”), que parodia la última frase de El club de la lucha “You met me at a very strange time in my life” (“Me has conocido en un momento muy raro de mi vida”), ha circulado ampliamente en TikTok y X vinculada a vídeos de prácticas culturales chinas. Expertos señalan que el fenómeno refleja una nueva forma de relacionarse con China en las redes, más centrada en la vida cotidiana, la gastronomía y el estilo de vida, que en debates políticos o geopolíticos.
Sin embargo, el propio carácter de los memes sugiere su naturaleza efímera. Como ocurre con la mayoría de las tendencias digitales, el llamado “momento chino” podría ser una fase dentro de un ciclo más amplio de circulación cultural en Internet, donde las identidades se reconfiguran constantemente. Como si de Taylor Swift se tratara, los países también pasan por su “era”. La cuestión es cuánto durará y qué significará cuando termine.



