Opinión

El presupuesto

Se suele establecer que aquellos gobiernos que no logran aprobar sus presupuestos generales deben convocar elecciones o impulsar una cuestión de confianza, al no contar con el apoyo parlamentario suficiente para decidir cuánto dinero ingresará, en qué se gastará y qué déficit es posible asumir ese año. Por el contrario, cuando un gobierno logra aprobar los presupuestos, la mayoría de los ciudadanos valoran su capacidad para generar confianza, estabilidad, fiabilidad, credibilidad y certezas.

  
  Marc Font / ACN

Ahora que el Govern de la Generalitat se encuentra en la difícil y comprometida tesitura de ser capaz de lograr la aprobación de los presupuestos de 2026 –que, desde 2023, han venido siendo prorrogados–, conviene observar que el principal factor que queda afectado, en caso de no aprobarse, es la estabilidad económica, política y social.

Suele esgrimirse que la estabilidad que busca un gobierno al impulsar la tramitación y aprobación de los presupuestos generales es, en realidad, garantizar su propia continuidad. Dicho de otro modo, se señala que los partidos políticos que apoyan con sus votos los presupuestos acordados con el gobierno lo hacen para fortalecer la legitimidad de este y, al mismo tiempo, debilitar la suya de cara a futuras citas electorales. Se pueden dar muchos argumentos para desprestigiar el valor de la estabilidad política, indicando que solo sirve a quien gobierna; sin embargo, lo cierto es que resulta más imprescindible para producir cambios significativos en la sociedad que para conservar las estructuras ya existentes.

La estabilidad política resulta imprescindible para producir cambios significativos en la sociedad 

La resistencia de ERC a apoyar el presupuesto de la Generalitat presentado por el Govern, si antes no se certifican avances significativos en la cesión y gestión fiscal del IRPF a favor de Catalunya, plantea una paradoja: la meta es fortalecer la independencia política y económica de Catalunya respecto de España, aunque sea a costa de la estabilidad, que es precisamente el factor más importante para lograr ese objetivo.

La importancia que concede Salvador Illa al presupuesto de la Generalitat no estriba en posibilitar la supervivencia del Govern, sino en que, si consigue aprobarlo, se pondrá en marcha una serie de recursos económicos y se fijarán prioridades sociales que deben actuar como motores de transformación y desarrollo de Catalunya. Lo que plantea Salvador Illa es, en el fondo, algo sencillo: la cesión y gestión del IRPF no dependen de los presupuestos en sí mismos sino de la estabilidad que solo su aprobación puede garantizar.