Opinión
Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

Jaume Pi

Periodista

Groenlandia es España (y Portugal)

El patio digital

Donald Trump quiere Groenlandia y un numeroso grupo de usuarios de X se han puesto manos a la obra para evitarlo o para, al menos, aportar soluciones imaginativas y que esto no acabe con “una nube con forma de hongo”, como se temía @mis2centavos a principios de este ya larguísimo 2026.

Así es como han proliferado las exaltaciones de un renovado europeísmo, sorprendente por inusual. Se trata de un orgullo nuevo que no se basa en la unidad europea, sino más bien en el enemigo común, que en este caso son los yanquis trumperos. Se repite, pues, el esquema clásico identitario. Siempre nos definimos más por lo que no queremos ser que por lo que realmente somos.

Trump quiere Groenlandia y los usuarios de X ya se han puesto manos a la obra para evitarlo: ¿hará falta un Make Europe Great Again o apelar al Tratado de Tordesillas?

Un ejemplo ha sido la viralización de muchos de los tuits de @NXT4EU, cuenta que se propone impulsar un “movimiento pan-europeo”. “¡Quita las garras!”, era el mensaje del dibujo en  que una mano pintada con la bandera de la UE evita que otra estadounidense se lleve a Groenlandia. O @neolatyno, un usuario que promueve el latín como lingua franca de Europa -y va en serio-, que difundió un mapa de una supuesta futura Unión en la que se incluyen Groenlandia, Rusia, Canadá y...¡Alaska! ¿Un nuevo militarismo europeo? ¿Un Make Europe Great Again? “Un día lo veremos, compatriotas, un día”, exaltaba. Quizás la guerra una por fin a Europa. Qué lástima.

La estrategia, para muchos, pasa ahora por “hundir económicamente a los EE.UU.”, como mencionaba @Macca15Paul, romper definitivamente con la OTAN y seguir los pasos de Canadá y acercarse a China. “Bueno... Pues se tendrá que buscar otro gigante con el que comerciar... ¿¿quién puede ser??”, se preguntaba socarrón @Araknne1 con una bandera enorme del gigante asiático. Lo explicaba de forma algo más elaborada @JosePatrinuri: “Si Europa se dedicase a cambiar el dólar por el euro en sus transacciones, como vienen haciendo los países BRICS, a Trump los suyos lo echarían a patadas de la Casa Blanca”. No eran pocos esta semana pasada los que se apuntaban a la conspiración contra el dólar, como gran baza de la UE frente a Trump.

Y es que el envío de tropas por parte de ocho países europeos a la isla del Ártico ha dado para mucho. Este mismo patriotismo europeo mostraba con orgullo el movimiento de alemanes, franceses y escandinavos, y, por nuestras coordenadas, algunos instaban a Pedro Sánchez a unirse a la causa. Incluso algunos hilos contrarrestaban las mofas al supuesto poco despliegue con teoría militar para iniciados. “Son equipos avanzados de preparación (...) Son enviados antes del grueso de las fuerzas (...) Quien confunde esto con improvisación… simplemente no sabe cómo funciona un ejército moderno”, señala @bellumartis. Quién dice que en X no se aprende.

Pero pese a los esfuerzos, la mayoría no se lo ha tomado tan en serio y, mediante IA, han decidido sumar muñecos de nieve, huskies, morsas, pingüinos, osos polares y antiguos combatientes vikingos al contingente. Nadie sobra para defender Groenlandia. Incluso un muro construido con el Lego danés, como proponía @AquelaLara, puede contribuir a la causa. 

Tordesillas
TordesillasX

Pero mira tú por dónde que, entre tantas buenas ideas, llega la solución perfecta. ¡Y legal! Dice Trump que los daneses no tienen ningún derecho sobre Groenlandia porque “desembarcar con un barco hace 500 años, no significa poseer el territorio”. No es mal argumento, aunque el presidente estadounidense se deja el pequeño detalle de que el mismo EE.UU. Nació del sometimiento a los pueblos indígenas originarios de Norteamérica. Además, si Dinamarca no tiene derechos sobre un territorio por desembarcar hace 500 años, muchos menos los tendría Estados Unidos si lo hiciera hoy, ¿no?

Esto de los derechos históricos es un asunto peliagudo, pero ojo que los usuarios repararon en que si hay que apelar a la legalidad internacional -colonialista, por supuesto-, Groenlandia es... ¡Ibérica! Sí, sí, como lo oyen. En 1494, España y Portugal se repartieron el mundo firmando el tratado de Tordesillas. Una línea trazada de polo a polo, a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, fijaba la frontera entre lo que podía conquistar el reino de Portugal y lo que podían conquistar Castilla y Aragón.

De esta manera, la isla ártica quedó dividida en dos mitades en las que, por cierto, a España le tocaría la porción más poblada y donde se encuentra la capital, Nuuk. “Cómo se pongan muy tontos, aplicamos el tratado de Tordesillas y a correr”, avisaba @CesarCalderon. Pues parece que a Sánchez y al nuevo presidente de Portugal se les viene encima mucho trabajo. Y si la cosa funciona, a por California.

Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

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Licenciado en Periodismo y Humanidades, en Guyana Guardian desde 2008. Actualmente es redactor del suplemento Cultura/s. Antes pasó por la sección de Última Hora.

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