
Alguien votó a Donald Trump
Por momentos, se pensaría que Donald Trump descendió de las alturas para trastocar nuestro día a día. Es posible coincidir en que procede y se manifiesta como un maleducado, no obstante, evitamos profundizar en un dato crucial: Trump triunfó contundentemente en los comicios de noviembre del 2024, ganando tanto en el colegio electoral como en el sufragio popular. Sea de nuestro agrado o no, su retorno –comeback para sus allegados– fue impresionante...

Cualquier separación es idéntica y esta entre EE.UU. Y Europa no resulta diferente (el resto del planeta, como de costumbre, se adapta con resignación o estrategia “qué hay de lo mío”): ambos bandos cuentan con sus propios motivos y cada uno de ellos retroalimenta al otro.
Las flaquezas de Donald Trump son comentadas por todo el mundo. No aportaría nada nuevo volver sobre lo mismo. No obstante, rechazamos entender al prójimo hasta tal punto que se confunde lo que se menciona de Trump con lo que se relataría sobre los Asad, Pinochet o Franco. Trump proviene de la democracia, no de un golpe de Estado. Y el sistema democrático, tal como la libertad de expresión, no siempre acierta, pero hay que vigilar esas visiones elitistas que dictan que o se elige y se apoya lo que me parece bien o...
Por momentos, parecería que Trump descendió de las nubes para incomodarnos o arribó mediante una asonada castrense.
Una observación al respecto. Resulta vergonzoso que ciertos pensadores nacionales saboteen un espacio de discusión (Festival Letras en Sevilla) por la intervención de Aznar o algún integrante de Vox. ¡Qué curiosa interpretación de la libertad de pensamiento!
Trump fue seleccionado por la ciudadanía por diversos motivos. El primero, la fragilidad de su rival (a falta de elogios ajenos, me atribuyo el mérito: apenas fue promocionada, señalé que no era una buena aspirante, una postura inusual que fue recibida con los acostumbrados ataques personales). Otro factor: el gran descontento ante la globalización de numerosos votantes carentes de trabajo o futuro, sumado a la ofensa de que aquellos que se enriquecen con este proceso los tachan de ignorantes. Y el agravante de que un desempleado o alguien con problemas de salud en EE.UU. No cuenta con el –afortunado– sistema de protección social de Europa. En tercer lugar: el cansancio frente a las enseñanzas de la influyente y arrogante cultura woke.
Las elecciones encumbraron a Trump y solo estas lo apartarán. Desconfío de que Groenlandia, Venezuela o las ofensas recurrentes definan el sufragio en noviembre. Tengan calma.

