Opinión

Catalanes de pura raza

El primer burro catalán realmente mediático, el de la pegatina, nació con testículos, flequillo y cola alta. Lo dibujó Eloi Alegre por encargo de la Associació per al Foment de la Raça Asinina Catalana que dio alas a Jaume Sala y Alex Ferreiro para, previo capado y relajamiento del rabo, convertir al animal en el inesperado emblema del catalanismo de pro. De repente, el gran Equus africanus asinus de Girona, el más folclórico de nuestros herbívoros y, como tantos catalanes, más aplaudido fuera que dentro -el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, confió el cuidado de sus tierras a asnos gerundenses después de haber testado los dos garañones zamoranos con que le obsequió Carlos III-, pasó del pardo anonimato a estampar camisetas, pósters y tazas. A copar portadas. A erigirse en el inesperado antagonista del toro hispánico.

 
 Yeguada Senillosa

Han pasado los años, veintiuno desde la irrupción del primer burro de pegatina y, aunque nuestro asno sigue igual de amenazado que la más pura catalanidad de la que aun es imagen, asume nuevas responsabilidades: La Diputació de Barcelona reclama su dentadura de sierra para limpiar el sotobosque y prevenir incendios en el próximo año. El problema es que solo quedan 350 burros. Y se necesitarían al menos mil...

Podrían servir las mulas (cruce de burro y yegua). El burdégano (de padre caballo y madre burra). Y, claro, los caballos que, ¡atención! También pueden ser puramente catalanes. Los hubo; tuvimos una raza autóctona de origen remoto y pelaje negro que se extinguió en el primer tercio del siglo XX fundiéndose con los caballos bretones de tiro hipermétrico. Y por lo visto, aunque no pensados como meros cortafuegos sino diseñados con pretensiones olímpicas para la doma clásica, pronto volveremos a verlos.

Arcadio de Senillosa los está trabajando en su yeguada, sumergida desde 1977 en el culo del lago de los Estanys dels Capons Reials de los Aiguamolls de l’Empordà. Es la nueva raza que anuncia sin rubor en los reels (¡virales!) Con que el criador, transmutado en creador de contenido, triunfa como un loco en las redes. A sus setenta y pocos suma miles de me gusta. A veces más de un millón de visualizaciones. Defiende, por ejemplo, que “si tienes terreno, paddock, hierba en flor, bebedero y formación… un caballo solo cuesta 30 euros al mes”. O que “Felipe II era rechoncho y bajo, y necesitaba una montura imponente. La suya lo era, pero no era competitiva porque la raza española no lo es”.

Mezclando sementales y yeguas su semental de l’Empordà sí lo será. Competitivo. Y grande y dócil. No correrá deprisa. Eso ya lo hace el caballo inglés. Ni será resistente. Para eso está el árabe. Prefiere un ejemplar elegante y centrado. Catalán hasta la médula. Que no se meta ni lo metan en política.

Margarita Puig Boronat

Margarita Puig Boronat

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Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el  Diari de Barcelona. Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como  Gol a Gol; Tot l’esport; Bonic vespre; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda; Senyores i senyors, en el programa de Toni Clapés  Versió RAC1; en  Els matins de Josep Cuní, en TV3; en  8 al dia, de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc, en el  Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como  Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado

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