
Una espera de 45 años
FUTUROS IMPERFECTOS
Fue el escritor Javier Cercas, autor del libro Anatomía de un instante, convertida en una magnífica serie de Movistar Plus+, que pudo verse este domingo en abierto por TVE, quien pidió en público a Pedro Sánchez que desclasificaran los archivos del 23-F. En el prólogo de su obra, Cercas dice dos cosas que justifican esta petición. Una, que el golpe de Estado de 1981 representa para los españoles más o menos lo que para los estadounidenses el asesinato de Kennedy, entre otras razones porque unos y otros atesoran teorías conspirativas de lo sucedido en ambos casos. Otra, que el golpe es el mito fundacional de la democracia española, así que es el momento más importante de la España contemporánea, pues concluyen dos siglos de intervencionismo militar.

Tras conocer que el presidente del Gobierno había aceptado su sugerencia, coincidiendo con el 45.º aniversario de aquella angustiante jornada, Cercas ha adelantado que no debemos esperar un gran secreto sobre el golpe porque no existe, por más que la gente lo ha rodeado de misterios. Igual que no duda en afirmar que quien paró la rebelión, porque era el único que podía hacerlo, fue el rey, a quien, por cierto, la noticia le cogió vestido con un chándal blanco, dispuesto a jugar un partido de squash con su amigo Miguel Arias.
Los documentos del 23-F serán
Me parece que los españoles tenemos todo el derecho a acceder a los archivos de aquellos días, que incluyen las comunicaciones entre la Zarzuela, la Moncloa y las capitanías generales en las horas críticas. Y conocer la cobertura que dieron al golpe personalidades del mundo civil que han quedado ocultas. O saber qué información tenían los agentes del Cesid de la intentona. La memoria no es un cementerio silencioso, sino un pilar de nuestra identidad. Shakespeare escribió que era el centinela del cerebro, que nos mantiene vigilantes y en alerta.
Cuesta de entender que la oposición le ponga pegas a la desclasificación de documentos. El PP la ha calificado de cortina de humo y Vox lo considera un insulto. Puede que a alguien le interese conformar un país de desmemoriados, pero la memoria debería servir, entre otras cosas, para no repetir errores del pasado.
