
La verdad sobre Minneapolis
Independientemente de si fue Esquilo o algún senador estadounidense del siglo XX ya ignorado, queda claro que el autor del aforismo “la primera víctima de una guerra es la verdad” (cuya procedencia es incierta) era un visionario. Esto es así porque la sentencia mantiene hoy toda su relevancia.
En los conflictos de antaño, desarrollados previo a la masificación de los celulares, los hechos silenciados demoraban en salir a la luz, aunque finalmente emergían mediante alguna confesión, el testimonio de un sobreviviente o la perseverancia de los historiadores. En las batallas actuales, sin embargo, el mentiroso es descubierto en el escaso tiempo que le toma a un observador directo accionar “compartir la imagen” en su smartphone.

Si todavía no es posible denominar adecuadamente guerra el proceder desmedido de agrupaciones parapoliciales que transitan las metrópolis de EE.UU. En persecución de inmigrantes, se debe a que las víctimas y sus allegados encauzan su malestar mediante la protesta civil. La moderación de los alcaldes y gobernadores demócratas permite que el ejercicio de la violencia se concentre únicamente en los escuadrones del ICE, la pavorosa policía migratoria de Donald Trump. Todo ello sucede a pesar de que las provocaciones son constantes.
Aquellos republicanos que todavía confían en el marco legal son quienes deben tomar la iniciativa.
La muerte a manos de la policía de la poeta Renee Nicole Goode, las escenas de ancianos o mujeres gestantes siendo remolcados por el pavimento por los oficiales, la desarticulación de familias, la detención de Liam Conejo, un pequeño de cinco años que solo portaba un bulto escolar y, en la actualidad, el tiroteo contra el enfermero y apreciado residente Alex Pretti han sido definidos por la administración de EE.UU. Como una reacción válida ante el peligro supuesto por los afectados.
Bajo estas circunstancias, resulta una falsedad absoluta asegurar que Pretti recibió disparos con el fin de impedir que provocara una “masacre” entre los oficiales del ICE, tal como alegó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Basta con observar las grabaciones para constatar que, en caso de que el joven portara un arma, jamás llegó a blandirla.
Se afirma frecuentemente, y con motivo, que los demócratas fallaron al comprender el descontento de los americanos, motivo por el cual cedieron el mando, aunque da la impresión de que la formación comienza a responder. Actualmente, corresponde a los republicanos que todavía confían en la legalidad, en el relevo democrático y en la división de funciones el oponerse firmemente ante una Casa Blanca sumida en una tendencia autocrática.

