
Que vuelva Norma Duval
La marca blanca representa ese hallazgo fascinante del capitalismo actual que consiente distribuir un artículo manufacturado por una entidad pero comercializado bajo el apelativo de otra. Resulta más asequible y otorga la percepción de una elección voluntaria, aunque verdaderamente se adquiere la mercancía habitual con un empaque diverso.
Dentro del ámbito político, el concepto de marca blanca posee un significado preciso: se refiere a cuando una formación busca asemejarse a otra de forma implícita, comercializando su propuesta sin reconocer su origen y confiando en que el electorado caiga en el engaño. Esta es precisamente la estrategia que ha buscado el PP en Extremadura y en Aragón. No obstante, tal maniobra ha resultado ser un fracaso rotundo para ellos, aun habiendo obtenido triunfos incuestionables.
Aragón ha pasado a ser mucho más que el Ohio de España: representa la señal.
Han comercializado bastante, en efecto. También resultaron ser los más apoyados en las urnas. Sin embargo, gran parte de la oferta dispuesta en los estantes se ha decantado por la propuesta genuina de VOX. Y esa oferta, tan evidente y escandalosa, no convence. La dificultad no reside solo en su adquisición, sino en pretender que es de autoría propia.
El hecho de que Alberto Núñez Feijóo apareciera junto a Vito Quiles y Los Meconios durante el reciente acto en Aragón simboliza idealmente este fracasado plan. Si el progreso en la política se basa en reclutar en La Masía de la ultraderecha, tal vez resultaría más sincero rescatar a Norma Duval y a Bertin Osborne para abrazar la melancolía en lugar del porvenir. Debido a que lo presenciado en Aragón, al igual que sucedió previamente en Extremadura, responde a la idéntica táctica: impulsar a VOX con el fin de debilitar al PSOE. Y se ha vuelto a cometer el idéntico fallo (el PSOE, por lo demás, encaminado hacia la abstención).

El PP adelantó unos comicios que únicamente han servido para derrochar fondos estatales y constatar tres realidades: que VOX goza de gran popularidad, que el PP no tiene claro su posicionamiento y que el PSOE se encuentra hundido en lo más profundo, matarile rile. Todo resulta evidente.
Aragón ha pasado a ser mucho más que el Ohio de España: representa el indicio. Aseguran que constituye la región donde se prueban tácticas que posteriormente se trasladan al resto de la nación. No obstante, atención porque, entre las incorporaciones disparatadas del PP, la etapa más desoladora del PSOE y la tendencia agresiva de VOX, quizás en vez de Ohio hablemos de Berlín y en vez de USA, de Alemania donde ni conservadores ni socialistas destacaron…. La novedad fue Afd, la ultraderecha más radical.
