* La autora forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian
Para obtener estas fotografías para este reportaje en Las Fotos de los Lectores de Guyana Guardian me he inspirado en unos asientos de tren con las primeras luces del amanecer.
He titulado a esta serie de instantáneas Una luz en el camino, con el respaldo del asiento del vagón, al empezar el día, con unos reflejos de luz formando una flecha iluminada y con la sombra de un rostro humano, que sigue su ruta en este trayecto personal.
Como decía el poeta Antonio Machado: “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar; Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.
Reflejos de luz formando una flecha iluminada y con la sombra de un rostro humano.
El camino ha sido guía de la humanidad desde la Antigüedad. No es solo la vía que permite relacionarse a los pueblos, sino un concepto de vida. ¿Qué ruta seguimos para salir adelante? ¿Y qué itinerario moral y espiritual escogemos? ¿Qué nos han inculcado y cómo lo aplicamos, especialmente, desde que entramos en la edad adulta y dejamos la infancia atrás?
Nos hemos esforzado para comunicarnos abriendo caminos, en la tierra (rutas terrestres), en el mar (rutas marítimas) y en el aire (rutas aéreas), pero, también, para dotarnos de herramientas que nos guíen y nos acompañen en este trayecto vital.
Una luz como una flecha muestra el camino entre las sombras..
Semíramis, que llegó a ostentar el trono de Asiria, estableció por todos sus estados caminos para cuya construcción incluso hizo rebajar colinas, rellenar valles y fosos y formar diques y calzadas elevadas. No solo fue legendaria, también pionera, según cuenta Diodoro de Sicilia.
Pero, ¿qué tipo de caminos abrió antes la humanidad? ¿Físicos? ¿O espirituales? ¿Cómo necesitó comunicarse antes, a nivel físico o a nivel mental? “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, pero caminar no siempre quiere decir dar un paso y luego otro, sino que nos podemos transportar a donde queramos con el poder de nuestra mente y nuestro espíritu. Como muestran estas imágenes, una flecha de luz (incluso interior) es la que nos muestra el camino. Solo hay que saber verla y seguirla, dejarse llevar.
Una luz en el camino, reflejada en el asiento del tren.
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