
El mundo más allá del ombligo
futuros imperfectos
La política es un universo que no deja de sorprendernos. En Italia se han tomado a broma la misión militar europea a Groenlandia, encabezada por Francia y Alemania. Su ministro de Defensa, Guido Crosetto, se ha desmarcado de la iniciativa diciendo: “¿A qué van?, ¿de excursión?”. Y se ha permitido ridiculizar el movimiento de tropas: “Quince italianos, quince franceses, quince alemanes, parece el principio de un chiste”.

A Trump no le ha gustado el gesto de los europeos, hasta el punto de que ha amenazado con más aranceles a quien rechace sus planes en el Ártico. Lo que la UE ha querido decirle al presidente norteamericano es que Groenlandia también resulta su prioridad y de la OTAN, y que este es el marco de discusión de cualquier acuerdo.
Casi tan sorprendente como esta escena de comedia ligera de la cúpula italiana, a la que se han sumado Tajani y Meloni, criticando más a sus socios europeos que a Estados Unidos, es que Junts haya rechazado acudir a la ronda de encuentros de la próxima semana con Pedro Sánchez, donde informará a los grupos parlamentarios sobre la escalada de tensión geopolítica y el despliegue de tropas de paz. Junts se ha caído de la lista, con el argumento de que se dan por informados sin necesidad de asistir a ninguna reunión.
Junts rechaza acudir a la Moncloa para saber los planes del Gobierno ante la tensión internacional
Ya entiendo que ellos han mantenido, por boca de Miriam Nogueras, el Doctor No de la formación de Puigdemont, que no tienen nada que dialogar ni que negociar con el Gobierno. Pero en tiempos bélicos, cuando Europa está contra las cuerdas, conviene estar bien informado y sin dilaciones. Como decía el premier británico Harold Wilson, “una semana es mucho tiempo en política, pero quince minutos son una eternidad en la batalla”.
No sé en qué universo vive esta formación. Entiendo que para ellos el mundo empieza en Salses y acaba en Guardamar, pero el momento es lo suficientemente grave, con la amenaza sobre Groenlandia a las puertas, como para salir de su burbuja y escuchar al Gobierno sobre su estrategia. Nadie les echará en cara que vayan a informarse. Son tiempos de responsabilidad. Nos podemos mirar el ombligo todo el tiempo, pero aunque sea redondo, no es el mundo. Ni nos dará ninguna respuesta.
