Opinión
Leopoldo Abadía

Leopoldo Abadía

Divulgador económico

Volver a empezar

Cole Porter siempre ha sido de mi agrado. Begin the Beguine me parece una belleza y me traslada a mi época joven. Y al regresar a la juventud, se piensa que en aquel tiempo todo era idílico y perfecto, corriendo el riesgo de mencionar aquello de “en mis tiempos…”, un riesgo que ahuyenta a los más muchachos, o sea, a casi todo el mundo.

Begin the Beguine. Mal traducido como “Volver a empezar”, que es de lo que yo quería escribir hoy. Porque en una sociedad como la actual, competitiva, en busca del éxito y si te descuidas en busca del éxito a cualquier precio, es muy conveniente enseñar a la gente a volver a empezar.

  
  Mané Espinosa

Cuando digo la gente me estoy refiriendo a todos, conocidos y desconocidos, desde que están en el colegio. Hay que enseñar a los chavales a perder y hay que enseñarles a ganar. A perder para que al día siguiente, una vez pasado el disgusto, el chaval recuerde la frase latina que a un amigo mío le entusiasma: “Nunc coepi!” (Ahora empiezo).

Ahora empiezo partiendo de cero. Olvidándome del fracaso de ayer y del triunfo de antes de ayer. Porque olvidarse del triunfo a veces es más difícil que olvidarse del fracaso. Metiste un gol en una jugada espléndida y puedes pensar que, automáticamente, te volverá a salir la jugada espléndida y volverás a meter un gol. Y no te sale y no metes el gol. Y te desmoralizas y pasas de pensar que eres Cristiano Ronaldo a considerarte jugador suplente de un equipo de lo que antes se llamaba tercera división.

Superar un éxito puede ser más complejo que

Begin the Beguine. Comenzar y recomenzar, pasando por encima de éxitos y fracasos.

Un allegado mío, el del “nunc coepi” posee una colección de sentencias que aplica en su hogar o en la firma donde labora, al notar que sus hijos o sus subordinados corren el riesgo de volverse engreídos.

Una de ellas es una minifrase: “¿Y qué?”. La utiliza sobre todo después de un rollo autoalabatorio. Cuando el que habla ha terminado, mi amigo le suelta el “¿y qué?” Como no dando importancia a lo oído y como si esperase lo importante.

La otra frase, más larga, es del Evangelio de san Lucas: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: siervos inútiles somos: lo que debíamos hacer, eso hicimos”.

Victorias y derrotas. No me inflo como un balón ni me sumerjo en la angustia.

Así es la vida.

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