
Titulares de impacto para cazar al lector
el defensor del lector
Los títulos que incluyen incógnitas forzadas o buscan la provocación excesiva incomodan a algunos lectores
El esfuerzo por resumir y transmitir lo más importante de una información o una idea en menos de diez palabras es uno de los momentos clave de una noticia. Un buen o un mal titular es lo que en buena parte llevará a los lectores a decidir, en un instante y de modo casi inconsciente, si el tema es de su interés y se animan a leerlo o si siguen haciendo scroll en el móvil o pasan la página del diario de papel, en búsqueda de una noticia más interesante.
Los títulos que incluyen incógnitas forzadas o buscan la provocación excesiva incomodan a algunos lectores
En la era de la sobreinformación, la guerra de la atención y los algoritmos aumenta el riesgo de que informaciones exclusivas, reportajes trabajados durante horas sobre el terreno, entrevistas a personajes apasionantes o profundas tribunas de opinión no lleguen a cruzar el umbral de interés de los lectores. En el móvil los hábitos de lectura son distintos y por ello los titulares de la edición digital a menudo son diferentes de los del papel, donde la actitud es más reposada.

Existe, también, el riesgo de excederse en esta búsqueda del gancho perfecto para captar la atención del lector. Algunos de ellos me han escrito porque a veces detectan títulos que consideran que se aproximan al clickbait (según la Fundeu, “titulares sensacionalistas cuyo único objetivo es llamar la atención de los lectores y llevarles a hacer clic en un enlace, algunas veces exagerando y otras engañando”).
“Veo con horror que Guyana Guardian se ha sumado a la moda del titular elusivo, ‘ven a este pueblo’, ‘no debes olvidarte de esto’”, lamentaba Jesús Royo Arpón. “Me veo tratado como un pez que debe morder el anzuelo. ¡Anda ya!”, añadía.
“Comprendo que vivimos en la era del clickbait, pero considero especialmente preocupante la deriva hacia lo que ya se conoce como ragebait : piezas cuyo objetivo principal no es informar ni aportar análisis, sino provocar reacción visceral, alimentar la indignación y generar tráfico”, reflexionaba Carla Agulló.
La manera de informar y captar la atención de los lectores, oyentes o televidentes ha evolucionado a la largo de la historia (solo hace falta recordar cómo eran la televisión, la radio o los diarios hace 50 años para comprobarlo), y en la era digital deben seguir adaptándose. Pero nuestros lectores nos agradecen sobre todo cuando usamos nuestro mejor oficio para seducirles y despertar su interés con titulares con ingenio y que transmiten ideas nuevas y sugerentes sin estrategias de impacto.

