
Los archivos de Epstein: actos sexuales, mentiras y conspiraciones.
EL PATIO DIGITAL
De las sombras solo puede brotar más sombra. Y es lo que está pasando. La publicación de más de tres millones de documentos de los archivos de Epstein reúne las condiciones para que los adeptos a las teorías de la conspiración se jacten y difundan nuevos engaños. En este punto, las plataformas, en particular X, se han vuelto un vertedero donde todo se admite, a raíz de comprobar que durante un largo periodo se han aceptado demasiadas falsedades.
Los últimos siete días han estado marcados por las peticiones de perdón. Las de Mette-Marit de Noruega, Bill Gates, Reid Hoffman, Casey Wasserman, Peter Mandelson y, por añadidura, las de Keir Starmer. Los sujetos más influyentes y con mejores datos del planeta, la cúpula social, gran parte de sus identidades o las de sus contactos surgen en los archivos de Epstein, en ciertas situaciones de manera leve y en otras con una asiduidad inquietante.

Para cada persona, representa una vergüenza que, mediante actos ilícitos o por mera casualidad, sus identidades resulten conectadas con la del abusador sexual. Igualmente, para quienes no pertenecemos a esa esfera exclusiva, queda la perplejidad al desvelarse la red de amistades y tratos que sirvieron para ocultar ciertos acontecimientos. Y para los entornos más turbios, surge la posibilidad de incrementar el recelo en un contexto donde ya existe demasiado.
Se están difundiendo listados de individuos que presuntamente figuran en dichos documentos. A algunos los identificamos debido a que la prensa de prestigio los ha divulgado, aunque sobre otros carecíamos de información previa. ¿Será verdad? ¿Procederemos a rastrearlos individualmente para confirmar que no es una noticia falsa con segundas intenciones? ¿O simplemente lo daremos por válido porque, según afirman múltiples opiniones, ya hemos perdido la confianza en todo? O quizás aceptamos cualquier dato; resulta muy sencillo añadir identidades de sujetos que nos desagradan y propagarlo.
La paranoia alcanza niveles de desvarío, desde los Simpson hasta Pasolini y Kubrick y las vacunas de la covid.
Asimismo, se difunden relaciones de identidades que “No” figuran en los listados. Resulta llamativo. ¿De quiénes se trata? Famosos detractores de las vacunas, por citar un caso. Se distribuyen con frecuencia correos electrónicos apócrifos donde Bill Gates y Jeffrey Epstein debatirían acerca de la disminución de los habitantes “pobre” a nivel global. Por supuesto, esto nos conduce a las inmunizaciones contra la covid. Resulta complicado imaginar que alguien otorgue crédito a esto, no obstante, la enorme cantidad de veces que se replican estos tuits demuestra lo contrario.
El recelo alcanza niveles absurdos, partiendo de los Simpson, quienes supuestamente avisaron sobre un islote de pesadilla donde las élites controlarían el planeta (quizás sea una burla, aunque ningún usuario en las observaciones lo ha notado), hasta Pasolini y Kubrick, algo impactante. Sería cómico de no ser por su gravedad. Diversas opiniones, más previsibles, relacionan a Epstein con la inteligencia de Estados Unidos, Rusia, China, Irán, Israel... En este punto cada cual favorece su postura política, lo cual ya resulta habitual.
“El caso Epstein da para todo. El Gobierno francés lo usa contra Elon Musk: los nazis y la extrema izquierda, contra los judíos; la derecha estadounidense, contra los Clinton; los ateos, contra Deepak Chopra; el conductismo lingüístico, contra Chomsky... Para todos los gustos”, comenta un tuitero.
Una observación aguda, el asunto Epstein funciona para arremeter en múltiples sentidos. Su simple realidad constituye su riesgo principal; los individuos con mayor acceso a información a nivel global desconocían los detalles o resultaron incapaces de percibirlos, al igual que su entorno cercano. En un escenario donde cualquier cosa es factible, incluso lo improbable resulta verosímil, y existen personas que obtienen ventaja de dicha situación, un beneficio considerable.

